Hoy solo quiero decir que siento rabia y que me avergüenzo de no estar también en huelga de hambre como Aminatou Haidar o como estuvo el otro día Jacques Diouf, el secretario general de la FAO. Y me pregunto si no tendríamos que empezar ya a pensar en poner en marcha respuestas pacíficas más contundentes ante tanta injusticia y desvegüenza.

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