¿Antinavidad?

¿Antinavidad?

He encontrado un portal de pensamiento, política y creación de mujeres que me está resultando muy interesante y que recomiendo. Se llama Mujer Palabra y está aquí.
De ahí he sacado un texto con ideas «para unas vacaciones alegres y solidarias» que es especialmente apropiado para estos días de consumismo y banalidad en los que estamos. Lo transcribo a continuación.

 

¿ANTINAVIDAD?
 Ideas para unas vacaciones alegres y solidarias.
Queremos hablar de vacaciones solidarias y felices.
Consumir como gente desesperada no da la felicidad, más bien la quita. Os proponemos que en estas vacaciones de invierno, llamadas de navidad por la religión, intentéis gastar lo mínimo, sin preocuparos de lo que piensen los demás. ¿O no es cierto que en navidad hacemos muchas cosas -compras, regalos, comidas, reuniones- porque es lo que se espera de nosotr@s, por no quedar mal o que nos acusen de desapego afectivo o de tacañería? Para ayudar en este noble propósito de construirnos unas vacaciones solidarias y felices, queremos daros algunas ideas, en caso de que busquéis inspiración. Allá va…
– Hay muchas comidas que nos pueden gustar sin ser necesariamente caras, es absurdo comprar los alimentos que de pronto cuestan un riñón y que come todo el mundo.

– ¿No os haría ilusión un regalo verdaderamente «personalizado»? Haced los regalos usando el mínimo dinero posible: escribid una carta a esa persona tan querida, un poema, una historia, haced manualidades, o bien apichusques, ¿por qué no? Al menos, os echaréis unas risas. ¿Por qué va a ser mejor regalo algo que enriquece a lo bestia a los grandes negociantes sin escrúpulos y que apenas le da ganancia a quien lo ha producido de verdad? Comprad directamente a la gente que hace algo, si es que no os animáis a hacer el regalo vosotras/os. No todas las cosas que hacen ilusión son las caras, las creadas por las grandes compañías que son responsables de la precariedad laboral que nos impide tener vida propia, y la bestial desproporción en la distribución de la riqueza… ¿Y por qué regalar cosas que le hacen más fácil la vida a la madre… para que nos sirva mejor? (Decimos esto por la lamentable tradición de que hijos e hijas les regalen, a sus pobres madres, planchas, vajillas, artilugios caseros, y ¡de paso consolidar la distribución de tareas que impone el sistema sexo-género!)

– El mejor regalo, dado los tiempos que corren, es poder estar con gente a la que se elige y/o se quiere, y poder estar sin discutir, esto debería ser prioritario, y no hacer compras y preparar cenas y demás. ¿O no? Si el ser humano, con unas pipas y una cerveza o refresco pasa la tarde tan alegremente, siempre y cuando esté con otra gente en la misma disposición!

– Si no queréis ir a una comida, a una cena, no vayáis. La muerte no da opción, la pobreza no da opción, pero el amor… la sociedad democrática… joder, esto sí da margen, da opciones. ¡No pongáis la tradición antes que luchar por el bienestar y la paz mundial! Juntarse para bronquear no es deseable para nadie. Por muy destroit que parezca esto que decimos, es mucho más amoroso, y civilizado, y justo, no juntarse en momentos tan peligrosos, sino luego, cuando sea natural, ¡¡¡no justo en las fechas de máximo estrés!!!

POR LA PAZ CON JUSTICIA Y FELICIDAD PARA TODO EL MUNDO

Niñas y niños, adorables personas con inteligencia: cuando escribáis la carta para pedir regalos, pensad bien lo que realmente deseáis, no sólo objetos, pues éstos nos dan satisfacción sólo unas horas o días, o cuando los mostramos a los demás, pero ¿no habría otros regalos no materiales que nos harían más felices? Como inventarse con una escoba un caballo volador y montarlo con las y los amigos, o pasar el día con la gente a la que quieres, viendo cosas increíbles, jugando, hablando… Y dado que el dinero nos falta a la mayoría de la población, ¿qué mejor regalo que los regalos que no cuestan dinero? El dinero es nuestra cadena, lo que hace que las personas que os cuidan y/o mantienen no puedan pasar suficiente tiempo con vosotras y vosotros, lo que les tiene así de mal, aunque disimulen. Si necesitáramos menos dinero, el mundo funcionaría de otra manera, de una manera quizá más humana: no habría tanta gente pobre, tanta gente puteada en trabajos donde les tratan mal y les explotan, no habría tanta agresividad en la calle…

No gasteis casi estas navidades, y ¡sentíos orgullosas/os de ello, Y decidlo, ¡recomendadlo! Si gastamos el mínimo, tendremos más espacio para respirar y también para elegir. Ahorremos no gastando. Y gastamos, socialicemos el salario no con los más ricos, sino con la gente como nosotr@s o mejor aun, con la gente que no tiene nada, a por la que trabaja mucha gente en el mundo, porque ES MENTIRA que la gente pobre es más feliz. La gente pobre es igual que nosotr@s: estaría mejor si tuviera esos mínimos que tenemos nosotr@s. Y sería más justo.

¡Ánimo y mucha felicidad! ¡Lo mejor de la vida no cuesta un duro! ¡Hay tanto bueno que hacer!

 

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