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La irresponsabilidad de las izquierdas y por qué las votaré a pesar de ellas

Publicado en La Voz del sur el 27 de marzo de 2025

Una vez que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha convocado elecciones, ya sólo nos queda saber si se consumará el disparate de la izquierda del PSOE presentando varias candidaturas, luego votar y conocer por fin las consecuencias de la irresponsabilidad con la que han actuado todos los partidos progresistas de nuestra comunidad en los últimos tiempos.

Las encuestas predicen que ganará de nuevo el PP y algunas señalan que incluso podría hacerlo con mayoría absoluta. Algo que debería resultar extraño pues, bajo el mandato de Moreno, se ha producido un enorme deterioro en la provisión de servicios públicos esenciales, como sanidad y educación, de los que depende la vida de la inmensa mayoría del electorado.

La Junta de Andalucía ha dispuesto en los últimos años de más dinero que nunca y, sin embargo, esos servicios funcionan peor. La administración de Moreno no ha sido capaz de ejecutar todo el presupuesto disponible y se ha dedicado a financiar el negocio privado. Moreno ha sido un ejemplar ejecutor de la estrategia orientada a debilitar calladamente el sector público para así justificar el apoyo financiero al privado, y eso ha provocado listas de espera gigantescas, escasez de aulas y profesionales, irregularidades, escándalos en la gestión y corruptelas de todo tipo.  La gente recibe cada día peor atención, menos ayudas, servicios públicos más deteriorados y, sin embargo, las encuestas apuntan, como acabo de señalar, a que el Partido Popular, responsable de todo ello, volverá a ganar las elecciones con una gran subida, además, de la extrema derecha.

La explicación de este fenómeno no puede ser simplista y a mí se me escapa en toda su pofundidad, pero debe tener mucho que ver con lo que vienen haciendo los partidos de izquierda que, supuestamente, constituyen la alternativa a lo que está sucediendo.

El Partido Socialista, noqueado desde los escándalos que la derecha judicial urdió con la complicidad indisimulada del PP para acabar con su hegemonía, ha hecho oposición en régimen medipensionista, de fin de semana. Cuando más se necesitaban dirigentes pegados al terreno denunciando lo que estaba pasando, su candidata estaba en Madrid. No me cabe la menor duda de allí ha tratado de defender lo mejor posible los intereses de Andalucía gestionando las cuentas públicas y la administración del Estado. Pero la tarea de una candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía no es esa, sino la de tratar de alcanzar esa representación en las urnas. Un objetivo a cuyo alcance no ha contribuido su actividad en el gobierno de la Nación. Hasta ella misma ha dicho que jugaba en la champions, como la mujer más poderosa de nuestra historia democrática, y que venir a Andalucía es algo así como fichar por un equipo de segunda división. En lugar de liderar la oposición a pie de obra en nuestra tierra, ella misma ha escrito la partitura con la que Moreno la criticará en campaña al haber sido autora de un diseño de financiación autonómica para contentar al soberanismo catalán basado en principios que rompen la equidad y solidaridad interterritorial que son cruciales para Andalucía.

A su izquierda, lo ocurrido es sencillamente un disparate, una muestra de irresponsabilidad política en grado sumo. La incapacidad de los dirigentes de los diferentes partidos para coaligarse los desnuda ante la ciudadanía. Nada hay que pueda justificar sus personalismos y vergonzoso comportamiento, las alianzas segmentadas de mesa camilla entre siglas que no tienen nada detrás y sin otro fin que salvaguardar nóminas, prebendas y financiación a partidos endeudados hasta las cejas. Su incoherencia es brutal: no se puede decir que se defienden los servicios públicos y el bienestar de la gente y luego no alcanzar acuerdos y coaliciones amplios, cuando estos son condición previa y sin la cual es imposible que eso se pueda conseguir.

Andalucía no se merece lo que le han hecho los dirigentes de las organizaciones de la izquierda. Mucho menos, en circunstancias tan excepcionales como las actuales, en medio de dos guerras que pueden afectarnos directamente en cualquier momento, bajo la amenaza de una gran crisis económica y cuando la extrema derecha, cada día más agresiva y totalitaria se propone destruir la democracia.

Sin embargo, es en estos momentos cuando la ciudadanía mínimamente consciente de todo ello debe sobreponerse a la irresponsabilidad de sus representantes y votar con inteligencia, incluso a quienes no se merecen nuestro voto ni apoyo. El riesgo de involución, de guerra, de deterioro económico y dictadura no es retórico, ni una metáfora más, sino real y próximo. Basta ver lo que está sucediendo en países como Argentina, Hungría o Estados Unidos, en donde ya se persigue sin disimulo a los adversarios políticos.

No podemos dejar de utilizar nuestro voto porque este es un instrumento fundamental para señalar por dónde queremos ir. En estos momentos es más necesario que nunca y no usarlo ahora nos haría ser tan irresponsables como lo han sido los dirigentes de la izquierda andaluza. Hemos de votar a quien defiende la democracia, la paz, los servicios públicos y la justicia social -aunque lo estén haciendo con irresponsabilidad e incoherencia- para mostrar así que no queremos que se siga avanzando por el camino de la guerra, las privatizaciones y el deterioro de las libertades que llevan consigo los gobiernos del Partido Popular y Vox. Y hemos de esforzarnos para mostrar, al mismo tiempo, que ese voto es también de censura hacia los dirigentes de las izquierdas que habrán sido los directos responsables de lo que todo indica que será un nuevo retroceso en bienestar y equidad, tras las elecciones del 17 de mayo. Es muy posible que la tremenda irresponsabilidad del PSOE y de los demás partidos a su izquierda impida a estas alturas que la derecha y la extrema derecha sigan haciendo en Andalucía lo que hacen. Pero lo que es totalmente seguro es que, sin nuestro voto, incluso a quien nos duela votar, iremos a peor.

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20 comentarios

Ricardo Urrestarazu 28 de marzo de 2026 at 13:10

Hay que votar, no queda otra, aunque no sea correspondido por una mayoría de electores. La gente que mas necesita de lo público no puede quedar abandonados a su aire.

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Juan José Rodríguez Jiménez 28 de marzo de 2026 at 13:38

Juan, suscribo punto por punto tus reflexiones en este artículo. Pero quiero también, una vez más, expresar la desazón que me produce ver que la derecha, a pesar de sus políticas de desmantelamiento de lo público, esté acaparando una gran parte del voto de un electorado andaluz que no acierto a entender qué espera de ella. Por otra parte, ante la desunión a la izquierda del PSOE, me planteo seriamente votar a este partido por primera vez en mi vida

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Iluso 28 de marzo de 2026 at 14:10

El problema es que si la izquierda está fragmentada, por cómo está estructurado el sistema electoral, las derechas seguirán haciendo de las suyas. No se cómo, pero considero que hay que empezar a construir un movimiento de base amplia que luche por transformar el país, a pesar de las izquierdas que tenemos. Las cuales están muy cómodas pisando alfombras y si se unen es más para garantizar cargo, como UD. dice, que para plantear verdaderas transformaciones sociales.

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Copitodenieve 28 de marzo de 2026 at 16:02

Lamentablemente estos comportamientos de los partidos a la izquierda del.PSOE son comunes en cada cita electoral y no podemos sino criticarla pero mantener nuestro voto como bien dice ud.
Un saludo y gracias por hacernos reflexionar más allá de nuestras vísceras

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Jesús Muñoz 29 de marzo de 2026 at 12:15

De acuerdo pero no se puede generalizar hay partidos a la izquierda del PSOE que trabajan por la Unidad y otros que sistemáticamente la rechazan

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Ana Jerez 28 de marzo de 2026 at 17:28

Gracias Juan por compartir públicamente lo que tantas y tantos andaluces estamos reflexionando y compartiendo entre amigos estos días, que no deja de ser un desahogo, pero solo eso. Lamentable la división de la izquierda a la izquierda del PSOE. ¿Es tan difícil ponerse de acuerdo?, son más los aspectos comunes que las diferencias, pero peor son las posibles consecuencias. Gracias.

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José Luis 1º 28 de marzo de 2026 at 19:44

Gracias por su ética, por la inyección de moral que me da

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teresa zurdo hernandez 29 de marzo de 2026 at 19:40

Es descorazonador que una vez más se repita el resultado de que gane la derecha

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Josu 28 de marzo de 2026 at 20:28

Buenas tardes, siempre me pregunto lo mismo, ¿sabe realmente lo que la gente vota? pienso que no. Voto siempre a este partido porque siempre lo he hecho, son muy majos, etc. No entiendo, con el poder adquisitivo de la mayoría de la gente, las privatizaciones de lo público, la falta de recursos para llegar a final de mes, paro, desprotección sanitaria en muchos casos, falta de viviendas, educación etc .Si la gente sabe lo que realmente vota no es ignorante , tiene otro calificativo. Saludos

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Diego 28 de marzo de 2026 at 22:46

Me encanta ver como los políticos te la meten doblada y la respuesta es apretar los ojos muy fuerte y abrir el culo.

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Juan Torres López 29 de marzo de 2026 at 00:07

A mí lo que me fascina es lo respetuoso que es usted con el pensamiento ajeno

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Alfonso Casas Moreno 28 de marzo de 2026 at 23:40

Su planteamiento creo que no es correcto, ya desde el minuto cero, nos vendieron la susodicha democracia, hecha por ellos para ellos y si no le gustan los resultados nos cargamos al personal, se acuerda ud de Pablo Iglesias, se lo cargó el PSOE.
La sociedad, yo muchas veces le llamo suciedad, ya que estos, se acuerda ud delos incendios en Castilla y León, se acuerda ud de los cribados de la Junta de Andalucía, se acuerda ud de la Dana, pues bién en los pueblos que mas se quemaron , que mas han sufrido los cribados y que con mas furia destructiva entró la dana, la mayoría han votado PP.
No es cuestión de ir juntos o separados, no se ha dado cuenta que para temas de la iglesia, la corona, el ejercito o el IBEX35, enseguida se ponen de acuerdo PP-PSOE, mi derecho a no votar, es tan legítimo o mas que los que votan, ya que NO le doy mi voto para que se rían en mi cara, ya que además no tienen ninguna responsabilidad sino cumplen, y esto lo saben todos desde el primer minuto, D. Rafael Escuredo creo que ha sido el único que ha dimitido sin que lo presionaran, vió la mafia que tenía enfrente, NO votaré mientras no haya DEMOCRACIA,

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antonio Casero 29 de marzo de 2026 at 18:24

Soy de esos millones de andaluces que nos subimos en el Catalán en 1962 para encontrar un trabajo y dejar atrás situaciones que para muchos de los andaluces actuales no se lo pueden imaginar. No salíamos por gusto, por placer, sino para salir de una oscuridad que no te dejaba ver la más mínima luz. Pero fuimos conscientes y supimos integrarnos en nuestra nueva comunidad y el poder organizarnos para lograr las mejoras laborales y salariales en un nuevo Estado en donde todos los pueblos pudiéramos decidir. Siempre he votado en todas las elecciones con diferentes candidaturas, aunque hubo momentos que tuve que taparme la nariz. Es por esto que hoy leyendo el artículo del profesor Juan Torres lo defiendo, lo asumo y muestro mi gran preocupación por el avance de los ultras neoliberales del PP y VOX. Hay que votar, no dejarle el camino totalmente abierto a que Andalucía siga siendo una comunidad que acepta la sumisión a los grandes intereses que la derecha defienden.. Votar y arrastrar a todos los amigos del entorno que el futuro que no espera es incierto en manos de esos partidos de la derecha.
Tengo que agradecer al profesor Torres que sus aportaciones nos fortalecen en nuestros entornos con argumentos que para muchas gentes como yo no hemos podido estudiar. Nuestra formación estaba en las luchas y en saber escuchar .

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Alberto Fernandez Fernandez 30 de marzo de 2026 at 10:37

Creo que si existen en España Comunidades que tienen arraigo Federal, esas son Cataluña, País Vasco y en menor medida Galicia. El resto no lo tienen. La realidad nos muestra que no han surgido partidos autonómicos en esas comunidades. No suelen reivindicar transferencias de responsabilidades. Sólo en el caso de que las reivindique Cataluña y se la den, alguna se apunta al carro. Creo que ni sus pobladores son conscientes del presupuesto que manejan. Aproximadamente la mitad de la recaudación del IRPF, la mitad del IVA y de Hidrocarburos entre otros impuestos se queda en la Comunidad aunque los recauda el Estado. Sin embargo las responsabilidades de que los servicios autonómicos no funcionen siempre la achacan al Estado.
Para ganar elecciones en estas Comunidades no hay que hablar de gestión. Hay que avivar el nacionalismo español, el tradicionalismo al estilo de coros y danzas, el odio a las comunidades punteras y si se puede contar con un favor judicial, bienvenido sea. Es lo que funciona.

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José Luis Pineda Acosta 1 de abril de 2026 at 13:21

Andalucía pasó 37 años con el PSOE con mayoría absoluta, y solo prosperaron los diputados socialistas que votaban y se preocupaban por Madrid,la capital de la colonia andaluza,una verguenza total.
Legaron los peperos y su genética franquista,100 veces peor,pero por mucho que roben,suban la corrupción los suyos votán todos,con un millón de votos tienen mayoría absoluta y somos casi 9 millones de andaluces.
Pienso y siento luego existo aún a mis 80 años,sólo un partido andaluz de izquierda como Adelante Andalucía puede sacarnos de la corrupción,miseria,contaminación, salarios y pensiones más bajos de España,peor sanidad dependencia , educación y falta de muchas viviendas para los andaluces más vulnerables.
Necesitamos un partido que tenga la sangre y la fuerza dedicada a Andalucía,por y para nuestra gente,igual que en el país vasco,Cataluña, y otros que van subiendo en distintas autonomías.
Estimado profesor leo muchos de sus artículos y aprendo mucho de ellos,pero aquí no podemos andar con más rodeos,o despertamos los andaluces o seguimos siendo camareros de turistas y vasallos de franquistas.
Usted conoce a la perfección el problema andaluz, la izquierda sumada y unida está bien para el estado, Andalucía necesita ya su PROPIA IZQUIERDA.
Gracias profesor.

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Juanma 4 de abril de 2026 at 22:26

Sr. Juan. Comprendo perfectamente que vote a sus izquierdas. Primero por que tiene todo el derecho y segundo por que no me creo y nunca me he creído que todo lo que piensa y escribe sea mayormente un producto del razonamiento lógico si no de las vísceras. Así es el humano. Su izquerda es la izquierda feminista de los agresores sexuales como Errejón ó Monedero o la izquierda que critica ( como Garzon ) las puertas giratorias y cuando deja la política se intenta enrolar en una de ellas y es también la izquierda de un tal Iglesias que criticaba a los políticos con chalet, También la señora Montero y su marido que criticaban a los fachas que llevan a sus hijos a un colegio privado para después hacerlo ellos. Es también, la izquierda que después de haber llegado a un acuerdo, empieza a demonizar al resto de la izquierda( podemos ahora mismo ). La misma que hizo la vida imposible a Tersa Rodriguez y la misma que quiere sustituir a la fuerza a los oriundos por los foráneos por que los primeros son fascistas . Yo creo que tanto oriundos y foráneos son seres humanos. Pura sobreactuación para generar odio como VOX o bien para embolsarse 10000€ al mes solo por insultar ( Montero ). Y es que aun que la economía parezca una ciencia , y los economistas unos científicos, todo acaba como los forofos del Alcoyano, que aún que no gane un partido, ellos, son irracionales y apoyan a su equipo hasta la muerte incluso después de que la entropía del universo acabe con todos. Es algo tan irracional… como para presumir de ciencia. Como decía Múgica, pensamos con la tripa , no se si es por amor a los pobres ó por odio a los ricos. Cada uno tendrá que auto examinarse. Que conste que todo esto lo digo con el corazón en la mano y desde la impotencia de alguien que no está duspuesto a comerse todo el plato que tanto tiene de dieta mediterránea como una mezcla de hiel y veneno de víbora. Repito según Mujica, somos unas tripas pensantes. Solo que en la tripa no hay neuronas. ¡ Viva el Alcoyano, aún que pierda !
Espero que no me censure algo que estoy intentando expresar a corazón abierto. Ah que conste que lo que estoy diciendo, no significa que yo sea facha ni nazi. Un saludo

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Juan Torres López 5 de abril de 2026 at 12:20

Usted no es ni un facha ni un nazi. Usted es alguien que se toma la libertad de criticar a los demás y achacarles ideas sin enterarse de cómo piensan realmente. Le propongo un reto: lea mi libro Para que haya futuro y dígame honestamente si está dispuesto a escribir de nuevo lo que ha escrito sobre mí. Y, si no es muy dado a la lectura, lea solo el epígrafe titulado La inoperancia de las izquierdas como contrapeso del neoliberalismo. O quizá simplemente ponga izquierdas en el buscador de mi web y compruebe cuál es mi posición ante las izquierdas desde hace tiempo.
Sobre aspectos concretos que me achaca (Iglesias, Garzón,…) no diré nada porque lo que me dice es fruto de su ignorancia, como puede comprobar cualquiera que haya leído habitualmente mis escritos. Lea usted, buen hombre, aves de criticar: no duele
Saludos

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Pepe 5 de abril de 2026 at 23:30

Ok

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Jmari 5 de abril de 2026 at 23:36

He tenido que cambiar mi e mail ya que su filtro akismet me rechazaba. Ahi va mi contestacion:

Sr. Torres López, agradezco su respuesta. No confunda mi discrepancia con falta de lectura; selecciono mis fuentes basándome en el rigor técnico y los resultados empíricos.
​Mi observación es puramente lógica: usted es catedrático de una disciplina que exige objetividad, pero su decisión de voto es, por confesión propia, pasional. Reconocer la «inoperancia» de una gestión y, aun así, avalarla con el voto, es una contradicción que abandona el análisis científico para entrar en el terreno de la fe.
​En economía, los resultados son responsabilidad de quien gestiona. Persistir en un modelo que se reconoce fallido no es un ejercicio de razón, sino un comportamiento de «forofo» donde el sentimiento por unas siglas anula el juicio crítico. Mi punto es ese: la brecha entre su prestigio académico y la subjetividad de su elección. Es lícito votar con la emoción, pero resulta incoherente pretender que esa decisión sea un producto del razonamiento técnico.
​Un saludo.

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Juan Torres López 6 de abril de 2026 at 10:21

Vuelvo a decirle que habla usted mostrando una gran ignorancia. Y, como fruto de ella, con falta de respeto hacia quien critica.
El estudio de la economía exige honestidad, no objetividad. Su fuese así, ningún ser humano podría estudiarla. La economía es una rama del saber con amplios contenidos normativos. Por tanto, no pueden resolverse «objetivamente».
Por otro lado, el estudio científico es esclavo del método. El voto, una expresión de preferencia subjetiva. Puedo votar, por ejemplo, a un candidato que no piensa como yo si creo que es honesto.
Además, es usted muy osado: ¿Cómo sabe que decido mi voto en función de mis pasiones y no de razón, o de mis preferencias religiosas o ideológicas, o futbolísticas?
Se equivoca también cuando dice que en economía los resultados son responsabilidad de quien gestiona. Unas veces será así, otras, de quien haya tomado la decisión, o simplemente de la circunstancias.
¿Cuándo he hablado yo de modelos? ¿Dónde digo yo que apoye a uno fallido? Y, aunque fuese así (que no lo es) ¿No podría estar justificada una decisión basada en el principio del mal menor?
Nunca, lea esto bien, nunca he afirmado o pensado que mis decisiones o juicios sean producto de un razonamiento técnico.
Vuelvo a recomendarle que lea antes de criticar y que cuando quiera criticar mencione exactamente qué es lo que critica.

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