Valiente sí, pero mentirosillo

Valiente sí, pero mentirosillo

El director de la revista El Observador escribe hoy un artículo comentando mi renuncia a seguir colaborando con ella, en la que me pone verde a cuento de mi escrito pero sin permitir que éste lo lean los demás lectores. Está en su derecho. Miente, y él lo debe saber mejor que nadie, cuando dice que empecé a colaborar «por petición propia expresada durante meses a través de terceras personas hasta que se le llamó y se le dijo que sí». Y se inventa que Federico Mayor es mi amigo y que por eso lo defiendo cuando en realidad yo lo he visto solo una vez en mi vida, cuando era estudiante del último curso de bachiller y asistí en Granada a una conferencia suya. Sería un honor para mí ser amigo de Mayor Zaragoza pero lamentablemente ni lo he vuelto a ver en persona ni  he cruzado con él una sola palabra. Además, hace algunas consideraciones sobre mi ego y mi trayectoria a pesar de reconocer que «personalmente no le conozco de nada» y que mi vida y yo mismo le importan un bledo. El sabrá. Transcribo su escrito más abajo.

 

     

 

 

 

 

 

Juan Torres deja de colaborar en EL OBSERVADOR a petición propia porque no le gustó nada, pero nada de nada, el artículo publicado sobre su amigo Mayor Zaragoza… y nos insulta bastante por ello

 

OPINIÓN. Por Fernando Rivas
Director de EL OBSERVADOR

 

 

juan_torres26/05/09. Opinión. El catedrático Juan Torres deja de ser colaborador de la revista EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com a petición propia. De la misma manera que empezó a colaborar en estas páginas: por petición propia expresada durante meses a través de terceras personas hasta que se le llamó y se le dijo que sí. La razón que aduce no es otra que no le ha gustado nada, pero nada de nada, el artículo que publicamos sobre Mayor Zaragoza hace unas fechas. Nos remite un escrito, habitual en estos casos, en el que pide la baja y en el que se nos insulta convenientemente. En él se mezclan los términos que se suelen utilizar para esto, muchos de ellos contradictorios entre sí, y que, posiblemente por ello, puedan reflejar la personalidad del que los remite: mezquinos, cobardes, fascistas, estalinistas, nazis, vengativos, etc… (la verdad es que sólo echamos en falta eso de ¡rojos de mierda!…). Pero, claro, como también ocurre siempre, no se da ni un solo dato contrario a la información que publicábamos sobre este reconocido político tan amigo de Torres. Tal vez le haya traicionado el subconsciente y se ha visto reflejado en lo que ha leído y no le ha gustado mucho, no lo sé. O tal vez su lectura le ha causado de forma espontánea este ataque de integridad moral, por otro lado tan meritorio, claro. Es algo parecido a lo que pudiera pasarle a todo un respetable ex director general de la Junta de Andalucía que de pronto viera la luz camino de Damasco y se convirtiera, como Spiderman, en el azote de los que son malos en esta nuestra sociedad.

 

CURIOSAMENTE, lo que más le molesta (creo que por ello se avergüenza mucho y además nos llama cobardes y mezquinos) es que el artículo no vaya firmado. Hay que ser muy, pero que muy despistado para no darse cuenta que pidió colaborar en una revista en la que en los mayor_zaragozaúltimos 20 años de vida sólo se han firmado los artículos de los colaboradores, precisamente, nunca los elaborados en la redacción, que se asumen como colectivos (posiblemente a Torres pueda asquearle también este término). Colectivo que asume las demandas y querellas criminales con nombres y apellidos cuando hay que responder de ellas ante los tribunales por la información que se publica, cosa bastante habitual en los últimos tres años, ya que hemos recibido 7. Hemos ganado todas menos las dos últimas, que están en proceso de instrucción. Por una nos piden 6 millones de euros por informar del caso Los Merinos, y en ella estamos imputados dos periodistas de la redacción; otra, recién recibida y calentita, es la segunda que nos presenta el ex director del teatro Cervantes por haber informado de su gestión de los últimos años, que nos deja como despedida tras irse de su puesto, y en esta estamos implicados tres miembros de la revista.

 SEÑOR Torres, personalmente no le conozco de nada. Su vida, y usted mismo, me importan un bledo, y sus improperios, dos, claro. Si acepté a que escribiese en nuestras páginas fue porque me da igual la filiación de quien lo haga y de qué, siempre que no insulte a nadie, empezando por nosotros mismos, y exprese su opinión, acertada o no, de una forma razonable y medianamente inteligible, y sólo pedimos que las colaboraciones interesen a nuestros lectores. Usted cumplía y por ello las publicamos, y muy bien. Siobservador ahora quiere dejar de hacerlo, pues también muy bien. Y dado que no le pagamos un duro a nadie, a pesar del interés creciente que hay por colaborar con nosotros, no hay cuentas que saldar. Como comprenderá, estoy seguro que podremos seguir viviendo sin sus escritos otros 20 años más como mínimo. Y si quiere volver a publicar con nosotros, sin insultarnos, claro, pues aquí podría tener su web otra vez, lo mismo que le dijimos cuando nos lo pidió, pero después de pedir disculpas de verdad, no ese remedo que ha publicado en su blog y con el que sólo ha conseguido que sus lectores le engorden el ego diciéndole lo gran hombre que es porque ha sabido ‘rectificar’, sin haberlo hecho, claro. Dice Torres que se ha equivocado y que no somos cobardes (una apreciación que viniendo de usted me importa un pito, la verdad) pero no dice ni un pimiento de seguir siendo fascistas, estalinistas, nazis, mezquinos, etc… Señor Torres, dicho con todo el cariño del mundo, métase sus disculpas en su ego que seguro que tiene espacio de sobra para éstas y para muchas más.

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