Grecia se hunde, Europa no gana, Alemania impera

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Publicado en Público.es el 12 de julio de 2015

Cuando escribo estas líneas no se sabe qué ocurrirá finalmente con la nueva propuesta griega al Eurogrupo pero sus consecuencias, sea lo que sea, me parece que están bastante claras. El Gobierno griego prácticamente ha renunciado a sus ideales y aspiraciones iniciales pero Europa le pide más, como seguiría ocurriendo si Tsipras volviera a renunciar y presentase una nueva propuesta. Cuanto mayores sean sus renuncias, más le van a exigir, tal y como decía en sus memorias Rosa Parker que le ocurría a los negros en Estados Unidos: “Cuanto más obedecimos, peor nos trataron”.

En primer lugar, quizá no sea exagerado decir que el euro ya ha muerto, al menos tal y como lo hemos conocido hasta ahora. No fracasará cuando salga un país sino que lo ha hecho ya, desde el momento en que no ha sido capaz de evitar la quiebra y la destrucción de economías que lo conforman (y mucho más cuando no se trata precisamente de las más grandes y difíciles de controlar). Suceda lo que suceda en las próximas semanas, será inevitable que se adopten medidas de reforma monetaria y un replanteamiento profundo de las instituciones y las reglas de la unión. No estoy seguro, sin embargo, de que sea para mejor. Sigue leyendo

La Europa totalitaria en evidencia

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Publicado en Público.es el 6 de julio de 2015

En Grecia se ha puesto en marcha —¡qué paradoja de la historia!— el proceso al que más temen las autoridades europeas, la democracia que permite revelar las preferencias y los intereses de la gente.

Durante años, los que gobiernan vienen diciendo que todo lo que hacen es por el bien de los ciudadanos y que las medidas que toman son las que más convienen a todos. Aunque las encuestas —como el Eurobarómetro de diciembre pasado— son claras y vienen mostrando desde hace mucho tiempo que no es eso precisamente lo que piensan los europeos.

. Solo el 25% cree que las cosas van por la buena dirección en Europa, solo el 29% tiene confianza en su gobierno y solo el 37% en la Unión Europea.

. Solo el 40% cree que su voz cuenta en la Unión Europea, solo el 43% está satisfecho con la democracia existente en la UE y solo el 40% cree que los intereses de su país han sido tomados en cuenta por sus diferentes instituciones.

Pero esas encuestas las lee muy poca gente y además están precocinadas para que no hagan demasiado daño a los gobernantes.

Lo que sí les duele de verdad a todos ellos es lo que acaba de pasar en Grecia, que se vea claramente y sin ningún tipo de dudas que la inmensa mayoría de la población no cree lo que le dicen, y que no quiere que se sigan imponiendo esas políticas que dicen aplicar por el bien de la mayoría porque la verdad es que son contrarias a los intereses mayoritarios de la población. Por eso querían evitar el referendum y por eso se van a vengar ahora de Grecia con toda su fuerza. Sigue leyendo

Aplastar a Grecia para acabar con toda disidencia

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Publicado en Público.es el 27 de junio de 2015

Después de contemplar lo que viene ocurriendo entre Grecia y la Troika en los últimos años, y especialmente desde que gobierna Syriza, hay que ser muy ingenuo para pensar que el desacuerdo actual es una fase de un debate económico honesto, es decir, de una negociación sobre la conveniencia de tomar unas medidas u otras para mejorar la situación de la economía griega y de la europea en general. Y, por supuesto, para creer, como nos dicen, que lo que se plantea es que un país, en este caso Grecia, haga efectivos sus compromisos y pague sus deudas. Si esa fuese la cuestión, Alemania (que es la potencia europea que más deudas ha dejado de pagar en el último siglo y a quien más se le han perdonado) comenzaría a saldar las muy cuantiosas que tiene con Grecia desde la última guerra mundial, por ejemplo.

Los hechos son elocuentes:

– La quiebra de Grecia vino producida por la aplicación de políticas neoliberales en los últimos decenios y por la complicidad de las autoridades europeas y de los grandes bancos internacionales con sus gobiernos corruptos y con las élites que se beneficiaron del expolio de lo público y de una fiscalidad poco progresiva. Sin embargo, estas mismas autoridades y estos bancos se empeñan en resolver el daño de esas políticas reforzando su aplicación. Un contrasentido que solo puede tener los efectos desastrosos que ha tenido hasta que llegó al gobierno Syriza y que son bien conocidos.

– Es una barbaridad que se preste dinero a alguien que está quebrado. Sin embargo, cuando Grecia estaba quebrada como consecuencia de lo que acabo de señalar, la Troika le obligó a solicitar préstamos que se sabía que, lógicamente, no iba a poder pagar. Otro contrasentido que solo puede explicarse porque dar crédito es el negocio de la banca internacional y porque esa era la manera de salvar a los bancos europeos que irresponsablemente habían financiado las políticas corruptas de los anteriores gobiernos griegos en connivencia con la banca internacional que auditaba y respaldaba el engaño.

– Cuando se reconoció la quiebra de Grecia el problema podría haber tenido una solución relativamente poco costosa y apenas incruenta socialmente. Su deuda era, por ejemplo, unas tres veces menor al dinero que los gobiernos francés y alemán dieron generosamente para salvar a sus bancos. Sin embargo, como he dicho, se aprovechó la situación para obligarla a suscribir nuevos préstamos con tipos de interés cada vez más altos gracias a la manipulación de los mercados por los propios prestamistas.

– Las políticas de austeridad (de falsa austeridad, como señalaré enseguida) han fracasado completamente. No han permitido alcanzar ni uno solo de los objetivos que la Troika decía que iban a cumplir. Han provocado una caída de casi el 30% en la actividad económica y en los ingresos, y la deuda (que se supone que era lo que iban a resolver) ha aumentado considerablemente. Ninguna, exactamente ninguna de las previsiones de la Troika al imponer estas políticas se ha cumplido.

– También son evidentes las pruebas de que esas políticas no han buscado la austeridad y soportar menos gastos sustanciales, como decían:

Se podría haber financiado a Grecia sin intereses (o con intereses irrelevantes), tal y como se viene haciendo con la banca privada para salvarla de su irresponsabilidad. Actualmente, Grecia paga alrededor del 12% de su deuda pública en intereses frente al 0,56% de Alemania y eso no se debe, como también se quiere hacer creer, a la mala situación económica griega, sino a que se renunció a que el banco central financie a los gobiernos para que hagan negocio con ello los bancos comerciales creando dinero de la nada (han llegado a cobrar a Grecia un 35% de interés por un dinero que obtenían prácticamente sin coste alguno).

Se podrían haber paralizado los gastos militares griegos pero no se ha hecho porque son una fuente de ingresos para Alemania y Francia.

Ningún acreedor en su sano juicio impone a su deudor una estrategia que le impida generar más ingresos sino que procura que los genere en la mayor cuantía posible para que así pueda ir pagándole la deuda. La Troika, sin embargo, se empeña día tras día en imponer políticas que destruyen la capacidad de crear ingresos en la economía griega (las medidas recesivas que ha vuelto a imponer para llegar a acuerdos y que el gobierno griego ha rechazado con toda razón y sensatez). Como diré enseguida, no se busca en realidad que Grecia genere ingresos y pague (como quiere el gobierno de Syriza), sino que se someta y que se traspasen cada vez más recursos y poder al sector privado ya de por sí más poderoso, lo que en lugar de salvar a la economía griega la empeorará aún más, como antaño cuando se hizo exactamente eso.

– No se puede aportar evidencia empírica y científica alguna para probar que las políticas de privatizaciones, de recortes y de destrucción de instituciones que impone la Troika sean eficaces para generar eficiencia, más ingresos y mejor condición económica. En ningún país en donde se han aplicado las medidas de austeridad que propone la Troika se han conseguido los efectos que dicen que van a conseguir para tratar de convencer a la población. Así lo demuestra claramente el libro de Mark Blyth Austeridad. Historia de una idea peligrosa.

– Las políticas impuestas por la Troika solo se han dirigido a facilitar que los grupos económicos y la población de mayor renta se apropien de cada vez más ingreso y patrimonio. Un reciente informe (Greece: solidarity and adjustment in times of crisis) lo deja bien claro: los ingresos salariales han caído un 27% entre 2009 y 2014, los impuestos han subido en un 337% para los grupos de menor ingreso y menos del 10% para los más elevados, y el 10% de la población más pobre ha perdido el 82% de sus ingreso desde 2008. Otros muchos estudios han mostrado que las políticas de la Troika han hecho que Grecia sea el país europeo en donde más han aumentado el riesgo de pobreza y la exclusión social y que el traspaso patrimonial desde los más pobres y desde el Estado a los más ricos ha sido ingente.

– Como han dicho reiteradamente, las autoridades griegas no se oponen a pagar las deudas sino a que se cierren las fuentes de ingresos que permiten pagarlas y mantener condiciones de vida digna de su población. Y tampoco se han negado, ni siquiera, a realizar reformas en la línea impuesta por sus acreedores, a pesar de estar en contra de sus deseos y compromisos electorales.

– La única mejora que se ha producido en la economía griega fue tras la reestructuración de la deuda, que es lo que principalmente reclama el gobierno griego. Y diversos informes han mostrado que hay otras vías distintas para generar ingresos que permitan que Grecia salga adelante, a diferencia de lo que viene ocurriendo con las que ha impuesto hasta ahora la Troika (ver mi artículo Grecia y Syriza frente a una Europa en evidencia).

Es indiscutible que la Troika no ha logrado mejorar la economía griega con sus medidas y ni siquiera que los acreedores tengan más oportunidades de cobrar (en realidad, éstos han prestado con tantos intereses que tienen casi seguridad total de cobrar el principal por muy mal que se pongan las cosas).

¿Por qué, entonces, las autoridades europeas se empeñan en cerrar cualquier salida al gobierno griego?

La razón es sencilla: no se trata de huevo sino del fuero. Es decir, lo que persigue la Troika, con la señora Merkel a la cabeza rememorando lo que los aliados hicieron en el siglo pasado a su país, es mantener la primacía de sus políticas y de los intereses que defienden. Lo que buscan es evitar cualquier disidencia porque no pueden permitir que se manifieste ningún tipo de hendidura, por pequeña que sea, por donde entre una nueva manera de poner en marcha el proyecto europeo o de salvar a los pueblos.

Por eso, la única manera de luchar contra la dictadura de la Troika y de las autoridades europeas es con democracia (a la que temen como al diablo) y poner en frente de sus designios la voz nítida e indiscutible de los pueblos. El gobierno griego ha hecho bien convocando el referendum. Ahora, las autoridades europeas deben retratarse: o están con los pueblos o contra ellos.

Garicano, Syriza y la guerra mundial: o cómo leer de la historia solo aquello que conviene

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Considero al profesor Luis Garicano un gran economista de merecido prestigio y una persona bastante sensata, aunque tengo discrepancias con él en muchos temas. Por eso me ha sorprendido sobremanera el siguiente comentario que ha puesto hoy en su cuenta de Twitter

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Me choca ese comentario por lo parcial que resulta. ¿Los aplausos de esos diputados le recuerdan a Luis Garicano el comienzo de la I Guerra Mundial y la insistencia alemana y de la Troika en pedir a Grecia que dé lo que no puede dar no le recuerda la insistencia de los aliados en pedir reparaciones a Alemania que dio lugar al nazismo y a la Segunda Guerra Mundial?

Me defrauda la manera tan poco ecuánime que tiene un economista tan importante e influyente de mirar hacia atrás, simplemente para tomar de la historia los matices que le convienen para justificar sus posiciones ideológicas.

Hace tres años y pico escribí un artículo titulado Alemania impone “reparaciones de guerra” al resto de Europa. Lo transcribo a continuación porque creo que su lectura quizá pueda ser interesante de nuevo.

Alemania impone “reparaciones de guerra” al resto de Europa.

Al acabar la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles de 1919 hizo responsable a Alemania de “todos los daños y pérdidas” causados como consecuencia del conflicto y en su virtud le obligó a hacer frente a “reparaciones” millonarias que, después de diversos aplazamientos y anulaciones, terminó de pagar en octubre de 2010.

 

Muchos economistas y políticos de la época, y entre ellos el más famoso de entonces, John Maynard Keynes, mostraron que era imposible que Alemania pudiera pagar esas reparaciones sin empobrecerse trágicamente y sin que así se ocasionasen problemas peores que los que se trataba de resolver. E hicieron ver que incluso sería mucho más útil para los propios aliados promover el desarrollo de la industria y el comercio en Alemania que obligarle a hacer frente a unas cantidades que estaban completamente fuera de su mermada capacidad de pago. Con dramática lucidez, el economista inglés advirtió en su libro Las consecuencias económicas de la paz, que “si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará”. Así fue.

 

Años más tarde, las cosas han cambiado mucho. La puesta en marcha del euro a pesar de que se sabía que la unión monetaria estaba mal diseñada, que no contaba con suficientes mecanismos e instituciones de compensación y reequilibrio y que las perturbaciones y los shocks asimétricos iban a ser constantes, inició una especie de guerra económica que esta vez ha ganado Alemania pero, al final, a costa de sufrir también las consecuencias negativas de todo tipo que siempre están asociados a los conflictos que provocan las estrategias de ocupación.

 

Desde que se creó, Alemania ha impuesto su norma como potencia de economía abierta al resto de los países y especialmente a los del sur europeo. A cambio de ayudas generosas que se venden a su población como si no tuviese contrapartidas, Alemania ha venido colonizando las economías periféricas, bien por la vía directa de la adquisición de activos,  convirtiéndolas en importadoras masivas de sus productos, o mediante la financiación del endeudamiento continuado que los déficits en los que necesariamente incurrían lógicamente provocaban.

 

Antes de la creación del euro, los países menos competitivos, como España, se defendían periódicamente de la agresión comercial de los más fuertes, o de su propia debilidad estructural, devaluando sus monedas y tomándose así un respiro que les permitía mantener mal que bien su tejido productivo y el equilibro exterior. Con la moneda única, y al carecer de esta estrategia defensiva, la potencia exportadora alemana ya no ha tenido barreras (al contrario que le ha ocurrido a los productos de la periferia en centroeuropa) lo que debilitó poco a poco la industria y, en general, la producción nacional en la periferia. Así se iba gestando un gran superávit en Alemania paralelo al déficit de los países periféricos.

 

De 2002 a 2010 este proceso generó un excedente de 1,62 billones de euros en Alemania, de los cuales solo 554.000 se aplicaron en su propio mercado interno para mejorar su dotación de capital o las condiciones de vida de su población. El resto, 1,07 billones se colocó fuera de Alemania, y de esta parte 356.000 en forma de préstamos y créditos para financiar un modelo productivo en la periferia que, lógicamente, no fuera el que pudiera competir con el alemán. La teoría y la historia económicas nos han enseñado que no podía ser de otra manera: la existencia de una potencia exportadora como la alemana de estos años solo es posible si al mismo tiempo que exporta financia. Tiene que ser así porque, en el marco ya cerrado de una economía como la europea (o del planeta si nos referimos al conjunto de la economía mundial) para que unos tengan superávit otros han de tener déficits y éstos han de financiarlos, evidentemente, quienes disponen de excedentes a su costa.

 

Este estado de cosas, esta “guerra”, ha ido siendo claramente exitosa para las grandes corporaciones centroeuropeas que se han hecho con los mercados que antes les estaban vedados, para los exportadores alemanes, y para los bancos que han obtenido grandes beneficios financiando la deuda creciente de una periferia con cada vez menos capacidad de generar recursos endógenos, puesto que la potencia exportadora en realidad ha de fagocitarlos para poder seguir manteniendo su privilegio exportador.

 

A pesar de que este estado de cosas era muy claramente perjudicial para los intereses nacionales de países como España, Italia, Irlanda, Grecia… o incluso me atrevería a decir que de Francia, las élites respectivas lo aceptaron como punto de partida y lo han apoyado puesto que los grandes beneficios de las multinacionales que los estaban colonizando y de los bancos que nadaban en dinero gracias a la deuda gigantesca que se generaba producía un efecto “derrame” suficientemente cuantioso como para financiar generosamente a los partidos y a las oligarquías económicas locales y que gracias a ello se han ido así armando con un poder político cada vez más decisivo.

 

El problema que conlleva un equilibrio de esta naturaleza, tan asimétrico, es que antes o después termina cayendo porque se acaba la capacidad de endeudarse, porque el empobrecimiento efectivo y continuado es insostenible o porque se produzcan impactos externos que agudicen las asimetrías sin que haya, como ocurre en la Unión Europea, suficientes resortes de reequilibrio.

 

Así, lo que ahora tenemos sobre la mesa en Europa es un problema irresoluble sin cirugía mayor. Alemania ha financiado, en lugar de su propio desarrollo interno y el bienestar de sus ciudadanos o una integración más solidaria entre las economía europeas, un modelo productivo entre su “clientela” que no permite a ésta serlo indefinidamente. Cuando se ha producido un impacto externo como la crisis financiera, se ha reducido la demanda en la periferia, ha debido aumentar el déficit público a costa del privado, que en mayor parte ha de destinarse a financiarlo, reduciéndose entonces los déficit que engordan el superávit alemán y disminuyendo la capacidad de pago de la deuda contraída.

 

Alemania teme ahora haber financiado a unos clientes que al final puede resultar que no hagan frente a sus deudas y ese miedo le empuja a seguir por un camino terrible y claramente equivocado que es el que recuerda las reparaciones a las que ella misma tuvo que hacer frente durante tanto tiempo.

 

La derecha política alemana y sus grupos de poder económico se empecinan en hacer creer, y en creerse ellos mismos, que la causa de ese peligro es el mal comportamiento de sus socios a cuyos gobiernos tilda de manirrotos (a pesar de que, como en España, hayan incurrido en menos incumplimientos fiscales que la propia Alemania) y a cuyos ciudadanos acusa de haber vivido por encima de sus posibilidades. Y esa creencia le lleva a imponer las nuevas “reparaciones” en forma de programas de austeridad (mal llamados de austeridad, como ya he escrito en varias ocasiones porque solo se centran en recortar los gastos vinculados al bienestar social para abrir la puerta a la provisión privada) que, como ocurrió hace poco menos de un siglo, provocaron un efecto perverso del que quizá todavía estamos pagando sus consecuencias. No podrá ser de otro modo porque imponer el empobrecimiento y la recesión a los demás pueblos no podrá evitar, como dijo Keynes entonces, que antes o después se produzca la venganza. En el mejor de los casos, en forma de desintegración europea que igualmente pagará la propia Alemania. Y en el peor, más vale ni siquiera pensarlo.

– See more at: http://juantorreslopez.com/impertinencias/alemania-impone-reparaciones-de-guerra-al-resto-de-europa-2/#sthash.tDWErsxk.dpuf

Economistas que pierden el norte atacando a Podemos

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Publicado en Público.es el 6 de junio de 2015

Desde que nació Podemos y se vislumbró que se ponían seriamente en cuestión las políticas que provocaron la crisis y que han convertido a España en el país donde más crece la desigualdad, los ataques a quienes defendemos alternativas económicas han arreciado.

El común denominador de todos ellos es que una eventual victoria electoral de Podemos y sus aliados llevaría consigo todo tipo de males porque sus propuestas económicas son peligrosas y descabelladas.

Como es lógico, los economistas tienen un lugar privilegiado en esa batalla y los medios conceden un lugar destacado a los que están dispuestos o lanzar dardos contra Podemos.

Uno de los economistas que se presta con más ahínco a esa cruzada es José Carlos Díez. Le tengo simpatía personal y lo considero una persona inteligente y comprometida. Al menos, tiene la valentía de dar la cara y de defender sus ideas sin ningún tipo de tapujos. Pero, como me gusta decir la verdad, he de reconocer que me defrauda muy a menudo. Una vez reconoció en TV que para criticar mis libros no tenía que leerlos. Otra, se prestó a criticarme tras el plasma sin dar la cara frente a mí, lo que no fue muy valiente que digamos, y en varias ocasiones ha hecho observaciones por las que se suspendería a un alumno de segundo de Económicas.

Hace un par de días ha vuelto de nuevo a la carga en el diario El País con un artículo titulado Ley de Gresham en el que critica la propuesta de Barcelona en Común  y Compromís dirigida a crear una moneda local. Sigue leyendo

Asaltar el cielo…para tener limpio el cementerio

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Publicado en Público.es el 4 de junio de 2015

Una de las rémoras más grandes que siempre ha tenido la izquierda más radical (la que suele autodefinirse como auténticamente transformadora) a la hora de lograr confianza y apoyo social es su falta de experiencia en la gestión de los asuntos ordinarios de la gente normal y corriente. Un problema que se agrava al hacerse más general con las nuevas generaciones de líderes políticos que aspiran a gobernar a un país entero sin haber tenido nunca experiencia profesional o solo muy precaria dadas las pocas alternativas que proporciona hoy día el mercado laboral.

Tengo colegas de universidad que llevan treinta o cuarenta años promoviendo cambios sociales profundos, reclamando la superación del capitalismo y abogando por avanzar cuanto antes hacia nuevas forma de organización social pero que nunca en su vida han asumido la responsabilidad de dirigir un departamento, una facultad, vicerrectorados o ni siquiera la presidencia de su comunidad de vecinos, por no hablar de dirigir empresas o cualquier tipo de organización. Le dicen a la gente que hay que cambiar el mundo de arriba a abajo pero ellos no han sido capaces de cambiar nada para que las cosas sean de otro modo en la práctica diaria, para que la vida de los demás sea más cómoda, más feliz y liberadora. Por lo general, consideran que ocuparse de ese tipo de tareas, dedicar tiempo y esfuerzo a tratar de mejorar a corto plazo la existencia de la gente, es “reformismo” que en lugar de acabar con el sistema lo refuerza. O que esas tareas (gracias a las cuales investigan o se abren día a día sus centros de trabajo o las escuelas y hospitales a donde llevan a sus hijos) solo son propias de burócratas o políticos profesionales.

A mí me parece, por el contrario, que ese reformismo que se detesta es un ingrediente imprescindible de la actividad política y que sin él es imposible que un proyecto político consiga suficiente apoyo social, por muy atractivas que puedan ser sus propuestas teóricas o doctrinales. ¿Cómo se va a creer alguien que somos capaces de transformar lo más profundo de la sociedad si no hacemos que cambien sus procesos más elementales? ¿Cómo vamos a poder cambiar el sistema en su conjunto, y cómo vamos a hacerle creer a la gente que lo podemos conseguir, si no mostramos que somos capaces de hacer que cambien las cosas día a día, minuto a minuto? ¿Quién puede creerse que uno puede con lo mucho cuando no puede con lo poco? ¿Y en virtud de qué va a creer la gente que nuestras propuestas mejorarán su vida si no ven con sus propios ojos que lo que proponemos se traduce en la práctica en un modo diferente de ser, de vivir y de relacionarse mejor y más satisfactoriamente con los demás y con la sociedad en su conjunto? Sigue leyendo

Unidad ciudadana

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Hace poco más de un año, el 16 de marzo de 2013, publiqué un artículo que titulé Unidad Ciudadana. Quizá no esté de más volver a leerlo tras las elecciones recientes y cuando muy pronto habrá otras, aún más importantes. Lo transcribo a continuación.

Unidad Ciudadana (Público.es, 16/3/2013)

Hace ya cinco años que la crisis empezó a mostrarse con todo su vigor y que los economistas más críticos comenzamos a advertir de lo que se venía encima. Desde entonces hemos venido analizándola, haciendo propuestas constantes y señalando sus peligros y las circunstancias más favorables que había que tratar de crear para poder hacerle frente mejorando en la mayor medida de lo posible el bienestar de las personas. En un artículo que publiqué el 10 de septiembre de 2007 exponía la que me parecía que la verdadera naturaleza de la crisis y decía que había alternativas pero que no podrían llevarse a cabo “si los ciudadanos no son capaces de negar el estado de cosas actual, de imponer su voluntad sobre la de los mercados en donde gobiernan los poderosos y para ello es preciso no solo que sean conscientes de la naturaleza real de estos problemas económicos sino que tengan el poder suficiente para convertir sus intereses en voluntades sociales y éstas en decisiones políticas” (Diez ideas para entender la crisis financiera, sus causas, sus responsables y sus posibles soluciones). Mensajes parecidos, si no idénticos, divulgaron otros economistas, asociaciones, sindicatos y organizaciones de todo tipo.

Pero a pesar de saber desde el principio lo que iba a suceder y de disponer de suficiente información y de conocer las alternativas, lo cierto es que no se ha conseguido articular la fuerza social y política suficiente para frenar los recortes sociales y el desmantelamiento de la democracia.

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Una tarea prioritaria de los nuevos municipios

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Publicado en Público.es el 27 de mayo de 2015

Ahora que viene una oleada de cambio en los ayuntamientos de toda España, con muchas caras nuevas en sus plenos y con mucha mayor participación de la ciudadanía en su gestión, estoy seguro de que veremos multitud de nuevos proyectos y formas de gobernar. Pero quisiera referirme aquí a un aspecto muy prosaico que suele pasarse por alto. A una vieja cuenta pendiente de la administración pública española a pesar de que resulta determinante del éxito de cualquier política municipal transformadora (o quizá precisamente por ello).

Me refiero a la importancia que tiene llevar a cabo un seguimiento concreto, transparente y constante de la ejecución presupuestaria.

Señalo este asunto porque uno de los errores en los que suelen caer quienes tienen que ver con la discusión de las cuentas públicas, no solo en la administración local sino también en la autonómica o en la del Estado, así como en universidades y en todo tipo de organismos, es centrar el debate sobre el uso de los recursos y las políticas a seguir con ellos en la elaboración de los presupuestos. Se discute hasta el máximo detalle el destino inicialmente previsto de cada partida de gasto pero apenas se le presta atención a cómo se ha gastado efectiva y finalmente desde el primero hasta el último euro. Sigue leyendo

¿Es viable el programa económico de Podemos?

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Publicado en Público.es el 22 de mayo de 2015

Desde que Podemos salió a la escena política una de las mayores críticas que ha recibido es que sus propuestas económicas son inviables y muy negativas para la economía española. Si se aplicaran, dicen sus críticos, se produciría un desastre, aumentaría el paro y se generalizaría la ruina económica.

Aunque las propuestas económicas de Podemos se basan en análisis sobre la crisis que vienen haciendo economistas muy reputados, premios Nobel y catedráticos de las mejores universidades del mundo, además de organismos internacionales como Naciones Unidas o la Organización Internacional de Trabajo, lo cierto es que ha pasado muy poco tiempo y que apenas se han podido realizar estudios concretos para  cuantificar sus efectos.

Pero, poco a poco, esa carencia se va superando y se comienza a demostrar, también aquí en España, que muchas de las críticas a las propuestas de política económica alternativa no tienen fundamento científico sino que simplemente responden a prejuicios ideológicos o al intento de defender privilegios de grupos muy minoritarios pero de mucho poder.

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Podemos siempre en medio de la polémica

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Publicado en Eldiario.es el 31 de abril de 2015

Una noticia aparecida en eldiario.es con el título Juan Torres: “Podemos no me ha vuelto a llamar” ha creado bastante polémica y me gustaría dejar las cosas un poco más claras.

Atendí a la periodista que redactó la noticia, Belén Carreño, porque la conocía desde hacía unos años y porque creo que hay que apoyar el gran esfuerzo que están haciendo medios como eldiario.es en la situación de concentración mediática en la que estamos. Me dijo que había estado un tiempo de baja, que se reincorporaba y que estaba poniéndose al tanto de la situación en España. Me preguntó si seguía colaborando con Podemos y le dije la verdad. Es decir, que desde noviembre pasado, cuando entregué el documento que firmé con Vicenç Navarro, apenas si había tenido contacto con sus dirigentes para seguir colaborando. Le comenté que al convocarse elecciones en Andalucía la candidata Teresa Rodríguez me pidió ayuda (como indiqué en mi web en un texto que titulé Colaboración con fuerzas políticas) y ella misma informó en público de que yo colaboraría en su campaña. Le proporcioné inicialmente unos documentos y varios contactos pero no hubo más. La periodista de eldiario.es me preguntó que por qué Podemos no había seguido reclamando mi colaboración y le dije que no sabía si era porque no estaban contentos con lo que propuse pero que no era yo quien podía decirlo.

Además, recabó mi opinión sobre la situación de Podemos. Le dije lo que vengo escribiendo en varios artículos en las últimas semanas que han aparecido puntualmente en mi web. Es decir, que creía que vivíamos una situación muy difícil, que podía pasar cualquier cosa porque los hechos se suceden muy rápidamente y que me parecía que Podemos estaba en una situación especialmente delicada. Primero, porque es objeto de ataques brutales, en segundo lugar porque quizá había gestionado algunas situaciones de manera no muy acertada (que he comentado en diversos artículos) y finalmente porque no había hecho algunas cosas que a mi juicio son imprescindibles para darle credibilidad a sus propuestas económicas (que hoy día son la base de cualquier estrategia política). En particular, me quejé de que no hubieran puesto en marcha la primera propuesta que habíamos hecho  en nuestro documento y que textualmente dice:

“Proponemos que Podemos convoque un gran encuentro estatal de personas conocedoras de las diferentes cuestiones que atañen a su ideario económico para elaborar, ya con todo detalle y precisión, el abanico de propuestas a llevar a cabo en el gobierno para dar satisfacción con él a las demandas y preferencias de las personas y grupos sociales que lo apoyen. Este encuentro debe incluir tanto expertos en el conocimiento como en la práctica, es decir, representantes de los distintos movimientos sociales y especialmente de los más afectados por estas medidas y propuestas”.

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Ojo con 2016

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En mi artículo de esta semana en El País, que ya me han dicho que será el último, comento las falsas expectativas de recuperación económica que se difunden desde los grandes centros de poder. Recomiendo al próximo gobierno andaluz que no se deje llevar por quienes se han equivocado siempre en sus predicciones. Puede leerse aquí.

Batallas que se pueden ganar: el caso de Los Merinos en la Serranía de Ronda

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Una de las operaciones urbanísticas más corruptas y catastróficas de los últimos años (sé que decir esto es quizá exagerado, cuando ha habido tantas en España) fue la que se empezó a llevar a cabo en la Serranía de Ronda, en la provincia de Málaga. Gracias a la lucha de docenas de personas se ha conseguido paralizarla y creo que es fundamental tener en cuenta esa experiencia.

Dejo abajo enlaces a tres artículos de mi amigos admirados Paco Puche y Juan Terroba que explican con detalle lo sucedido en estos últimos años. Pero no quiero cerrar estas letras sin enviar desde aquí un gran abrazo de solidaridad y agradecimiento a tantas personas como participaron, con más sufrimiento y sacrificio del que se pueda imaginar, en esa lucha para salvar a la naturaleza y a los seres humanos de la avaricia desmedida y de la locura del dinero. Fueron muchas personas pero me gustaría mencionar a una en especial, a Isabel Teresa Rosado que era la alcaldesa de Izquierda Unida en Cuevas del Becerro, el pueblo más afectado por el proyecto, en los momentos de mayor crisis. Sufrió ataques de todo tipo e incluso perdió las elecciones por la incomprensión y cobardía de muchos de sus vecinos. Ahora, las cosas y las personas se ponen cada una en su sitio.

 

Especulación y destrucción del territorio. El caso del macroproyecto de los Merinos, en Ronda (1ª Parte)

Especulación y destrucción del territorio. El caso Ronda Golf en los Merinos: una lucha en progreso (2ª Parte)

Especulación y destrucción del territorio. El caso del macroproyecto de Los Merinos, en Ronda (3ª y última parte)

La necesidad de un nuevo tipo de debate económico (y político)

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Publicado en Público.es el 9 de abril de 2014

Es evidente que hay diferencias entre las dos formaciones políticas que han comenzado a hacerse un sitio destacado en el mapa político español, Podemos y Ciudadanos.

En materia económica es lógico que las haya también, y posiblemente de modo amplificado puesto que en ese terreno la ideología y los intereses sociales que se quieran defender son determinantes de lo que se dice. No hace falta ser un experto para saber que entre los economistas ha habido siempre, por esas y por otras razones de tipo metodológico, diferencias profundas a la hora de reconocer la realidad, de analizarla y de realizar respuestas para transformarla. No han dejado de darse desde que se comenzaron a elaborar los primeros análisis científicos en esta materia y no van a desaparecer ahora.

Tratar de ocultar esas diferencias o, lo peor, demonizar y anular a quien está al otro lado del pensamiento económico dominante es una reacción totalitaria, pero desgraciadamente muy habitual no solo en los medios o en la vida corriente sino en la propia Academia.

De hecho, creo que la principal responsabilidad de que ocurra eso recae sobre los economistas académicos de la corriente dominante. Ellos y ellas son los ciegos, desconocen y no hacen nada por conocer los enfoques críticos y no solo han acabado con la posibilidad de que las ideas y el análisis económico alternativo actual sean conocidos en las aulas, sino incluso la historia del pensamiento económico. Tanto ha sido así que en muchos países o en universidades tan señeras como Harvard, ha habido protestas de los estudiantes de Economía por el “autismo” de la disciplina a la hora de enfrentarse a la realidad y por la parcialidad del profesorado ortodoxo. A uno de sus popes, nada más y nada menos que N. Gregory Mankiw, se le sublevaron los estudiantes por esa razón, denunciando “el carácter sesgado” de sus clases (la noticia y la carta de sus estudiantes pueden leerse aquí). Sigue leyendo

Antonio Moreno sigue en la lucha contra la estafa eléctrica

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Me complace recomendar la lectura de una nueva información que da cuenta de la lucha sin cuartel que lleva a cabo mi admirado amigo el ingeniero Antonio Moreno contra la estafa continuada que las empresas eléctricas españolas vienen cometiendo con la ayuda de gobiernos y magistrados.

En esta ocasión, se trata de un reportaje de El Confidencial titulado Un jubilado de Sevilla le ha costado a las eléctricas más de 500 millones

Hay mucha más información en su web www.estafaluz.com y dejo abajo una foto reciente de ambos para dejarle claro que no he olvidado que tenemos una cita pendiente… en el mismo lugar que la última, sin ir más lejos.

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La cuenta atrás de Susana Díaz

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En mi artículo de El País Andalucía de esta semana comento que la Presidenta andaluza Susana Díaz tendrá que hacer alguna propuesta importante para ser creíble porque hasta ahora no ha dado pasos realmente efectivos para erradicar la corrupción. Puede leerse aquí.

Andalucía: la derrota del blanco y negro

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Publicado en Público.es el 23 de marzo de 2015

Los resultados de las elecciones andaluzas marcan algunos rasgos y tendencias que me parecen significativos y quizá determinantes no solo de lo que ocurra en Andalucía sino en toda España durante los próximos años.

En primer lugar, se confirma algo que siempre me ha parecido fundamental para entender lo que ocurre por aquí. Andalucía es una tierra de mixturas y misterios, de claroscuros, de luces y sombras, de paradojas y de certezas donde al mismo tiempo hay contradicciones. Aquí no vale mucho el blanco y negro para ver lo que nos pasa.

Una vez más se han llevado una decepción quienes lo apuestan todo a la contra, quienes solo perciben lo bueno o lo malo, lo primero y lo último, lo totalmente positivo o lo indudablemente negativo.

Solo se pueden sorprender con estos resultados quienes solo perciben males y defectos en Andalucía y quienes ven al PSOE como el responsable exclusivo de todos ellos.

Se confirma que el PSOE es un partido que tiene más aprecio en Andalucía que el que muchos creen. Con todos sus defectos y a pesar de los escándalos que ha producido su gestión en los últimos años sigue siendo un hecho que una parte importante de la población andaluza le reconoce el valor de haber creado el estado de bienestar y de haberlo defendido mientras que la derecha lo desmantela en otros lugares.

He criticado muchas veces muchas de las cosas que han hecho los gobiernos andaluces del PSOE y no creo que sea sospechoso de haber pasado por alto la responsabilidad de sus dirigentes por la corrupción. No he guardado nunca silencio. Pero siempre he considerado un error muy injusto identificar todo lo que ha hecho el PSOE andaluz con corrupción, paro y malestar social. Este partido es también quien ha puesto en marcha mucho de lo bueno que tenemos y el bienestar que disfruta la inmensa mayor parte de nuestra población (y, desde luego, mucho más que hace 30 o 40 años).

Por eso creo que han vuelto a equivocarse quienes en Andalucía presentan su oferta electoral como un proyecto contra el PSOE. Como también creo que se han equivocado y se volverán a equivocar quienes identifican al PSOE con la derecha pura y dura igualándolo al PP. Juan Carlos Monedero se rió de mí cuando le escribí diciéndole que a mi juicio era un error identificar la casta con todo el PSOE andaluz. Yo lo sigo pensando y no sé si él seguirá riéndose de mí por ello.

En cualquier caso, el PSOE solo tiene el voto de uno de cada cinco electores. No es todo, ni mucho menos, por muy jubilosa y fuerte que se sienta Susana Díaz. En sus manos está no cometer el error de creer que eso es suficiente para sacar adelante a Andalucía. Lo mismo que digo que no se puede entender lo andaluz en blanco y negro, creo que sería una tragedia gobernar ahora en monocolor.

Finalmente, queda por ver si en una elecciones generales obtendría el PSOE este resultado y, sobre todo, si será capaz de alcanzarlo en toda España. A mí me parece, sobre todo esto último, francamente difícil.

El mayor descalabro político se lo lleva el Partido Popular, posiblemente, tanto por la desafección que origina su gestión de la crisis, por sus mentiras e incumplimientos, como por el trato de su gobierno a Andalucía. Y, desde luego, por el encumbramiento de Ciudadanos como alternativa antes la desafección. Pero no se puede soslayar que sigue teniendo bastante fuerza en las grandes ciudades, sobre todo de Andalucía oriental. No va a desaparecer del mapa.

Se confirma que Podemos es una fuerza en ascenso pero que depende mucho de la gestión que haga de su propio proyecto. Sus votantes más cercanos están decepcionados por mucho que se quiera disimular. No sirve de excusa que las convocatoria fuese adelantada: quien se propone gobernar a un país como España tiene que estar preparado siempre para eso y mucho más y además no había que ser un lince para saber que se adelantarían.

A mí más bien me parece que Podemos no ha querido jugar este partido. Pensando que no ganaría, parece que quiso evitar un resultado mejor que lo comprometiera demasiado con pactos y pronunciamientos en ese caso inevitables. El riesgo es que no parece fácil ganar unas generales (o incluso tener un resultado bueno en ellas) sin tener bastante más del 15% de los votos en Andalucía. Además, creo que es significativo que Podemos prácticamente no haya superado las primeras estimaciones de voto. Y no será fácil que las supere si no se abre más en lugar de enrocarse en sí mismo, en sus sectores más a la izquierda. No le bastará con llenar velódromos y, de momento, no creo que se pueda decir que haya conseguido hacer creíble el proyecto transversal que defienden sus dirigentes. El tiempo corre muy en su contra porque en política las oportunidades hay que cogerlas al vuelo.

Se confirma que Ciudadanos se hace un hueco importante en el panorama político español a través de Andalucía y que produce en la derecha el mismo tipo de terremoto que provocó Podemos en la izquierda. Pero es un error creer que todo su voto es de derechas.

Si en los próximos meses consigue extender y hacer creíble su discurso transversal puede consolidarse como un claro protagonista del mapa político y no solo agrandar el roto que le ha hecho al PP sino hacerle otro semejante a Podemos. Aunque también podría pasarle lo mismo que al partido de Iglesias pero por el otro lado: dejarse llevar en este caso por la extrema derecha que ya ha recalado allí.

Como en el caso de Podemos, su reto es consolidar un discurso más transversal y, sobre todo, hacerlo creíble.

Si entre ambos fueran capaces realmente de romper la dinámica clientelar y corrupta del bipartidismo dominante podría abrirse una nueva etapa de más aire limpio en nuestra vida política y de mejor democracia en España. Sería deseable.

Izquierda Unida no ha superado el reto de enfrentarse a ella misma. No entendió lo que se abría paso en España y ha llegado tarde a todo. Y sobre todo a la autocrítica. Cuando deje de hablarle solo a los suyos y sea capaz de entender que hay transformación y valores fuera de sus principios, cuando ya no necesite ponerse continuamente a ella misma certificados de autenticidad, y cuando deje a un lado el cainismo fratricida, podrá ser la ejemplar fuerza transformadora que muchos deseamos que sea.

Todo esto me lleva a ratificar las ideas que defendía en un artículo publicado en la edición andaluza de El País la semana pasada (Hay que ponerse de acuerdo).

A mi juicio, los grandes problemas de las naciones (como los que tenemos ahora en España y Andalucía) casi nunca pueden resolverse por un grupo social en exclusiva o en su solo interés y, mucho menos, por un único partido o gobierno.

En Andalucía, y creo que se podría decir casi lo mismo para toda España, tenemos que erradicar la corrupción, reformar la Administración y ponerla de nuevo en marcha, hacer frente a un entorno adverso y combatir la desigualdad, acabar con nuestro conformismo, lograr que demasiadas cosas e instituciones funcionen de otro modo para crear más empresas, empleo y riqueza que se quede aquí. Y, sobre todo, hay que devolver la confianza a la gente, demasiado harta de las instituciones y partidos de siempre pero no dispuesta a echarse sin más en brazos de otros nuevos o de remozadas marcas blancas de los viejos.

Yo creo que todas esas son metas inalcanzables para un partido en solitario. Como decía en ese artículo, se necesita sacrificio común y no solo de unos pocos, convicción generalizada y mucha más fuerza y voluntad de la que puede proporcionar un gobierno monocolor o el mero pacto por el poder entre partidos.