Vivo deprisa estas semanas, sin apenas minutos para escribir tranquilo algo distinto a los compromisos académicos (demasiados de ellos solamente burocráticos) que se acumulan por doquier cuando el año se va acabando. Todos quieren terminar a tiempo y el tiempo es el que finalmente casi termina con todos .
Y en tal tesitura no puedo sino seguir al maestro:
«Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa» (Charles Baudelaire).
En ello, y en algo más, estoy para luchar feliz contra el esclavizante tiempo.
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