Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
2 comentarios
Desde luego, es culpa mía no estar más al día: ya tendría que tener más que leído tu «El capitalismo en crisis», libro que voy a encargar este mismo martes.
El libro de Weisbrot lo adquirí la semana pasada y espero hincarle el diente en breve.
Muy agradecido.
«La mayoría de los ciudadanos de la eurozona no sabía bien lo que estaba perdiendo cuando se firmó el Tratado de Maastrich en 1992 y se introdujo el euro en 1999. No podrían verlo hasta que se produjo una seria recesión, cuando los gobiernos necesitaban realmente usar políticas macroeconómicas expansivas para restaurar el crecimiento y el empleo. Entonces descubrimos que no sólo era que el destino de la mayoría de los europeos estuviera en manos de personas prácticamente irresponsables ante ningún electorado; era peor que eso: el poder estaba en manos de personas que tenían su propia agenda política y económica y que, como demostraremos, entendía la crisis como una oportunidad para poner en práctica cambios que nunca podrían haber obtenido el respaldo de las urnas.» (p. 35-36).
(Espero que Weisbrot me perdone por llorar de rabia).