El consejo de Sócrates

El consejo de Sócrates

Acabo de empezar a leer el libro Neuroética y neuropolítica. Sugerencias para la educación moral (Tecnos 2011) de Adela Cortina que Mikel Gómez, Karmele y su hija nos regalaron ayer a Lina y a mí. Nada más empezarlo me encuentro con este texto:

«Sócrates tenía razón, lo más inteligente es tratar de conocer el propio yo y el mundo en que se integra, con la modestia de quien es consciente de que sabe bien poco en cualquier caso y con la voluntad decidida de convertir los prejuicios en juicios razonados, cambiando lo que haga falta» (p. 14).

¡Qué buen comienzo!

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10 Comentarios
  • Tinejo
    Publicado a las 21:53h, 13 mayo

    Sin duda, y mucho más inspirador que dejarnos golpear en todo momento por la realidad actual, ausente de altura intelectual desde los que tienen el mandato ciudadano de administrar nuestra sociedad.

    http://casaquerida.com/2012/05/10/cuando-bankia-se-hunde-rato-es-el-primero-en-abandonarlo/

  • Guille
    Publicado a las 09:17h, 14 mayo

    Cuanta razón tenía Sócrates!!! como me gusta.

  • Enrique de Amo
    Publicado a las 09:50h, 14 mayo

    La humildad, presupuesto imprescindible para acercarnos, también, al conocimiento de las cosas, y de uno mismo.

  • Montse Ros
    Publicado a las 10:52h, 14 mayo

    Siempre impresiona la claridad del discurso de Adela Cortina. Recuerdo una frase que le oí en una conferencia sobre los objectivos de la educación : «Hay que enseñar cosas, porque al que no sabe, cualquiera le engaña.»

    Hoy mismo compro el libro, gracias por recomendarlo

  • JOAN OCANA
    Publicado a las 11:22h, 14 mayo

    Si es verdad profesor, hay que recuperar esa humildad y un cambio de conducta general para los nuevos tiempos.

  • jesus
    Publicado a las 11:30h, 14 mayo

    Juan, despúes de 10.000 años de cultura, con siglos más cultos y sabios que los actuales,poco o nada nuevo «se dice» bajo el sol.Lo que es una pena es que la acumulación de tanta cultura no sirva para nada socialmente,porque a nivel individual la gente no la ha asimilado. Y a todos los grandes pensadores ( aunque sólo sean autores de una sola frase «diferente» )se les utiliza para presumir de nuestro bagaje cultural ( bagaje como carga que llevamos al no formar parte de nuestro ser ), y punto…Agere sequitur esse…Nunca los españoles han sido tan burros y cobardes como en estos momentos de la historia,por mucho que se escriba sin decir nada( en eso son maestros los autores de tesis doctorales) ..pero nada se realice.Lo del 15 M es un juego de marcianitos descontentos…si jugaran a la lotería y les tocara,,desparecían todos de la plaza de Sol

  • Toño
    Publicado a las 12:08h, 14 mayo

    Es un libro extraordinario que recomiendo a todas las personas. Como bien dice G.H. Mead, «somos lo que somos por nuestra relación con otros».

  • José Miguel Jiménez Carrillo
    Publicado a las 12:27h, 14 mayo

    Sócrates es uno de mis guías éticos,junto con el filósofo y emperador romano Marco Aurelio.La siguiente reflexión la elaboré a partir del pensamiento socrático: «Busca la alegría de la vida en las cosas sencillas.Confórmate con lo esencial». Un saludo.

  • Javier Marcos Angulo
    Publicado a las 12:31h, 14 mayo

    Si nuestros políticos leyeran más, algo mejor nos iría.

    Lo malo es que no saben ni siquiera quienes son y no cuentan con el clamor de los ciudadanos que les estamos diciendo que se está equivocando.

  • Antonio Madariaga
    Publicado a las 23:07h, 14 mayo

    Estimado Juan he llegado a la conclusión que los pobres son humildes muy humildes porque aceptan lo que Dios les manda para su gloria y salvación. Las personas en riesgo de exclusión y vulnerables son humildes porque necesitan dedicar toda su energía a buscar la forma y manera de comer. El hambre es humilde y la falta de cultura resignación.

    Lo demás lo ponen los poderosos, para que la vida en sociedad sea como es y nada más.

    Cuando el dinero transforma y modifica la forma de vida de una parte importante de la sociedad, entonces el dinero y su poder es el rey de la humildad.

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