El líder de Vox, Santiago Abascal, acaba de referirse al presidente del gobierno llamándole "mierda" y ha calificado al ministro del Interior como "rata".
No es poca cosa.
Cuando un dirigente político utiliza esas expresiones no se está limitando a comportarse como un grosero. No es simplemente un malhablado que carece de educación. Es alguien que está cruzando una línea para indicar a sus seguidores que todo vale contra el otro, que el diferente no merece respeto y que puede ser despreciado y vejado sin límite alguno.
Si algo nos enseñó el siglo XX es que no hay que hacer explotar bombas nucleares para que la convivencia se destruya y las sociedades se destrocen a sí mismas. La historia nos mostró que las grandes catástrofes no empiezan con hornos ni con fosas comunes, sino mucho antes, en el terreno aparentemente inofensivo del lenguaje. Antes de la maquinaria de exterminio nazi hubo algo más sencillo y peligroso: discursos transformando al adversario en amenaza, al diferente en plaga, y a seres humanos en problema. La maquinaria de muerte sólo se puso en marcha cuando antes se habían hecho cotidianas y banales las palabras que deshumanizan sistemáticamente al otro.
Lo que está ocurriendo hoy en el mundo es bastante diferente, por muchas razones, de aquel desastre, pero el mecanismo que produce la barbarie es el mismo: extender la idea de que hay seres y vidas humanas que valen menos que otros.
No hace falta construir cámaras de gas ni disparar cañones para entrar en el territorio peligroso de la barbarie. Basta con aceptar que hay personas a las que se puede insultar como animales, tratar como simples números, o borrar del mapa cuando convenga.
Eso es lo que ahora ya estamos viviendo. Abascal llama mierda a Pedro Sánchez (ya lo llamó en su día "hijo de puta") o rata a un ministro; Trump considera que sus adversarios políticos son "alimañas" a las que hay que "erradicar"; dirigentes israelíes afirman que los palestinos son "animales horribles e inhumanos"; Milei dijo en el Foro Económico de Madrid que había que acabar con "los socialistas de mierda", mientras los 700 liberales allí reunidos gritaban "Pedro Sánchez, hijo de puta, Pedro Sánchez, hijo de puta, Pedro Sánchez, hijo de puta".
Son sólo algunos ejemplos, pero lo importante es lo que hay detrás, porque sabemos que el problema no es la violencia y la guerra cuando ya se han desatado. Es su justificación previa. Es el lenguaje que la hace digerible, que la convierte en coloquial, necesaria e incluso en virtuosa y natural. Es la comodidad y la impunidad con la que se difunden palabras, insultos y amenazas que tendrían que helarnos la sangre y el corazón, pero que ya empezamos a asumir como normales.
Hay que decirlo. Cuando al adversario político se le llama "alimaña" o “rata”, cuando individuos o colectivos de personas son descritos como “basura” o "mierda", o señalados como una amenaza existencial ("los nacionales primero"), lo que se pone en juego y se degrada no es solo el tono del debate público. Es algo más profundo, la idea de que formamos parte de una humanidad compartida y que no todo puede estar permitido para que unos se impongan sobre otros.
La diferencia entre una sociedad sana y la que se desliza hacia la barbarie, la destrucción y la muerte no se encuentra en los grandes gestos, sino en esos términos que ya casi nos empiezan a pasar desapercibidos, en esos desplazamientos hacia el mal, tan aparentemente pequeños, que incluso se hacen pasar por una gracieta ("me gusta la fruta", para llamar hijo de puta al presidente democrático de un país).
Las sociedades no se rompen de golpe. Se deslizan poco a poco, palabra a palabra, insulto a insulto. Primero se tolera, luego se aplaude, después se vota. Y, cuando nos queremos dar cuenta, ya es demasiado tarde para decir que no sabíamos hacia dónde nos llevaba todo lo que estábamos oyendo.
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26 comentarios
En una democracia esas palabras y actitudes deberían estar penadas. Lo que más duele sin embargo es la aceptación por la ciudadanía de dichas actitudes como algo normal o incluso gracioso. Qué mal vamos!
El Lenguaje de Abascal anticipa la barbarie?En serio profesor? Esa frase me inspira los siguientes pensamientos. Ordénelos como quieras.
1. No he encontrado ningún artículo suyo en el mismo sentido ante el lenguaje de Pablo Manuel Iglesias del que usted fue asesor.
2. No he encontrado ningún artículo del mismo cariz de la época en que el PSOE que le hizo a usted DG en la Junta hablaba del PP como el Doberman, incluyendo vídeos de auténtica barbarie.
3. Con ese titular está usted dando por supuesto que Abascal llegará a dirigir el Gobierno de España.
4. Que responsabilidad tendrá el Partido SANCHISTA si eso llega a ocurrir? No necesita usted que le recuerde que Trump es presidente por segunda vez gracias a que le ha votado una parte del pueblo americano que era votante tradicional del Partido Demócrata. Porqué habrá sido?
5. Cómo usted conoce el presidente Linoln era republicano y el fundador del Ku Klus Klan pertenecía al Partido Demócrata. Asistimos al mismo cambio de rumbo en España?
6. En Italia Salvini y Cinco Estrellas gobernaron juntos unidos por lo que les es común: su totalitarismo. Porqué en España no podrían llegar a gobernar juntos Abascal y Pablo Manuel Iglesias?
7. Hay que cuidarse de la autosuperioridad moral. Como decía un gran dirigente obrero durante el franquismo ¿Y nosotros qué?
No vaya a ocurrirnos como al economista español vivo más citado internacionalmente, que, cuando se metió a político terminó apoyando un golpe de estado secesionista de los más ricos de España contra los más pobres.
8. No le parece mayor barbarie histórica que el señor Sánchez y el señor Illa hablen de España y Cataluña como dos países distintos?
9 ¿No le parece la mayor barbarie de nuestra España que el Gobierno de todos gobierne solo para una parte y que esa parte sea la más rica contra la más pobre? Me estoy refiriendo al «Gobierno más Progresista de la Historia»
10. Cuando la Ideología entra por la puerta la Razón sale por la ventana. Su propia experiencia como asesor de Pablo Manuel Iglesias es prueba palpable y evidente
Empezaré por su final que es la mejor prueba de que no sabe lo que dice: NUNCA HE SIDO ASESOR DE IGLESIAS.
Nunca fui DG en la Junta de Andalucía.
Tiene usted muy mala información.
Es ud. el ejemplo explicito de lo que afirma el profesor en su artículo. Recoge al vuelo los bulos y lugares comunes que propala la extrema derecha y los guisa a su manera escasa de entender la realidad. ¿De dónde deduce ud. que hablen de países distintos?. Le traiciona el subconsciente y el ramillete de prejuicios que atenazan sus entendederas.
No he entendido nada de lo que dice.
Así es!!!!!! Totalmente de acuerdo con dolor…..
Salud y saludos!!
27de abril de 2026
Profesor Torres, le felicito porque ha dado en la diana… o, abusando de la metáfora, ha señalado el elefante en el salón. La mejor muestra de ello es ver como ya hay algún descerebrado que pierde 15 minutos de su poco valioso tiempo en “intentar” refutar la tesis de su artículo y su legitimidad para escribirlo…
Llamar “Pablo Manuel” al por todos conocidos como Pablo Iglesias, o motejar al Partido Socialista Obrero Español (el que el sábado cumple 147 años…) denota la nula altura moral de sujetos de esta calaña… del resto, mejor ni hablar…
En fin, habrá que seguir remando, a lo que le animo con un sincero agradecimiento. Le reitero mis felicitaciones.
La barbarie fascista, nazi o como se le quiera denominar, antes y ahora, empieza por el insulto deshumanizante, su propagación entre algunos descerebrados y otros listillos que persiguen fines de poder económico y social , sigue con las agresiones físicas y llega a la exterminación y la muerte del enemigo. No es nada nuevo, la historia de España no muy lejana y del mundo esta repleta de ello, que no nos falle la memoria.
Toda la razón. Cuando la sociedad ve sin asombro estos discursos en dirigentes políticos, da pie a la barbarie.
Una lástima que este sesudo artículo no viera la luz cuando, a la mitad del pueblo español, no votante del psoe y la ultraizquierda, que lo manifestábamos abiertamente, nos insultaban desde el Congreso llamándonos , fascistas, franquistas y mil lindezas mas, al igual que, todo el mundo está callado ante las pedradas o tiradas de pintura a militantes de Vox en la calle, mientras se enaltece el terrorismo con homenajes a etarras en el pais vasco, tendríamos que darnos cuenta que, cuando «disculpamos» un insulto, damos carta blanca a todos los insultos, el Congreso se ha convertido desde hace muchos años en un barrio bajo, y, desde los medios se ha tapado o por complicidad o por cobardia, es lo que hay, de aquellos barros, estos lodos.
Con todos mis respetos, creo que usted confunde una cosa con otra. Una cosa es llamar a una personas fascista o franquista (cuando se defiende la dictadura de Franco) y otra calificarla de rata o de mierda o hijo de puta. Sinceramente, no he oído nunca a ningún dirigente de la izquierda llamar así a alguiende Vox o el PP. Cuando lo oiga, lo condenaré. Sobre la violencia, sea de quien sea, me he pronunciado multitud de veces para condenarla. Y sobre el nacionalismo y el independentismo me he pronunciado también. Si usted es una persona honrada, tendrá la amabilidad de señalarme cuándo yo he disculpado un insulto procedente de alguien. No me caracterizo, precisamente, por ser condescendiente con la izquierda cuando creo que lo hace mal. Así que, por favor, deme pruebas de que yo hago eso que dice. Muchas gracias, en todo caso, por expresar su opinión aquí; creo que equivocadamente, pero con respeto
Ese lenguaje no debería estar permitido. Si se usa debería tener consecuencias para que no vuelva a repetirse. El insulto y los ataques ad hominem no son legítimos.
No es casualidad, es causalidad, en este país nadie se ha preocupado por la JUSTICIA, la DEMOCRACIA y la EDUCACIÓN, a los lobi, feudalismo, o llamemosle IBEX35, nunca le han preocupado estas tres cosas, ya que son ellos los que hicieron este nuevo SISTEMA, para dejarlo todo atado y bien atado, los herederos del NAZIonal catolicismo, hoy PP-PSOE y todos los partidos que siguen apoyando este SISTEMA, no les interesa arreglar esto de los insultos ni las mentiras, ni los bulos, ni tan siquiera la JUSTICIA, a los últimos juicios me remito, ud para mi corto entender es uno de los culpables por llamar a este SISTEMA DEMOCRACIA.
Quizás la situación mejoraría si sustituyéramos la imposición (señalamientos) por el diálogo (razonamientos). Saludos.
Hemos llegado al borde del abismo y no estoy seguro de que estemos a tiempo de frenar; no hay más que ver algunos comentarios aquí mismo, a los que usted tiene que responder como si lo que dice su artículo fuera discutible. En cualquier caso, y aunque solo sea por los que vienen detrás, tenemos la obligación moral de intentar frenar y corregir el rumbo, pero no veo motivos para el optimismo. Gracias por sus magníficos artículos y por su compromiso y valentía, profesor.
Muy bueno. La desgracia que esas palabras llegan a menores de edad y son pronunciadas por ellos en cualquier sitio o por cualquier comentario progresista que se realice; el otro día, estando en un establecimiento (piscina) un chaval estaba cantado «hijo puta Sánchez», llamándole la atención, al ser mal sonantes esas palabras, indicándome que chavales de su colegio también lo cantaba, llegue a un estado de vergüenza propia cuando dijo que un familiar suyo también lo decía. Vamos una pena.
Profesor Torres, su diagnóstico es tan certero como agudo, pero creo que al análisis le falta la «terapia». Personalmente, y por diversos motivos, nunca he creído que viviésemos en un sistema democrático real, y lo que vemos hoy no es más que la confirmación de esa carencia. El sistema electoral, la precariedad a la que se somete el Estado social en el que se basa el orden constitucional… podría explayarme en muchas más carencias democráticas, pero no es el tema. Quizás esa precariedad esté detrás de la desafección que está desembocando en el neofascismo.
Es preocupante el ascenso de estas ideas, pero lo es más que se amparen en una Constitución del 78 que, con todos sus defectos, al menos sobre el papel declara ilegal la discriminación por género, raza o ideología. Esas mismas personas que insultan o se preparan para perseguir a quienes no profesamos sus postulados se autodefinen como «constitucionalistas» o «patriotas», pervirtiendo el lenguaje para desafiar un sistema que muchos creían consolidado, pero que algunos siempre hemos señalado que ha estado siendo sistemáticamente erosionado desde estamentos, poderes sociales y fuerzas políticas muy importantes.
Si este sistema aspira a ser algo parecido a una democracia, ¿no cree que alguien debería proponer formalmente la ilegalización de organizaciones políticas que son abiertamente antidemocráticas, racistas y xenófobas?
Gracias por s comentario. Con mucha modestia, le recomiendo que lea mi libro Para que haya futuro (Deusto Ediciones). Saludos
Tengo a mano «Cómo sobrevivir al trumpismo…», aunque todavía no he podido comenzarlo. Si puedo seguiré su consejo con «Para que haya futuro». Un placer «oírlo» de nuevo. Saludos.
Yo cada vez entiendo menos como te pueden meter en la cárcel por insultar al Rey y, sin embargo, a nuestro presidente se le puede decir cualquier barbaridad. Una cosa es la Libertad de Expresión para opinar, criticar y, en su caso, denunciar errores, corrupciones o delitos, pero siempre con pruebas y otra muy distinta es calumniar, difamar, humillar y acusar sin pruebas , o hasta falseandolas, a un presidente elegido democráticamente, esto es, que representa a la mayoría. Hacer esto es faltar a la esencia misma de la Democracia que no es otra cosa que el respeto a la decisión de la mayoría. Esto lo que pone de relieve es lo profundamente antidemócratas que son.
Y no, no se puede comparar llamar «HDP» o «mierda» a un presidente que llamar «franquista», «nazi» o «fascista» a alguien que hace apología del franquismo, que niega el Holocausto Judío o que enarbola banderas preconstitucionales y da palizas al diferente. Los primeros son insultos puros, personales, sin razón y sin pruebas y los segundos son llamar a las cosas por su nombre.
Cuando Pablo Iglesias hablaba de «casta» no estaba insultando a nadie personalmente. Estaba poniendo una etiqueta genérica para señalar las rancias y crónicas estructuras sociales que manejan los poderes fácticos al margen de la legalidad en nuestro país. El único país del mundo donde el fascismo venció a la democracia pero que el tiempo ha demostrado que no convenció, al menos, a la mayoría.
Totalmente de acuerdo contigo. Gracias Juan.
Es lamentable pero es tal como usted lo cuenta, y tal parece que sus palabras remueven el avispero a juzgar por los comentarios que se ven hacia su artículo, creo que al pueblo le hace falta mucha educación, o la respuesta sera reoetir la historia una y otra vez, cuanta necedad puede albergar un ser humano.
Ya solo con leer algunos comentarios se ve de que pie cojean algunos, no solo se justifican estos comportamientos violentos por partes de aquellos que son o aspiran ser líderes, si no que se consideran una «lógica» opción debido al desagrado que les provoca el color o ideología del liderazgo actual. Creo, si no me equivoco, que al su excelente artículo le falta un dato que creo es bastante importante: cuando desde el otro «frente» se usan términos despectivos, bastante más suaves que los citados en este artículo, esos que cimientan sus discursos en insultos constantemente, se echan las manos a la cabeza y exigen dimisiones o incluso cárcel. Se normaliza para algunos, se escandaliza para otros. Como dijo Orwel: Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.
De verdad que no entiendo bien a qué se refiere. He criticado en su momento el lenguaje digamos frentista o anti todo de algunas fuerzas de izquierda, pero ni siquiera en las más radicales (dejando a un lado, por supuesto, las que defienden o han practicado la violencia física que igualmente he criticado siempre) he oído nunca el lenguaje tan soez y violento de la derecha extrema
Juan. El problema es que sectores clave y poderosos de la Administración española sigen impregnados de la cultura franquista. Esto hace que no admitan un gobierno progresista y procvoca una crisis de autoridad. Así, la casa de un Vicpresidente del gobierno y su mujer, ministra, fue asediada durante mucho tiempo. No pasó nada. La sede socialista de Ferraz fue asediada también durante mucho tiempo. No pasó nada. Al presidente del gobierno le agredieron en Paiporta. No pasó nada. Al ministro del Interior le agredieron en Andalucía cuando murieron dos guardias civiles en una operacion antidroga. No pasó nada. Curioso caso éste cuando los mismos que se oponían a la presencia del ministro agradecían la presencia de Feijoo, lider que tiene una foto con un narcotraficante. La mujer del presidente es asedida judicialmente y en la calle y no pasa nada. Ha caído el Fiscal General del Estado demandado por un presunto delincuente. Abalos está en prisión por un delito no juzgado mientras que en otras causas no saben quien es M.Rajoy. En fin 40 años tirados a la basura. No se hizo lo que tenía que haberse hecho.
Totalmente de acuerdo con su articulo Profesor. Solo decir que quienes somos responsable de todo esto somo los ciudadanos que votamos o mal votamos. Despuès de 50 años no hemos aprendido nada (hemos mal enseñado a nuestro hijos) se estan perdiendo derechos adquirido bajo la lucha de clase por una juventud mas preparada pero tambien mas acomodada, de ahi la subida de la extrema derecha. es mi opinión
Ciertamente