Nuestro entorno social

Nuestro entorno social

Publicado en La Opinión de Málaga. 11-04-2004 

Acabamos de enterarnos que las viviendas nuevas realmente existentes en Málaga son la mitad de las realmente existentes hace unos días

 

Es verdaderamente increíble que puedan ocurrir estas cosas cuando disponemos de tan sofisticados medios de registro y contabilización, cuando hay tantas administraciones y empresas privadas involucradas y cuando se trata de contar algo que está tan a la vista.

 

Sin embargo, lo cierto es que hoy día no podemos sorprendernos en demasía por este tipo de noticias. En 1954 un tal Darrell Huff  publicó en Nueva Cork un libro titulado “Cómo mentir con estadísticas”. Ahora somos más sutiles. El anterior gobierno de Aznar no debía estar muy seguro de que los resultados de su política sobre la distribución de la renta fuesen muy positivos. ¿Solución? Eliminar la encuesta que proporcionaba la información detallada. ¿Qué hay que mejorar los datos del paro? Se hacen unos arreglillos a la Encuesta de Población Activa y aparecen unos cientos de miles de empleos más. En el Reino Unido se ha modificado más de treinta veces la definición estadística de parado desde 1977, siempre, claro está, logrando que se reduzca su número.

 

En España tampoco tenemos seguridad sobre la cifra exacta de déficit público, lo que es la manifestación más preclara de que los dineros de todos no están siendo manejados con rigor y transparencia. Muchos han hablado de que nos hemos encontrado en los últimos años ante un auténtico “apagón estadístico”. Hace poco se denunciaba que organismos oficiales no daban datos de producción industrial valenciana desde 1996. El profesor Enrique Gil culpaba al apagón estadístico de que no se hubiese podido saber el año pasado el número de personas mayores muertas de calor.  También el Fondo Monetario ha denunciado que un apagón estadístico oculta la realidad de los precios de la vivienda en nuestro país. ¿Y qué decir del que provocó el gobierno para ocultar los efectos del euro sobre los precios?

 

No hay excusa. Una sociedad democrática ha de proporcionar a sus ciudadanos información veraz aunque sea en asuntos aparentemente tan irrelevantes como las viviendas que se están construyendo.

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