Ayer martes estuve en la universidad de Cádiz hablando de crisis financiera, de desigualdades y de alternativas y justo cuando iba a coger el coche para volverme a casa el sol estallaba en plena bahía. Para mí que se detuvo un instante mirándome altivo. Hablamos un rato e incluso le improvisé un haiku.
No me acompleja
sol tu luz incandescente.
Eres finito.
Luego hice alegre el camino. El astro hizo que de me congraciara con lo que soy, con lo que somos, con lo que él mismo también es. Eso, finitos. Ahí va la foto.

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