La Iglesia Católica española se ha apropiado desde 1998 de más de 35.000 bienes que no eran suyos, al amparo del privilegio excepcional que le otorgó la reforma de la Ley Hipotecaria de aquel año. Un privilegio que ningún otro individuo ni institución disfrutó y que permitió registrar como propios miles de inmuebles, muchos de ellos de enorme valor histórico y cultural.
Decenas de sacerdotes destrozaron la vida de miles de niñas y niños mediante abusos sexuales. Y durante demasiado tiempo su jerarquía hizo cuanto pudo por ocultar esos crímenes, proteger a los responsables y eludir sus responsabilidades hacia las víctimas.
La Iglesia Católica española sigue beneficiándose de un Concordato heredado de la dictadura franquista y de unos privilegios incompatibles con un Estado que se declara no confesional. Durante décadas ha recibido financiación pública, exenciones fiscales y un trato de favor que ninguna otra confesión ni organización disfruta en semejante medida.
La Conferencia Episcopal Española guardó un silencio clamoroso mientras destacados dirigentes del Partido Popular eran condenados por corrupción y mientras el propio partido era condenado como partícipe a título lucrativo en la trama Gürtel. Entonces no hubo grandes sermones sobre la degradación moral de la vida pública.
Ahora, sin embargo, la Conferencia Episcopal Española pretende erigirse en tribunal ético y califica al Gobierno legítimo de España de "banda de ladrones".
No es una casualidad. Una vez más, la jerarquía eclesiástica se sitúa donde ha estado siempre, junto a quienes concentran el poder económico y político y combaten con todos los medios a un gobierno elegido democráticamente. Ahora se une al golpe de Estado en ciernes que se da sin que hagan falta uniformes ni tanques para intentar derribar al gobierno. Basta con la deslegitimación permanente, con intoxicar desde los medios, con el uso partidista de las instituciones y en especial de la judicatura, con el desprecio sistemático a las reglas democráticas por parte de quienes consideran que España les pertenece en exclusiva y que cualquier gobierno que no sea el suyo carece de legitimidad.
Es muy difícil aceptar lecciones de moral de una institución que no es coherente con lo que predica, que aún no ha asumido plenamente sus responsabilidades por los abusos sexuales, que se ha beneficiado de privilegios extraordinarios durante décadas y que rara vez ha levantado la voz con la misma contundencia frente a las grandes injusticias, la desigualdad o la corrupción cuando esta procede de quienes defienden sus intereses y les conceden las prebendas que disfrutan.
Tengo la impresión de que, si existiera de verdad el infierno del que tanto hablan, serían esos jerarcas de doble moral quienes lo iban a conocer con más detalle.
SI QUIERES RECIBIR AUTOMÁTICAMENTE LOS NUEVOS ARTÍCULOS DE
GANAS DE ESCRIBIR EN TU CORREO, SUSCRÍBETE AQUÍ.



5 comentarios
Impecable descripción de lo que está’ sucediendo en este país.memos es más y es ya necesario que haya un posicionamiento de todas las fuerzas progresistas contra las manifestaciones realizadas por el monarca episcopal.
Totalmente cierto. Lo apoyo, aplaudo y confirmo. La postura de estos individuos, plegados al poder económico-franquista, es similar a la de mucho jueces. Todos de la misma familia. De vergüenza ajena.
Lo tenemos ganado a pulso, se firmó unos acuerdos que legitimaban el concordato franquista en 1979 r a días de aprobarse la CE,entregamos la educación en 1982 bajo un gobierno socialista, le pusimos unas casillas en el IRPF, nos han robado el patrimonio y siguen robándonos la taquilla turística día a día.
España no abandono el nacionalcatolicismo.
Magnifica y oportuna tu critica a la hipocresía eclesiástica. Como siempre has estado rapido y genial.
La socialdemocracia tiene bastantes años y solidez pero parece que tambien tiene enemigos poderosos .
Esa institución históricamente espantosa, ¿todavía tiene bobalicones que la escuchen? No será que al criticarla se le está dando importancia y contribuyendo a la difusión de sus perversidades? Si bien no hay que desmerecer al gobierno que brinda oportunidades para criticarlo, el que tiene una montaña metida en el ojo es un sinvergüenza al criticar al que solamente tiene una viga en el ojo.