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Cosas de la política y de la vida
Es curiosa la reacción de demasiadas gentes de izquierdas ante quienes escribimos y hacemos público nuestro pensamiento. Cuando el análisis gusta te ponen por las nubes. Si dices algo que no les cuadra eres un traidor, se te ve el plumero, buscas algo… ¿No habrá un punto intermedio? ¿No será simplemente que en el debate franco y abierto se dilucidan las posiciones más acertadas? ¿No será más lógico pensar que los elementos de verdad no están solo en una de las posiciones? Y, sobre todo, ¿hay que destruir al que no piensa exactamente como nosotros? Es desolador, por ejemplo, leer lo que los propios afiliados de Izquierda Unida dicen de sus dirigentes o de sus compañeros que defienden posiciones distintas, el trato tan poco respetuoso que se dan. Si tratan así a los suyos ¿cómo lo harán con los que estamos fuera? Francamente, con este cainismo dan muchas ganas de dedicar el tiempo a otras cosas.
El gran despilfarro: La crisis bancaria en España
Declaración de econoNuestra
La nacionalización parcial de Bankia, intervención de hecho de la entidad, llevada a cabo por el gobierno del Partido Popular, es un hito importante, y no el último, en el desarrollo de la grave crisis en la que está instalado el sistema bancario. Sigue leyendo
Sobre los recortes sociales del gobierno andaluz
Publicado con Carlos Martínez García, politólogo
Es normal que tanta gente se haya escandalizado y esté sorprendida de la magnitud del recorte que acaba de hacer del gobierno andaluz. Dos mil quinientos millones menos de gasto son muchos y cuando se anuncia que van a producir, entre otras cosas, una disminución media de 3.000 euros anuales en el sueldo de los funcionarios, resulta lógico que una gran parte de la población se indigne y crea que haber formado un gobierno de coalición que decía enfrentarse precisamente a este tipo de recortes, no ha servido para nada (aunque también se podría decir que quizá no se habría tenido que llegar a tomar estas medidas si muchas más personas, y sobre todo funcionarios, se hubieran indignado con anterioridad, desde que se empezaron a recortar sus derechos). Sigue leyendo
Las verdaderas causas de la elevada deuda pública
Publicado en publico.es el 16 de mayo de 2012
Las autoridades europeas se empeñan en hacer creer que el principal problema que tienen que resolver es el de la deuda pública y afirman que ésta se ha generado por el excesivo gasto de los gobiernos en servicios públicos, y porque las personas normales y corrientes hemos vivido “por encima de nuestras posibilidades”. Por eso dicen que su único remedio es aplicar las durísimas políticas de austeridad que proponen.
Se trata de un juicio que no responde a la verdad y que está llevando a los países europeos al desastre porque los efectos de los recortes de inversión pública y gasto social que aplican está destruyendo la capacidad de generar ingresos, no solo a corto sino a medio y largo plazo, y eso va a dar lugar, si no se cambia de rumbo urgentemente, a muchos años de penurias y grandes sufrimientos y convulsiones sociales.
Con independencia de que en la mayoría de los países el problema es la deuda privada y no la pública (un asunto que no voy a tratar ahora) la realidad es que las causas verdaderas de ésta última son otras distintas a las que proclaman las autoridades y, por tanto, requieren un tratamiento diferente. Las más importantes son la siguientes:
- En primer lugar, haber prohibido la financiación a los gobiernos por el banco central y obligar a que se financien por la banca privada. Eso ha producido un encarecimiento extraordinario de la deuda traducido, paralelamente, en enormes beneficios para los banqueros privados. Los economistas franceses Jacques Holbecq y Philippe Derudder han demostrado en su libro La dette publique, une affaire rentable: A qui profite le système?( Ed. Yves Michel 2009) que Francia ha tenido que pagar 1,1 billones en intereses desde 1980 a 2006 para hacer frente a la deuda de 229.000 millones existente en ese primer año. Es decir, que si hubiera sido financiada por un banco central sin pagar intereses se hubiera ahorrado 914.000 millones de euros. Sabemos que España ha pagado ya tres veces la deuda que tenía en 2000, Agustín Turiel ha demostrado que solo en 2008, 2009, y 2010 ha tenido que pagar 120.842 millones de euros para hacer frente a la deuda en las condiciones que le imponen los mercados (La deuda ilegítima del Estado Español) y que en los Presupuestos Generales del Estado de 2012 se consignan más de 28.876 millones de euros de intereses. En toda la Unión Europea los dos investigadores citados muestran que se pagan anualmente unos 350.000 millones de euros a la banca privada por este mismo concepto. Es evidente, pues, que el factor principal que ha encarecido la deuda pública, el que la mantiene hoy día en sus niveles desorbitados, es el que haya sido financiada por la banca privada a intereses de mercado.
Si el Banco Central Europeo hubiera actuado como un auténtico banco central, en lugar de ceder la financiación a la banca privada para que esta hiciera un negocio descomunal, las economías europeas no estarían en la situación calamitosa en la que están y los pueblos europeos no tendrían que estar soportando los sacrificios tan grandes que ahora soportan. Además, de esta forma se habría evitado no solo tener que gastar mucho más en la financiación sino también el sufrirla en las condiciones tan volátiles que generan los inversores especulativos que predominan en los mercados. Y así se obligaría más fácilmente a los bancos a que dediquen sus recursos a cumplir con su función que es la de financiar a las empresas y consumidores para que así haya actividad, empleo e ingresos públicos suficientes.
- En segundo lugar, el gran incremento de las desigualdades que ha hecho que montantes cada vez más grandes de ahorro de las clases más ricas se destinen a la especulación deteriorando la actividad productiva y disminuyendo así la generación de ingresos privados que, a su vez, nutran puedan nutrir las arcas públicas. Y no se puede olvidar que esa desigualdad se ha generado deliberadamente, por influjo de los grandes grupos oligárquicos, al aplicarse políticas de moderación salarial y de fomento del trabajo precario, y haciendo reformas fiscales regresivas que han mermado los ingresos públicos con tal de permitir que los más ricos, las grandes fortunas y grandes empresas, apenas paguen impuestos. Si estas últimas no cometieran fraude fiscal en España no habría que hacer posiblemente ningún tipo de recorte en el gasto público.
- En tercer lugar, la existencia consentida de paraísos fiscales en donde se calculan que hay entre 1,5 y 2 billones de euros que no tributan ni un solo euro a las haciendas europeas.
- En cuarto lugar, la identificación del progreso con el mito del crecimiento intensivo que ha llevado a realizar gastos públicos completamente innecesarios e improductivos (grandes aeropuertos e infraestructuras infrautilizados y desproporcionados, trenes de alta velocidad, edificios suntuarios…).
- Y finalmente, la falta de democracia real que permita el control social de las autoridades, la sanción contundente de la corrupción y la participación efectiva de la ciudadanía en la gestión presupuestaria para poder evitar que ocurra todo lo anterior.
Por lo tanto, la solución a los problemas de la deuda pública en Europa no puede pasar por las políticas de austeridad que están aplicando las autoridades y que simplemente consisten en recortar derechos sociales y recursos para el bienestar, con el fin soterrado de facilitar el negocio de su provisión privada y de mantener los privilegios de la banca y de las grandes empresas.
La solución es otra.
Con carácter inmediato hay que plantear una quita en toda Europa de la deuda existente, que es completamente imposible que se pueda pagar, repudiando la deuda generada por la financiación privada y por la especulación en los mercados; modificar el estatuto del Banco Central Europeo para que financie sin intereses los gastos extraordinarios de los gobiernos (sin perjuicio de que eso deba ir acompañado de un control de las demás circunstancias que provocan un crecimiento inadecuado de la deuda pública que debe limitarse a financiar necesidades extraordinarias o las inversiones que necesita el desarrollo integral y sostenible de las economías); la prohibición de los paraísos fiscales; la puesta en marcha de un plan de lucha contra el fraude en toda Europa y de reformas fiscales progresivas con figuras impositivas que graven las transacciones financieras y particularmente las de carácter especulativo; recuperar el poder adquisitivo de las rentas más bajas para generar actividad, empleo e ingresos públicos; prohibición de la utilización de productos financieros vinculados a las necesidades sociales básicas o a los recursos estratégicos de las economías; y reformas políticas que fortalezcan las democracias el control, social y la participación ciudadana. Aunque, siendo realistas, hay que señalar que para frenar de verdad la deuda pública y no echar sobre las economías una losa insoportable e insostenible en forma de gasto público corrupto y despilfarrador, será necesario a medio plazo avanzar aún más, estableciendo controles de capital para evitar la constante inestabilidad monetaria, desmercantilizando el trabajo y repartiendo el empleo, y configurando nuevos regímenes de propiedad y de derechos asociados a ella para evitar la concentración actual de los recursos y el dominio de los mercados y de la sociedad por los grandes grupos de poder empresarial y financiero.
Periodismo del bueno a propósito de nuestro libro HAY ALTERNATIVAS
El Pais publica hoy un reportaje titulado La explosión (editorial) del 15-M comentando el gran número de libros que se han publicado en relación con el movimiento de los indignados. Casualmente, ni siquiera menciona nuestro Hay alternativas, cuya décima edición está a punto de salir y que seguro que es de los más vendidos e influyentes.
Así se escribe la historia del periodismo de nuestro tiempo.
Las mujeres y las empresas, primero
Lina Gálvez y yo publicamos hoy en El País-Andalucía un artículo en el que criticamos la primera medida que toma el nuevo gobierno andaluz del PSOE e Izquierda Unida. Se trata de un plan de choque contra el pero que, a nuestro juicio, busca solamente la creación de empleo masculino, despreciando la savia nueva del empleo femenino que, además, tiene un potencial mayor para crear puestos de trabajo adicionales. Y también porque se dedica, como en tantas otras ocasiones, a “colocar” a los desempleados en lugar de fomentar eficazmente la creación de empresas y las habilidades que permiten que todas las personas se conviertan en generadoras de empleo. Ojalá el gobierno corrija pronto estas deficiencias y no vuelva a caer en otras de este tipo, que nos parece que son especialmente importantes en la coyuntura en la que estamos .
Puede leerse en El País, o aquí en Ganas de escribir
El consejo de Sócrates
Acabo de empezar a leer el libro Neuroética y neuropolítica. Sugerencias para la educación moral (Tecnos 2011) de Adela Cortina que Mikel Gómez, Karmele y su hija nos regalaron ayer a Lina y a mí. Nada más empezarlo me encuentro con este texto:
“Sócrates tenía razón, lo más inteligente es tratar de conocer el propio yo y el mundo en que se integra, con la modestia de quien es consciente de que sabe bien poco en cualquier caso y con la voluntad decidida de convertir los prejuicios en juicios razonados, cambiando lo que haga falta” (p. 14).
¡Qué buen comienzo!
Comentario a las opiniones de Amparo Rubiales sobre la política de igualdad en Andalucía
Amparo Rubiales (@AmparoRubiales), una de las andaluzas más eficaz y sabiamente comprometidas con las políticas de igualdad y a quien tengo un profundo respeto por su trayectoria política y personal, ha escrito un artículo en El País (En otra consejería, pero con igualdad) y otro en Diario de Sevilla (Igualdad en Presidencia) en los que responde a las críticas que algunas personas, entre las que me encuentro (¿Dónde están las mujeres andaluzas?), habíamos hecho sobre la desaparición de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social. Transcribo a continuación el comentario que he dejado publicado en El País Sigue leyendo
Banco Central Europeo: un pirómano al servicio de la banca privada
Publicado en maspublico.org el 11 de mayo de 2012
Cuando la historia juzgue dentro de unos años lo que ahora está pasando en Europa encontrará en el comportamiento del Banco Central Europeo una causa principal de los males que sufrimos porque fue diseñado para ayudar a la banca privada y no para defender los intereses públicos y la estabilidad macroeconómica y social.
No se le concedió capacidad de supervisión para que las entidades financieras utilizaran con ventaja la existencia de los 27 regímenes nacionales diferentes y se le impidió financiar a los gobiernos. Es decir, Europa se dotó de un banco central que no lo era en realidad, lo que permitió que los bancos privados dispusieran para sí, y con toda libertad de actuación, del negocio de la financiación a los gobiernos.
Cuando las cosas iban bien, y el paso de los intereses se llevaba con cierta comodidad, este modo de funcionar permitía que los bancos encontrasen en la suscripción de la deuda soberana de los distintos países una abundante y tranquila fuente de beneficios que no generaba demasiados problemas, pero cuando la crisis arreció y aumentó la necesidad de financiación (en gran parte para ayudar a los propios bancos privados) se generaron algunos muy graves que pueden provocar que Europa salte por los aires.
En primer lugar, se obligó a que los gobiernos tuvieran que pagar muchísimo más por financiar su deuda. Y como ésta comenzó a multiplicarse en gran parte por la aplicación de los tipos de interés de mercado, se llegaron a cifras que resultaban literalmente insoportables.
En segundo lugar, y como ocurre siempre, los mercados no se limitaban a financiar sino que financiaban en función de la lógica especulativa dominante, es decir, vinculando la deuda a productos financieros más complejos, cuya rentabilidad aumentaba cuanto más difícil se hiciera su pago, de modo que se incentivó así la desestabilización de las economías para hacer rentables la inversión especulativa: cuantas más cayeran, más ganancias.
Finalmente, aunque ya cuando la situación apenas tenía arreglo, el Banco Central Europeo fue obligado a intervenir, aunque por la puerta de atrás del mercado secundario y sin dejar de alimentar la codicia de la banca privada. Trató de aliviar la situación pero lo que consiguió no fue sino mostrar a los inversores y a los bancos que podían jugar incluso aún más fuerte a especular pues al final dispondrían de la cobertura que daba el BCE.
Sabemos que los bancos privados han utilizado esta posición privilegiada como financiadores para extorsionar a los gobiernos e imponerles reformas orientadas a recortar derechos sociales (con la excusa de que eran necesarias para salir de la crisis). Y ahora nos enteramos de que el propio Banco Central Europeo ha utilizado también sus propias intervenciones para influir sobre las decisiones de los gobernantes, forzando su voluntad y dejando que la situación se empeorase cuando le convenía para defender los postulados ideológicos que guían a sus directos. Se ha comportado como un auténtico pirómano y debería abrirse cuanto antes una comisión independiente de investigación que depure las responsabilidades de todos ellos, así como crear ya los tipos penales que contemplen el daño económico que provocan este tipo de actuaciones.