La igualdad en la época Zapatero

La igualdad en la época Zapatero

Publicado en Rebelión el 21 de marzo de 2008

 

Se suele decir que la primera legislatura del gobierno socialista de Rodríguez Zapatero se ha caracterizado por el gran peso y protagonismo de las políticas sociales y, en particular, de las que han tratado de avanzar hacia la mayor igualdad entre hombres y mujeres.

 

Ya he señalado en otros comentarios que lo que podía estar pasando es que se tratara tan solo de avances simplemente nominales como consecuencia de que dichas leyes no estuvieran suficientemente financiadas, en aras de la política más liberal de superávit presupuestario.

 

Así podría haber ocurrido con la ley integral contra la violencia de género, escasamente dotada presupuestariamente, y, sobre todo, con la de cuidados a las personas en situación de dependencia.

 

Ahora vemos que ocurre algo parecido en otra ley paradigmática de la era ZP: la de igualdad entre hombres y mujeres.

 

Efectivamente, una vez aplicada a la elaboración de las listas electorales resulta que en el nuevo Congreso de los Diputados hay menos mujeres que en la pasada legislatura.

 

Las razones de este paso atrás efectivo en la igualdad son de diverso tipo. Una es la propia ley que no contempló el hecho de que los partidos relegan a las mujeres a puestos peores, aunque mantengan las proporciones exigidas.

 

La prueba de que estaba mal hecha (desde el punto de vista de lograr mayor presencia femenina) es que en las elecciones andaluzas (sujetas a una ley de igualdad distinta, llamada “de cremallera” porque obliga a alternar hombres y mujeres en las listas) los resultados han sido mejores y el número de mujeres electas ha aumentado.

 

Pero no solo afecta la mala ley. Es obvio que, sin cambiar sustancialmente las condiciones estructurales en las que se desenvuelven (dificultades de conciliación, empleos más precarios que dificultan la vuelta atrás de quienes se dediquen a la política, menos autonomía laboral y personal, …) las mujeres seguirán siendo reacias o teniendo dificultades decisivas a la hora de dedicarse al espacio de la representación pública históricamente dominado por los hombres.

 

Pero lo que en todo caso me interesa ahora subrayar es esta nueva y significativa expresión real de las medidas sociales del gobierno de Zapatero.

 

Podría que estar ocurriendo que tanto discurso y tantas normas aparentemente a favor de la igualdad no sean sino tiros por la culata, como decimos en España.

 

Hay que tener en cuenta que aún no conocemos los indicadores estadísticos que muestran la evolución de la desigualdad en nuestro país pero que los avances de los primeros años ya mostraban, como también he señalado en otras ocasiones, que podríamos estar avanzando en la misma senda negativa de los últimos años y no hacia la mayor igualdad real entre hombres y mujeres y entre todos los ciudadanos en general.

 

Y eso es así por algo muy evidente aunque al parecer no se quiere tener en cuenta por los responsables políticos del partido socialista: querer avanzar hacia la igualdad efectiva solo en términos “sociales” sin mejorar las condiciones económicas (salario, empleo, autonomía personal a través de bienes colectivos que necesitan gasto social) es sencillamente una gran quimera.

 

Zapatero ha dicho que pretende que su nuevo gobierno fortalezca las políticas sociales pero si lo que hace es volver a insistir en su articulación a través de medidas de carácter liberal (como las de cheques y subsidios generalizados de la pasada legislatura) y si no las dota del necesario presupuesto, el fiasco sería ya indisimulable en esta legislatura.

 

En fin, ahora es cuando podremos comprobar la utilidad verdadera del voto de tantos miles de ciudadanos que han confiado en el partido socialista cuando lo que desean es profundizar en la igualdad y la justicia social.

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