He defendido muchas veces a Hugo Chávez. Le he dedicado un libro publicado en Caracas (“El neoliberalismo. Sociedad, trabajo y poder financiero” publicado por Editorial Hnos. Vadell), he escrito bastantes páginas mostrando los avances que se han hecho bajo su mandato y he trabajado cerca de él como consultor. Pero no me gustan algunas cosas de las que dice y también lo digo. Ahora no me ha gustado su machismo frente a Angela Merkel ("porque es una mujer no voy a decir nada más"). Y se lo digo. Un machista no puede llegar muy lejos a la hora de transformar la sociedad. Ese no es el lenguaje de la política que necesita el mundo convulso y desigual de nuestros días. Y sin un lenguaje adecuado los seres humanos no podemos entrelazarnos para construir una sociedad mejor.
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