Tirando a dar, desde ECCUS

Tirando a dar, desde ECCUS

 El director de la revista universitaria ECCUS me invitó a escribir este curso allí y me pareció una idea grata, sobre todo, teniendo en cuenta su difusión entre los estudiantes. Han abierto una sección de Opinión con el título Tirando a dar y desde allí me propongo escribir cada quince días algunas reflexiones sobre lo bueno y lo malo de esta institución centenaria, unas veces a la vanguardia del progreso y tantas otras al servicio solo del orden establecido. Mi primer artículo acaba de aparecer y lo transcribo a continuación: 

 

     

 

 

 

 

 

 

Tirando a Dar… por Juan Torres López   
 
 
 
 
 

 

     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Opinión     Editorial  
  Viernes, 02 de Octubre de 2009 13:12
 

  pag-2-juan-torres-web.jpgDe  entre todas las especies que conviven en el ecosistema universitario  hay una a la que no soporto: la de los profesores que desprecian a sus  alumnos y que se creen más sabios cuanto más suspenden. Los que se  pasan tres pueblos. 

 

  En la universidad he conocido a profesores  brillantes y sabios a los que apenas nadie conoce, y otros buitrones y  vagos de los que se habla  a todas horas gracias a la propaganda que se  hacen de sí mismos. A fundamentalistas de salón dedicados a buscar  novias adolescentes en Bulgaria mientras despotrican de la  deshonestidad que ellos encuentran en todo bicho viviente y modestos  grandes maestros capaces de enseñar sólo con una mirada o con una  simple palabra. He conocido a docenas de profesionales honestos,  magníficos profesores y a montones de caraduras. Como también me he  encontrado a alumnos que curran a destajo y a otros más flojos que un  muelle de guita, a pelotas y chupababas y a otros revoltosos y  ejemplares. 

 

  Pero si hay una especie a la que no soporto es esa  de la que forman parte los profesores altivos que desprecian a sus  alumnos y que se creen más listos que nadie solo porque tienen poder  frente a los jóvenes que se sientan delante de ellos con cara inocente  y sin atreverse a hacer nada antes sus desmanes. Listillos de opereta  que solo saben imponer y no ponerse a disposición, dictar y no hablar,  decir y no oír, afirmar y no dudar. Y, sobre todo, que se creen que son  más sabios cuanto más suspenden aunque para ello tengan que retorcerse  el cerebro para sacarse de la manga en el examen final un tema que no  explicaron, un problema del tipo que no está en los libros que  recomendaron, unos datos que nunca mencionaron en clase, una fuente que  no citaron, una pregunta que dejaron caer que no entraba en el examen… 

 

  Son los que se niegan a revisar exámenes, los que en  el bar se vanaglorian de “cepillarse” -como ellos dicen-  a sus alumnos  ya en el primer parcial, los que no están en las horas de tutorías, los  que no permiten que alguien enfermo se examine otro día o los que nunca  consienten nada, los que no se bajan del burro (o sea de sí mismos)  cuando alguien con un 4,9 le pide clemencia, los que nunca están, los  que llegan tarde o incluso no llegan a los exámenes y luego ni siquiera  piden perdón. Los que dicen que dar clases es un atraso y que hay que  dedicarse sólo a investigar aunque luego, con perdón, lo que investigan  le vale a la sociedad una pura mierda. 

 

  ¿No será ya hora de ir desenmascarando a esta caterva? 

 

 

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