LO QUE HAY DETRÁS DE LA SANIDAD PRIVADA Y QUÉ NOS ESTAMOS JUGANDO
La salud es un derecho y convertirla en negocio pone en riesgo la vida, empobrece a las familias y rompe la equidad y la igualdad.
Cuando aparece la enfermedad, el dinero ayuda… pero no sustituye lo esencial: un sistema sanitario con medios y profesionales cuyo objetivo sea cuidarte, no facturarte.
Es fundamental que la ciudadanía esté bien informada sobre lo que implica el avance de la sanidad privada y su penetración en el sistema público.
España dispone de un privilegio: un sistema público universal financiado con impuestos, que permite acceder a la atención sin “pasar la tarjeta” al entrar en urgencias.
Este modelo está en peligro: se deteriora por financiación insuficiente, déficits de personal y políticas que derivan recursos hacia lo privado, generando listas de espera y malestar que alimentan la contratación de seguros.
La privatización avanza de forma soterrada, a menudo presentada como “colaboración” o “eficiencia”, sin reconocer su dirección estructural: sustituir progresivamente servicio público universal por negocio privado.
SE TRATA DE TU VIDA
El debate sobre el tipo de sistema sanitario no es técnico ni menor: afecta directamente a nuestra seguridad, a la calidad de nuestras vidas y al tiempo que podamos vivir.
La sanidad pública cuesta mucho dinero, aunque creamos que es gratis porque no pagamos en el acto Es fundamental saberlo para no creer que un seguro privado “barato” puede cubrir todos los tratamientos que necesitemos.
El seguro privado es un negocio: sólo puede sostenerse si la mayoría paga más de lo que gasta o si se aplican exclusiones, carencias, copagos y selección de riesgos.
Hasta ahora, los seguros médicos de la sanidad privada en España han sido relativamente asequibles porque lo que ésta atiende en mayor medida es lo más rentable, dejando lo más costoso en manos de la sanidad pública. Pero si lo público sigue deteriorándose para impulsar lo privado y éste gana terreno, los seguros subirán, la cobertura se estrechará y muchas personas quedarán desprotegidas, como ocurre en sistemas dominados por el mercado y las finanzas.
COBERTURA Y PROTECCIÓN
En un sistema universal se accede por ciudadanía; en uno privatizado se accede por dinero (pago directo o póliza).
El seguro privado puede facilitar el uso frecuente de ciertos servicios, pero no protege bien cuando aparece una contingencia grave y cara, justo cuando de verdad te juegas el patrimonio y la vida. Cuando eso ocurre, aumenta el riesgo de ruina financiera y se multiplican las quiebras vinculadas a gastos sanitarios.
MORTALIDAD Y OTROS RESULTADOS DE SALUD
El criterio decisivo para valorar lo que proporciona cada sistema sanitario es la mortalidad evitable: muertes que podrían prevenirse o retrasarse con prevención, atención primaria fuerte, diagnóstico a tiempo y tratamientos adecuados.
Cuando el sistema se orienta al lucro aparecen mecanismos que, acumulados, producen más muertes evitables: menor acceso de quienes tienen menos recursos; retraso o renuncia a tratamientos; presión por reducir costes (menos tiempo por paciente, plantillas ajustadas, rotación, precariedad…); menor inversión en prevención, salud pública y seguimiento de crónicos; concentración de recursos donde es rentable y no donde es necesario.
Todo eso se agudiza cuando los centros sanitarios privados son propiedad de fondos de inversión (lo que va a suceder cada vez más): su lógica de rentabilidad rápida se traduce en mayores recortes y estrategias financieras que deterioran la atención.
Un sistema que gana dinero con la enfermedad tiene incentivos incompatibles con minimizarla.
ATENCIÓN SANITARIA, SATISFACCIÓN Y SALUD
Para ganar más dinero, el modelo privado genera incentivos que favorecen la sobreutilización de pruebas, los tratamientos innecesarios y las intervenciones de escaso valor clínico.
El número de cesáreas es un ejemplo de ello: en la sanidad privada es notablemente más alto, lo que sugiere decisiones condicionadas por organización y rentabilidad, no sólo por necesidad médica.
En la sanidad privada se tiende a concentrar los casos simples, programables y rentables, mientras que la pública carga con la alta y más cara complejidad (UCI, trasplantes, oncología compleja, emergencias graves).
COSTES Y EFICIENCIA
En materia de la salud el rendimiento y los resultados no se pueden medir en términos de beneficio por euro, sino en salud obtenida por euro.
La sanidad privada es más cara y menos eficiente. Estados Unidos es el mejor ejemplo de ello: gasto sanitario altísimo y resultados en indicadores básicos mucho peores.
Una causa principal de ello es el alto coste administrativo en el sector privado (facturación, negociación con aseguradoras, autorizaciones, marketing, litigios…), que consume recursos que no se transforman en cuidados y atención sanitarios. Otra, la fragmentación: un sistema sanitario eficiente exige cooperación horizontal (entre centros) y coordinación vertical (entre niveles asistenciales). La lógica competitiva del mercado tiende a romper esa integración y a duplicar pruebas y procesos.
Además, en la sanidad privada, parte del gasto acaba convertido en beneficio financiero, dinero que sale del circuito sanitario.
EQUIDAD E IMPACTO DISTRIBUTIVO
La sanidad pública no solo cura: redistribuye. Al financiarse con impuestos, transfiere “renta en especie” hacia quienes más la necesitan (hogares con menos ingresos, personas enfermas o mayores…). En cambio, la sanidad privada vuelve el gasto sanitario regresivo: los hogares pobres dedican una proporción mayor de su renta a seguros, copagos y pagos directos. Cuando la salud se convierte en negocio, la enfermedad se convierte en motor de desigualdad.
COMPORTAMIENTO EMPRESARIAL E IMPLICACIONES DEL AFAN DE LUCRO
Para ganar dinero hay que facturar más y recortar costes, lo que incentiva sobretratamiento rentable y contención del gasto en el paciente.
En los sistemas dominados por el mercado se estima que entre el 20% y el 30% de los actos médicos no aportan un beneficio real al paciente, pero sí generan ingresos.
La sanidad privada no tiene pacientes a los que atender sea cual sea su circunstancia: tienen clientes a los que se atiende solo si pueden pagar, directamente o a través de un seguro.
Para reducir costes, la sanidad privada costes ajusta plantillas al mínimo, incrementa el número de pacientes por profesional, reduce salarios, precariza contratos y disminuye el tiempo clínico por paciente. Está ampliamente demostrado que toso eso aumenta los errores de diagnóstico, los fallos en la medicación, las complicaciones y la mortalidad evitable. El ahorro empresarial se paga con riesgo para la vida.
Los grandes grupos sanitarios privados y los fondos de inversión que se van quedando con ellos tienen una capacidad de presión política y mediática muy grande y eso hace que la atención sanitaria se convierta en una industria de extracción de rentas. Aunque los profesionales concretos actúan con vocación, el marco empresarial empuja en dirección contraria a la salud colectiva.
EN QUÉ ES MEJOR LA SANIDAD PRIVADA
La sanidad privada puede ser más rápida en consultas, pruebas y cirugías programadas; suele ofrecer más confort; puede generar más innovación y más agilidad organizativa en nichos concretos.
Sin embargo, esas ventajas no prueban la superioridad del modelo. Casi siempre son consecuencia de que lo público ha sido debilitado o financiado insuficientemente, y de que la privada selecciona actividad rentable.
En sanidad, el “mejor servicio” no es el que parece más amable, sino el que cura, previene, acompaña y protege con criterios científicos, no comerciales.
COLABORACIÓN” PÚBLICO-PRIVADA: EVALUACIÓN
En general, la expansión de la sanidad privada no se está produciendo mediante una privatización abierta y explícita, sino a través de la llamada colaboración público-privada presentada como una solución técnica y pragmática a los problemas del sistema público.
La colaboración puede ofrecer ventajas tácticas limitadas, como reducir listas de espera en procesos simples o utilizar capacidad instalada ya existente.
Sin embargo, cuando se generaliza y se hace estructural (como está ocurriendo en España) produce efectos negativos: debilita la capacidad propia del sistema público; este pierde personal, inversión y planificación a largo plazo; lo encarece, al generar dependencia de proveedores privados y renegociaciones al alza; introduce un choque de incentivos (el sector privado gana más cuantos más procedimientos realiza, mientras que el sistema público es más eficiente cuanto más sana está la población); favorece la selección de pacientes y la derivación de los casos más complejos y costosos al sistema público; consolida un sistema sanitario dual, desigual e injusto.
La colaboración público-privada no es neutral. No refuerza simultáneamente ambos sistemas, sino que actúa como mecanismo de sustitución progresiva de la sanidad pública por la privada, utilizando dinero público para expandir el negocio sanitario.
La colaboración público-privada, tal como se viene produciendo, no arregla los problemas de la sanidad pública; los convierte en oportunidad de negocio. Si se normaliza, el futuro es un sistema de dos velocidades, más desigual, más caro, con peor prevención y con más vidas expuestas.
BALANCE
La evidencia acumulada es concluyente: los sistemas sanitarios públicos, universales y bien financiados son superiores en términos de salud, eficiencia, equidad y protección económica.
La privatización no soluciona los problemas de la sanidad pública. Los convierte en negocio.
Defender la sanidad pública no es solo una cuestión ética o ideológica: es una decisión racional de protección vital, social y económica.
Cuando la salud se mercantiliza y se pone en manos del capital privado, antes o después, lo pagas con tu vida.
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11 comentarios
El enorme problema, profesor, es LA ESTUPIDEZ palmaria de una población incapaz de distinguir el culo de las temporas.
El estúpido, es un ser peligroso, tal vez el más peligroso del género humano. Se caracteriza por realizar actos que joden a todo el mundo sin que el estúpido gane nada a cambio.
La estupidez, a su vez, es transversal a todos los niveles sociales sin importar su poder adquisitivo o su grado de formación.
España es cada vez más un país de estúpidos capaces de permitir la degradación de su sistema público de salud eligiendo con su estúpido voto a los destructores de su salud.
Totalmente de acuerdo, con tigo
Un abrazo fuerte, Dori!!!!
A esa estupidez que bien has descrito, hay que unir este bipartidismo heredado, que nos lleva al abismo en derechos sociales y a dilapidar el Estado de Bienestar.
Muchísimas gracias por este valiosísimo análisis, Profesor Torres. Ahora falta poner sobre la mesa las causas últimas de esta PERVERSUDAD. En mi país ocurren -entre otras- estas barbaridades: quienes trabajan en la sanidad pública ponen empeño en precarizarla: empleados y funcionarios públicos, administradores y gerentes, son nombrados o conquistados por la empresa privada para hacer daño a la sanidad pública. Empleados ineficientes, déspotas y groseros; médicos que trabajan por la mañana en la pública y por la tarde en la privada; administradores que reciben sobornos y chantajes para realizar contratos de adquisición de equipos, insumos y medicamentos caducados, en cantidades insuficientes, defectuosos, etc. Gerentes nombrados por los gobernantes con el objetivo de precarizar la sanidad pública para empujar a la población a alejarse de ella y vender su alma al diablo para contratar seguros privados o ser atendidos – a 70 dólares la consulta- por un médico privado. El actual presidente de Ecuador bajó en un 50% el presupuesto de la sanidad pública y hoy mismo, como denuncia una noticia del periódico español El País, una niña ingresa con tos y sale muerta en una caja de madera. En las veredas de los hospitales se venden medicinas porque cada paciente ingresado debe tener un familiar afuera para comprar las medicinas que el hospital no tiene. En fin, mediante un procedimiento típico de la empresa privada, esta trabaja más para deteriorar la pública que para mejorar la propia. Y esto lo hace poniendo de gobernantes a sus asalariados para que cumplan ese objetivo. Ya lo escribió Dante: aquellos que cruzáis este umbral (el del capitalismo, digo yo) perded toda esperanza.
Ruego disculpar dos errores: debí poner PERVERSIDAD. Y, al final, debí poner: una niña ingresa al hospital con tos por una puerta, y sale por la otra muerta en una caja de CARTÓN; como lo denuncia el periódico El País.
Otra barbaridad criminal en la atención privada de la salud: en los laboratorios patológicos se manipulan los resultados, de manera de, a una persona perfectamente sana, diagnosticarle un mal crónico para secuestrarla de por vida en una red mafiosa de varios “especialistas” que la obligan a comprar y consumir fármacos y acudir periódicamente a su consulta para ser engañada y estafada. Tengo las pruebas y relato con detalle esto en la última publicación de mi blog.
Saludos cordiales.
Los mercaderes son los dueños del mundo desde siempre, si no acabamos con ellos, ellos acabaran con el mundo.
Creo que ente orden mundial actual ya nada queda por hacer.
Tras leer muchos comentarios, queda claro que una parte importante de la población no ha leído —o no conoce— a autores como Noam Chomsky, ni entiende los principios de propaganda de Goebbels, ni se hace siquiera la pregunta más elemental que debería acompañar cualquier análisis político: ¿quién se beneficia? (cui prodest).
Todavía hay quien cree que el PSOE es un partido socialista en sentido real, lo que revela no solo una falta de análisis político, sino también de comprensión básica de los conceptos. Basta consultar un diccionario o revisar mínimamente la práctica histórica para entender que, en una Europa profundamente subordinada a los intereses de Estados Unidos y del capital financiero, jamás se permitiría un gobierno auténticamente socialista.
La ausencia de conciencia crítica facilita la aplicación de estrategias clásicas de manipulación social. Una de ellas es el método problema–reacción–solución: se crea o se permite que se agrave un problema, se genera miedo o indignación en la población y, finalmente, se ofrece una “solución” que en condiciones normales habría sido rechazada. Así se justifican leyes de seguridad que recortan libertades, o crisis económicas que sirven de excusa para desmantelar derechos sociales y servicios públicos.
Otra técnica ampliamente utilizada es la estrategia de la gradualidad. Las medidas inaceptables no se imponen de golpe, sino lentamente, a cuentagotas, durante años. De este modo se normalizan procesos que, de haberse aplicado de una sola vez, habrían provocado una respuesta social contundente. Así se impusieron el neoliberalismo, las privatizaciones, la precariedad laboral, la pérdida de poder adquisitivo y el debilitamiento del Estado social.
A ello se suma la estrategia de diferir el sacrificio: se presenta una decisión como “dolorosa pero necesaria”, prometiendo que sus efectos llegarán más adelante. La población acepta hoy lo que sufrirá mañana, confiando ingenuamente en que “las cosas mejorarán”, hasta que el recorte se materializa y ya no hay margen de reacción.
Pero quizá lo más alarmante sea la normalización del control total. Lo que Orwell describió en 1984 se ha quedado corto. Hoy llevamos voluntariamente una baliza de geolocalización en el bolsillo: el móvil registra nuestros movimientos, hábitos y relaciones, mientras sistemas de transporte y dispositivos digitales monitorizan cada desplazamiento. La intimidad desaparece sin resistencia, presentada como comodidad o seguridad, cuando en realidad es otro negocio más para una élite corrupta que elegimos, una y otra vez, para que nos gobierne y nos imponen ademas la V16 que pulsas un botón mañana todo el día conectada..acabando con el principio universal de libertad, entre otros consagrados Declaración Universal de los Derechos Humanos
.
Lo verdaderamente grave no es solo la existencia de estos mecanismos, sino la pasividad social ante ellos. No es que falte información; es que falta conciencia, espíritu crítico y voluntad de cuestionar el relato dominante. Y sin esa conciencia, cualquier forma de control, por absurda o invasiva que sea, acaba siendo aceptada como inevitable.
Juan, llevas toda la razón. Enhorabuena por el artículo. Un abrazo y sigue así.
Por mi edad tuve que estudiar latín en el bachillerto. Ahora solamente recuerdo alguna frase que aprendí posterirmente. «Verba docent, exempla trahunt» «Las palbras enseñan, los ejemplos arrastran»
Hace años escuché esta conversación entre un juez y un notario: «No entiendo, decía el juez que teniendo los jueces mucho más categoría que los notarios , éstos ganen mucho más dinero»
«Es muy sencillo» respondió el notario. «Si fuese al contrario yo sería juez y usted notario»
Saqué la conclusión que: «El Poder tiene razones que la Razón no entiende»
Os traigo un ejemplo que no es directamente sobre la sanidad, pero si sirve para que se vea lo que interesa a los buenos y a los malos que contra todo tipo de especulaciones sigue «ahí vivito y colante»..
Vladimir Putin, el malo y el foe a la vez…Sobre el robo que le expeta un periodista » reiteró su postura de que no se trata de un intento de robo, sino de un intento de hurto, ya que el robo es un acto que el delincuente intenta llevar a cabo en secreto, mientras que aquí todo se hace abiertamente.
El presidente enfatizó que muchos países están observando las conversaciones en la Unión Europea. Y si Europa decide saquear las reservas de oro y divisas de Rusia, eso será solo el comienzo, abriendo así una caja de Pandora.
Según Vladimir Putin, muchos en los países productores de petróleo de Oriente Medio siguen de cerca los acontecimientos porque comprenden que si roban a algunos, no se detendrán allí. Podrían, con algún pretexto político, robar también a otros.
.Incluso si hablamos del préstamo que quieren otorgar con nuestro dinero, todo recaerá sobre sus presupuestos. Tomemos como ejemplo a Francia. Actualmente tienen un déficit presupuestario del 6 %. Nosotros tenemos el 2,6 % y será del 1,6 % el próximo año, mientras que ellos tienen el 6 %. Además, su nivel de deuda es actualmente del 120 %, mientras que el nuestro es del 17,7 %….
¿Cuando se va a dar cuenta la ciudadanía el daño que están haciendo los impresentables que llevan la riendas de la comisión europea, deben de tener peor catadura ética que el impresentable de la DGT y el negocio de la baliza?