Justo mientras trabajo con A sobre asuntos de igualdad recibo de mi amigo y viejo compinche de travesuras políticas F M este contrato de maestra de 1923. Queda mucho por delante pero desde luego que hemos avanzado: ¡madre mía! parece mentira.


SI QUIERES RECIBIR AUTOMÁTICAMENTE LOS NUEVOS ARTÍCULOS DE
GANAS DE ESCRIBIR EN TU CORREO, SUSCRÍBETE AQUÍ.

