Respuesta a las invenciones de Antonio Turiel

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Hace unos días se publicó un artículo en eldiario.es escrito por el investigador Antonio Turiel y titulado Lo que no Podemos en el que se hacía una interpretación de mi pensamiento tan exagerada y forzada que parecía más bien una invención.

Afirma Turiel que ni Vicenç Navarro ni yo aceptaremos “nunca que el mundo tiene límites” o que proponemos el crecimiento ilimitado.

He escrito la respuesta que transcribo abajo pero la reflexión que me gustaría hacer ahora es sobre la tendencia tan generalizada a tratar de buscar diferencias en donde no las hay con tal de reforzar las fronteras de la tribu en la que cada uno se encierra. Comprendo que mi obra escrita es muy modesta y que no tiene por qué haber llamado la atención de Turiel, pero si en algún momento se ha decidido a escribir sobre mi pensamiento ¿no sería lo lógico que antes leyera lo que yo he escrito? Sigue leyendo

Así disimula un medio de información que ha mentido

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Como no quiero que pueda parecer que el embustero soy yo, traigo aquí la prueba de lo que dije ayer sobre el diario @la_información y de lo que ha hecho para ocultar sus mentiras sobre mi pensamiento.

En la imagen de abajo se pueden ver los párrafos originales y en la siguiente la nueva edición de la información sin hacer mención ni a lo que antes pusieron ni a una posible rectificación. No solo mienten sino que ni siquiera saben que hay algo que se llama la caché de Google en donde se guardan los archivos antiguos.

lainfo

La nueva edición es esta:

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La magnitud impresionante de la crisis

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Según datos del Federal Reserve Bank of St. Louis de Estados Unidos que pueden cotejarse aquí, en un solo año (2008) se creo más dinero (817.904. millones de dólares) que el que se creó en los sesenta y tres años anteriores (desde 1945 a 2008 se crearon 821.585 millones de dólares) y en los seis años de crisis que van de enero de 2008 a septiembre de 2014 se ha creado 4 veces más dinero (exactamente, 3,91 veces) que desde 1945 a 2008.

Teniendo en cuenta que no se puede decir que ni Estados Unidos ni sus bancos hayan salido ya de la crisis, de esos datos se puede deducir claramente la magnitud que tuvo el “roto” que las entidades financieras hicieron en la economía.

La cantidad se refiere a la Base Monetaria, también llamada “dinero de alta potencia” que está formada por el efectivo en circulación más las reservas o depósitos de los bancos en el Banco Central). Y dejo una gráfica que muestra más claramente la vertiginosa creación de dinero que ha sido necesaria para tratar de apuntalar a la banca norteamericana y, por extensión, a la de todo el mundo.

money

Así miente un medio de comunicación

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Con motivo del anuncio de nuestra colaboración con Podemos diversos medios han publicado comentarios al respecto. Uno de ellos es el digital @la_información. No se si por mala intención o por torpeza de la persona que haya redactado la noticia en ella se incluyen una serie de mentiras que confundirán a los lectores y darán una idea muy tergiversada de mi trabajo. Las mentiras son tan burdas que causarían risa si no fuera por lo que hay detrás. Por ejemplo, escriben lo siguiente:

- “La sociedad se hace vieja y dentro de unos años no habrá trabajadores suficientes para financiar las pensiones, así que conviene suscribir cuanto antes fondos privados”, señala Torres en su último libro.

Cualquiera que haya leído dos líneas de lo que habitualmente escribo sabe que yo no he defendido eso nunca y, desde luego, no lo digo en el último libro ni en ninguno de los que he escrito.

También escribe La Información, refiriéndose a Vicenç y a mí, que “critican el término ‘economía sostenible’ como “milonga a la orden de Merkel y de las grandes eléctricas”. Otra mentira porque lo cierto es que quien llamó “milonga” a la economía sostenible fue el dirigente del PP Javier Arenas y lo que hacemos nosotros en nuestro libro Lo que España necesita. Una réplica con propuestas alternativas a la política de recortes del PP fue criticarlo.

Por si eso fuera poco, afirma “Este medio se intentó poner en contacto con ambos economistas para saber si iban a aplicar estas propuestas al nuevo programa de Iglesias, pero no hubo respuesta”. Lo cierto es que me envió un correo y que no pude contestarlo sobre la marcha, como desgraciadamente me ocurre a menudo.

Periodismo basura del que conviene defenderse.

Colaboración con Podemos

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Nota pública de Vicenç Navarro y Juan Torres López

Hace unas semanas dirigentes de Podemos nos preguntaron si estaríamos dispuestos a realizar para su organización un documento de bases para elaborar un programa económico de un futuro gobierno. Un documento que recogiera el diagnóstico, las líneas estratégicas de actuación y propuestas concretas de gobierno que a nuestro juicio se pudieran llevar a cabo en el marco de una legislatura; no un desideratum sino un programa de acciones de posible realización como parte de un proyecto de profunda transformación social.

Nos honra que nos lo haya solicitado Podemos y esperamos que el trabajo que le aportemos desde nuestra independencia de criterio pueda contribuir a que España salga de la situación económica tan grave a la que la han llevado la irresponsabilidad, las políticas económicas y sociales neoliberales de los últimos años y la enorme influencia de grupos económicos y financieros que han deteriorado al máximo las instituciones democráticas y el bienestar de la ciudadanía.

Ya ha hecho pública esta colaboración Pablo Iglesias y nos complace transmitirlo también por esta vía a nuestros lectores.

Sin perseguir a los ladrones no salimos de la crisis

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Publicado en Público.es el 3 de octubre de 2014

El escándalo vergonzoso de las tarjetas de Caja Madrid (que posiblemente debe haberse dado en muchas otras cajas) pone sobre la mesa un presupuesto sobre el que coinciden muchos economistas desde hace mucho tiempo: la confianza y la probidad son condiciones fundamentales sin las cuales es muy difícil que se produzca progreso económico.  Así lo habían escrito en sus obras maestras economistas geniales como Adam Smith o John Stuart Mill cuando comprobaban que las diferencias en el progreso de las naciones muchas veces tenían que ver con lo difícil que resultaba confiar en algunas de ellas y que las personas actuaran con honestidad en el mundo de los negocios.

Desde entonces, otros economistas e investigadores han demostrado, incluso con experimentos de laboratorio como los de Paul Zak, profesor de economía y fundador de un conocido centro de neuroeconomía en California, que la confianza es la base de la actividad económica y que, como mostró también el Nobel Douglas North, su ausencia es lo que puede explicar el atraso y la mala gestión económica en muchos países y épocas históricas. Los estudios del primero indican que fortalecer el estado de derecho aumentando las libertades, reducir las desigualdades y la corrupción y facilitar el entendimiento interpersonal son factores decisivos para generar una “buena política” y que ésta es la que promueve la confianza que es el fundamento de la prosperidad permanente. Y un economista del Banco Mundial, Steve Knack, incluso ha llegado a evaluar lo que llama “la economía de la confianza”, afirmando que es la mayor responsable de la ventaja económica de Estados Unidos sobre otros países.

Otros estudios de Yann Algan y Pierre Cahuc, entre otros muchos, han comprobado que la confianza influye directamente en la evolución a medio y largo plazo de la renta per cápita, y en la Chicago Booth School of Business se elabora un conocido indicador que muestra también que la confianza es determinante de la estabilidad de los mercados y las actividades financieras.

Son también muchos los economistas que consideran que la falta de confianza es lo que está impidiendo que se salga con prontitud y éxito de la crisis en la que estamos inmersos. Y esta idea, ya tan generalizada desde hace tanto tiempo, es la que lleva a considerar que será imposible recuperar la confianza en las instituciones y en las relaciones interpersonales necesarias para que haya de nuevo suficiente actividad económica generadora de riqueza sin que se persiga y condene a los responsables de todo lo que ha sucedido en la economía mundial y, en nuestro caso, en la española.

Así lo han defendido premios Nobel de Economía como Joseph Stiglitz o George Akerlof, quien subraya que dejar de castigar a los criminales de cuello blanco es un incentivo para que se cometan nuevos delitos económicos que destruyen la economía.

Sin embargo, lo que está ocurriendo en casi todo el mundo es justamente todo lo contrario. Los responsables de los grandes fraudes y estafas económicas tienen cada vez mayor impunidad porque han acumulado mucho poder político. Un estudio de la Syracuse University de Estados Unidos (sus resultados pueden verse aquí) demuestra que la persecución a los fraudes cometidos por entidades financieras viene disminuyendo en los últimos años, justo cuando en mayor número se han cometido. A Obama le cabe también el lamentable honor de perseguir este tipo de delitos en mucha menor medida que Reagan o Bush.

En España estamos llegando a niveles de impunidad y desvergüenza que no solo han destruido la confianza de la población en las instituciones y en la clase política y financiera, sino que producen ya una indignación que está a punto de crear otro tipo de problemas sociales.

No se puede dejar libres a los ladrones, por muy alta que sea su cuna, por muy grande que sea su influencia, por muy poderoso que sea el partido que lo encumbra, por muy abultada que sea su cartera o por muy alto que esté quien puede ser que caiga si cae el ladrón.

Sin perseguir y castigar a los ladrones y criminales de cuello blanco que han provocado la crisis, sean quienes sean, ni saldremos de ella ni podremos evitar que la otra crisis que nos espera sea mucho peor y más trágica.

El plumazo del PP

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En mi artículo de El País Andalucía de esta semana comento la facilidad que tienen los dirigentes del PP, y en espacial su secretaria general María Dolores de Cospedal, para borrar de un plumazo todo aquello que desvela sus responsabilidades, la corrupción que les rodea o sus promesas incumplidas. Puede leerse aquí.

El capitalismo como religión

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Recomiendo ver este video del profesor Fernando López Castellano, gran experto en pensamiento económico (además de percusionista sin par y “regalador” de boleros). Economía crítica en estado puro para todos los públicos.
 

¿De dónde viene y qué hacer con la deuda?

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Publicado en Público.es el 26 de septiembre de 2014

Hay cuatro falsedades que se utilizan habitualmente para confundir a la población respecto a la deuda y para combatir a los movimientos y partidos progresistas.

La primera es que la deuda se origina porque la gente normal y corriente ha vivido por encima de sus posibilidades, lo que produce lógicamente un gran sentimiento de culpa y lleva a que la gente asuma que hay que pagarla sin rechistar.

La segunda es que la deuda pública se origina porque se realizan demasiados gastos sociales.

La tercera es que los gobiernos y los partidos de izquierda en general son los partidarios de aumentar siempre la deuda porque no ven peligro alguno en ello,.

La cuarta es la acusación de que los partidos o movimientos progresistas o de izquierda no pagan la deuda y provocan así problemas económicos mucho mayores.

Veámosla una por una Sigue leyendo

Rajoy vuela con Peter Pan

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En mi artículo de esta semana en El País Andalucía comento los últimos datos económicos y muestro una vez más que la recuperación económica de la que habla el gobierno no se ve por ningún lado. Está donde el País de Nunca Jamás de Peter Pan. Puede leerse aquí.

El triste futuro de Ana Patricia Botín

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Publicado en Público el 17 de septiembre de 2014

Todas las notas biográficas sobre la nueva presidenta del Banco de Santander coinciden en señalar prácticamente lo mismo: quien acaba de suceder a Emilio Botín con el mismo fundamento con que se hereda una corona es una persona extraordinariamente preparada, muy inteligente, culta y que conoce a la perfección los negocios de la entidad financiera que va a presidir (casi lo contrario, por cierto, de lo que se decía al principio de Emilito Botín).

Señalan igualmente que es sumamente poderosa. Incluso, antes de acceder a la presidencia del consejo de administración del Santander, una encuesta de la BBC la consideraba la tercera mujer más poderosa del Reino Unido, después de la reina y de la ministra del Interior. Ahora, ya encumbrada en el banco, la reconocen como la más poderosa de España y de la banca mundial. Sigue leyendo

El triste futuro de Ana Patricia Botín

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Publicado en Público el 17 de septiembre de 2014

Todas las notas biográficas sobre la nueva presidenta del Banco de Santander coinciden en señalar prácticamente lo mismo: quien acaba de suceder a Emilio Botín con el mismo fundamento con que se hereda una corona es una persona extraordinariamente preparada, muy inteligente, culta y que conoce a la perfección los negocios de la entidad financiera que va a presidir (casi lo contrario, por cierto, de lo que se decía al principio de Emilito Botín).

Señalan igualmente que es sumamente poderosa. Incluso, antes de acceder a la presidencia del consejo de administración del Santander, una encuesta de la BBC la consideraba la tercera mujer más poderosa del Reino Unido, después de la reina y de la ministra del Interior. Ahora, ya encumbrada en el banco, la reconocen como la más poderosa de España y de la banca mundial.

Es sin duda una mujer brillante, que lo ha tenido todo a su alcance, aunque sin duda también a cambio de muchas horas de trabajo y esfuerzo personal, y que posiblemente podría hacer o conseguir igualmente todo lo que se proponga. Pero que parece tener por delante un futuro muy triste.

Ha llegado al centro mismo del poder desde el que podría desplegar todo tipo de influencias para tratar de paliar gravísimos problemas sociales pero lo único que se propone, según  sus propias palabras en la primera asamblea de accionistas que ha presidido, es seguir la estela de su padre, hacer que el banco siga ganando cada vez más dinero.

Su futuro es triste, como presidenta de una institución tan poderosa, porque es triste convertirse en una mera expresión de los “espíritus animales” que según decía Keynes mueven la conducta que sostiene al capitalismo. Porque es triste la vida que se deshumaniza para responder solo al afán de lucro y para responder exclusivamente a la querencia de la que se jactaba el banquero Juan March: “A nosotros -decía- lo que nos gusta es ganar dinero, no tenerlo”.

Es triste que una persona tan inteligente, tan bien educada y tan poderosa no busque en un mundo tan dañado como este en el que vivimos otra cosa que hacer que su banco gane cada día más dinero sin mencionar cómo va a ganarlo y, por tanto, sin preocuparse sobre la forma en que se está dispuesto a incrementar la cuenta de resultados. Que le dé lo mismo que para ganar más dinero se recurra a paraísos fiscales y se sorteen por doquier las leyes y normas fiscales, que se pongan en marcha auténticos bancos a la sombra, que se engañe a los clientes, que se tenga que estar continuamente esquivando a la justicia (aunque sea por la vía de comprar a políticos y jueces para poder disimular lo que hay detrás de los negocios), que en lugar de considerar el dinero del que se dispone como la sangre esencial con la que puede funcionar una economía productiva y mejor se utilice como un fin en sí mismo, o mejor dicho, con el único fin de que el banco tenga más dinero cada día, para seguir ganando más a cada instante y solo eso. Que para ser cada día más rico se haga creer que se impulsa el saber y la difusión del conocimiento, teniendo en nómina a docenas de rectores y académicos, cuando al mismo tiempo se impide que circulen los libros si estos son críticos o desnudan las vergüenzas que hay detrás de la banca de nuestros días, como ocurrió, entre otros, con El o El botín de Botín, de Josep Manuel Novoa, en los que se muestra con detalle de dónde viene la riqueza y el poder de los ba Poder nqueros de postín, para qué se utiliza o a qué procedimientos se recurrió, sin ir más lejos, para fabricar el agujero de Banesto y quedárselo a precio de saldo.

La nueva presidenta del Santander lo ha dejado claro. No hay sitio para los sentimientos. Ni una palabra sobre los miles de personas que han perdido sus viviendas en manos de los bancos, sobre los parados o sobre los que cada vez tienen menos ingresos para que los acumulen personas como ella. Ni un segundo para otra preocupación que no sea la de engordar la cartera. La influencia, el poder, la inteligencia, el saber hacer, la experiencia de todo lo que ha pasado, la frustración, el desengaño y las pérdidas de miles de clientes y el sufrimiento de millones de personas que padecen la crisis que la banca ha provocado no significan nada para ella pues, según afirmó, se propone simplemente mantener “la trayectoria de éxito” mantenida por su padre. Nada más para los demás, pero nada menos para los banqueros.

Los análisis que se han realizado este verano parece que han demostrado, aunque se disimule, que al Banco de Santander no le salen del todo las cuentas. El simple afán de ganar dinero no da seguridad financiera ni solvencia y sus directivos han tenido que recurrir de nuevo a triquiñuelas contables para esquivar el peligro de no superar las pruebas de resistencia por falta de capital.

Para un banco es un problema no tener capital suficiente. Pero para la humanidad es una tragedia que el poder efectivo esté en manos de quien actúa como si no tuviera corazón o careciera de sentimientos.

El banquero que hablará de tú a Dios

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Publicado en Público.es el 10 de septiembre de 2014

El fallecimiento de cualquier ser humano es causa de dolor, sea quien sea, y cuando ha muerto Emilio Botín lo primero es manifestar sinceramente el pesar a su familia, hijos y allegados. Pero eso no puede quitar, tratándose de una figura tan relevante como él, que surjan al mismo tiempo otras reflexiones sobre su trayectoria como banquero. Es difícil olvidarse de que Botín refleja mejor que nadie en España el poder de una casta que actúa por encima del bien y del mal y que decide sobre los demás como si nada más que sus propios intereses fuese lo que hay que tener en cuenta.

Hasta en cuestiones aparentemente baladís, como las del protocolo, quiso imponer siempre Botín su impronta y privilegios para saciar su sed de poder y, a la postre, de dinero. Lo saben bien presidentes, ministros, rectores, magistrados, y hasta el propio rey. Su gabinete se encargaba manu militari de que el banquero compareciese siempre por encima de los demás aunque fuese ensombreciendo a quienes por rango y representación estaban muy por encima de él. Aquella foto junto a la Virgen del Pilar imponiendo un manto con el logo de su banco también lo dice todo.

¿Qué ocurriría si los españoles de a pie supieran con pelos y señales de dónde ha salido su fortuna y la de su banco, lo que Botín orquestó para acumular bancos, empresas, inmobiliarias, y para comprar a personas y políticos a su servicio? ¿Cómo reaccionaría si se enterasen de lo que hizo para quedarse con Banesto o cómo engañó a miles de personas con las cesiones de crédito?

Botín ha sido el paradigma de banquero causante de daños y de una crisis descomunal que sale de rositas de cualquier cosa que haga como muestra de que el poder es él y lo que representa, por encima de cualquier otra institución representativa. Ha sido la muestra palpable de que el sistema financiero actual y el capitalismo en general son cada vez más, o quizá ya definitivamente, incompatibles con la democracia y con la división de poderes.

Con el tiempo se supo que la entonces secretaria de Justicia y más tarde todopoderosa vicepresidenta del gobierno y hoy miembro del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, dio órdenes a la fiscalía para que no se actuara contra él y de él dijo el Tribunal Supremo que “su actuación transgrede la ética y repugna socialmente”, lo que al fin y al cabo es lo peor que puede decirse de uno. Y, desde luego, sin que nadie haya sido capaz de condenarlo por ese tipo de cosas que no tienen efectos simplemente estéticos o morales, sino económicos y patrimoniales muy graves para millones de seres humanos.

Ahora solo cabe esperar que Emilio Botín descanse en paz pero aquí abajo deja una estela de mal hacer, de impunidad y de crisis provocadas por la avaricia bancaria de los banqueros como él que produce sufrimiento y daño a millones de personas.

Dragui o el fracaso de Europa

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Publicado en Público.es el 6 de septiembre de 2014

Cuando hace poco más de dos años Mario Dragui puso fin a la especulación que hacía subir tan peligrosamente la prima de riesgo de varios países europeos, entre ellos España, fue aclamado como un héroe al conseguir frenarla con una simple frase: “Haré lo que sea necesario para salvar el euro, y será suficiente”. Yo escribí en este mismo diario que en lugar de aplausos merecía ser procesado porque acababa de demostrar que el Banco Central Europeo podía haber evitado el coste financiero tan impresionante que se estaba generando para los gobiernos y que toda Europa se encaminase de nuevo a la recesión y la crisis (Dragui debe ser procesado).

Ahora vuelve a pasar prácticamente lo mismo. Aplauden a Dragui y al Banco Central Europeo por ser valiente y colocar los tipos de interés en un nivel histórico, suponiendo que así van a facilitar que el crédito por fin fluya a las empresas y que eso permita levantar la economía europea. Pero otra vez se van a equivocar quienes tengan la ingenuidad de creer que las cosas van a ser así.

En realidad, esta medida in extremis del BCE es la manifestación palpable de su fracaso y el de toda la Troika a la hora de manejar la crisis.

La aplicación de políticas de austeridad cuando la economía carecía de alimentación en sus principales motores (el consumo, la inversión privada y las exportaciones) ha sido “procíclica”, es decir, ha agravado la falta de actividad y ha creado más cierres de empresas, más paro y más deuda, llevando a las economías a una nueva fase de recesión. Han querido aliviar los males del enfermo quitándole la vida y ahora se dan cuenta de que se les va sin remedio y aplican una medida que parece radical y contundente pero que sin lugar a dudas va a ser una vez más ineficaz. O mejor dicho, solo favorable a los grandes fondos especulativos que vienen apostando a la baja de tipos desde hace meses.

Será ineficaz, en primer lugar, porque las autoridades europeas no han hecho prácticamente nada por resolver el mal de fondo del sistema financiero  europeo que no es otro sino la quiebra generalizada de los bancos. Por tanto, cualquier dinero añadido que éstos reciban (tal y como ha venido sucediendo hasta ahora) solo será utilizado en una inmensa mayoría para tratar de sanear sus balances y aumentar artificialmente sus cuentas de resultados, tal y como viene  haciendo hasta ahora.

En segundo lugar, porque, aunque con esos tipos más bajo se consiguiera que los bancos aumentaran el crédito a empresas y familias, no se logrará que el coste efectivo de esta financiación sea suficientemente bajo cuando llegue a ellos. Los bancos, gracias a su impresionante poder de mercado, seguirán aplicando márgenes brutales que impedirán que se resuelva realmente el problema de la financiación al conjunto de la economía.

En tercer lugar, porque la carencia de ingresos (de clientes en las empresas y de renta disponible en las familias) les obliga a dedicarse preferentemente a reducir deuda (a “desapalancarse”, como se dice en la jerga). De modo que, mientras que no se tomen medidas que garanticen que la actividad real y la demanda efectiva aumenten para que así vayan ingresos suficientes a los bolsillos de empresas productivas y consumidores, las políticas de tipos de interés seguirán siendo inútiles para hacer que la economía europea levante el vuelo. Podrán llevar el caballo al agua, si acaso, pero no podrán hacer que beba.

Las autoridades europeas han hundido conscientemente a Europa con el único fin de salvar a bancos y grandes empresas y ahora no van a poder levantarla utilizando el mismo procedimiento.

Albert Einstein decía que “la locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”. Y eso es lo que les pasa a Dragui y al resto de autoridades europeas: están locos si se creen  que van a conseguir algo distinto haciendo lo mismo de siempre, poner más beneficios en la bandeja de la banca y las grandes empresas.

Europa necesita otra terapia diferente que no cabe en el marco del capitalismo neoliberal que promueven e imponen (por cierto, cada vez más antidemocráticamente) las autoridades europeas.

En primer lugar, es prioritario que se resuelva el problema de la deuda artificialmente generada por la política del BCE y por la acción especulativa de los fondos financieros. Todas las instituciones y políticas europeas funcionan para crear deuda (desde el mismo momento en que se impidió que el banco central financie a coste cero a los gobiernos -naturalmente bajo criterios estrictos de estabilidad a medio y largo plazo) y eso -junto al gran poder político acumulado por la banca- es la fuente de la actual crisis y de las que van a seguir produciéndose.

En segundo lugar, es imprescindible que se recupere la actividad real, los mercados de bienes y servicios, y para ello es obligado forzar un reparto diferente de la renta para que las empresas (y sobre todo las pequeñas y medianas) vuelvan a tener clientes en sus puertas y puedan contratar a nuevos trabajadores. La desigualdad creciente es la fuente de la actual recesión y no podrá evitarse que sea recurrente mientras no se la combata con decisión.

En tercer lugar, es necesario rectificar la orientación productiva impuesta en Europa en los últimos decenios reconduciendo la actividad sectorial, el modo de producir y consumir, y reforzando los mercados locales e internos para acabar con la estúpida estrategia de la competitividad que, como se ve día a día, no es sino una máquina de empobrecimiento mutuo.