Sobre ETA, sobre el fascismo, sobre la paz… y un poema final
Me llegan dos comentarios (uno de fuente más bien guerrillera -dicho sea esto de la manera más amorosa posible, si es que cabe, que cabe- y otro de alguien que a sí mismo se presenta como "reformista contumaz") protestando porque he calificado como fascistas a los miembros de ETA. Es obvio que se trató de un recurso sin pretensiones ideológicas. Podría retirarlo porque sé que no son exactamente fascistas en el sentido estrictamente histórico de este término, aunque lo son en la medida en que no admiten que el otro pueda ser parte legítima de un conflicto: primero, porque no admiten el conflicto como tal, y segundo, porque no admiten que ningún otro pueda ser parte

