La necesidad de un nuevo tipo de debate económico (y político)

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Publicado en Público.es el 9 de abril de 2014

Es evidente que hay diferencias entre las dos formaciones políticas que han comenzado a hacerse un sitio destacado en el mapa político español, Podemos y Ciudadanos.

En materia económica es lógico que las haya también, y posiblemente de modo amplificado puesto que en ese terreno la ideología y los intereses sociales que se quieran defender son determinantes de lo que se dice. No hace falta ser un experto para saber que entre los economistas ha habido siempre, por esas y por otras razones de tipo metodológico, diferencias profundas a la hora de reconocer la realidad, de analizarla y de realizar respuestas para transformarla. No han dejado de darse desde que se comenzaron a elaborar los primeros análisis científicos en esta materia y no van a desaparecer ahora.

Tratar de ocultar esas diferencias o, lo peor, demonizar y anular a quien está al otro lado del pensamiento económico dominante es una reacción totalitaria, pero desgraciadamente muy habitual no solo en los medios o en la vida corriente sino en la propia Academia.

De hecho, creo que la principal responsabilidad de que ocurra eso recae sobre los economistas académicos de la corriente dominante. Ellos y ellas son los ciegos, desconocen y no hacen nada por conocer los enfoques críticos y no solo han acabado con la posibilidad de que las ideas y el análisis económico alternativo actual sean conocidos en las aulas, sino incluso la historia del pensamiento económico. Tanto ha sido así que en muchos países o en universidades tan señeras como Harvard, ha habido protestas de los estudiantes de Economía por el “autismo” de la disciplina a la hora de enfrentarse a la realidad y por la parcialidad del profesorado ortodoxo. A uno de sus popes, nada más y nada menos que N. Gregory Mankiw, se le sublevaron los estudiantes por esa razón, denunciando “el carácter sesgado” de sus clases (la noticia y la carta de sus estudiantes pueden leerse aquí). Sigue leyendo

Antonio Moreno sigue en la lucha contra la estafa eléctrica

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Me complace recomendar la lectura de una nueva información que da cuenta de la lucha sin cuartel que lleva a cabo mi admirado amigo el ingeniero Antonio Moreno contra la estafa continuada que las empresas eléctricas españolas vienen cometiendo con la ayuda de gobiernos y magistrados.

En esta ocasión, se trata de un reportaje de El Confidencial titulado Un jubilado de Sevilla le ha costado a las eléctricas más de 500 millones

Hay mucha más información en su web www.estafaluz.com y dejo abajo una foto reciente de ambos para dejarle claro que no he olvidado que tenemos una cita pendiente… en el mismo lugar que la última, sin ir más lejos.

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La cuenta atrás de Susana Díaz

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En mi artículo de El País Andalucía de esta semana comento que la Presidenta andaluza Susana Díaz tendrá que hacer alguna propuesta importante para ser creíble porque hasta ahora no ha dado pasos realmente efectivos para erradicar la corrupción. Puede leerse aquí.

Andalucía: la derrota del blanco y negro

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Publicado en Público.es el 23 de marzo de 2015

Los resultados de las elecciones andaluzas marcan algunos rasgos y tendencias que me parecen significativos y quizá determinantes no solo de lo que ocurra en Andalucía sino en toda España durante los próximos años.

En primer lugar, se confirma algo que siempre me ha parecido fundamental para entender lo que ocurre por aquí. Andalucía es una tierra de mixturas y misterios, de claroscuros, de luces y sombras, de paradojas y de certezas donde al mismo tiempo hay contradicciones. Aquí no vale mucho el blanco y negro para ver lo que nos pasa.

Una vez más se han llevado una decepción quienes lo apuestan todo a la contra, quienes solo perciben lo bueno o lo malo, lo primero y lo último, lo totalmente positivo o lo indudablemente negativo.

Solo se pueden sorprender con estos resultados quienes solo perciben males y defectos en Andalucía y quienes ven al PSOE como el responsable exclusivo de todos ellos.

Se confirma que el PSOE es un partido que tiene más aprecio en Andalucía que el que muchos creen. Con todos sus defectos y a pesar de los escándalos que ha producido su gestión en los últimos años sigue siendo un hecho que una parte importante de la población andaluza le reconoce el valor de haber creado el estado de bienestar y de haberlo defendido mientras que la derecha lo desmantela en otros lugares.

He criticado muchas veces muchas de las cosas que han hecho los gobiernos andaluces del PSOE y no creo que sea sospechoso de haber pasado por alto la responsabilidad de sus dirigentes por la corrupción. No he guardado nunca silencio. Pero siempre he considerado un error muy injusto identificar todo lo que ha hecho el PSOE andaluz con corrupción, paro y malestar social. Este partido es también quien ha puesto en marcha mucho de lo bueno que tenemos y el bienestar que disfruta la inmensa mayor parte de nuestra población (y, desde luego, mucho más que hace 30 o 40 años).

Por eso creo que han vuelto a equivocarse quienes en Andalucía presentan su oferta electoral como un proyecto contra el PSOE. Como también creo que se han equivocado y se volverán a equivocar quienes identifican al PSOE con la derecha pura y dura igualándolo al PP. Juan Carlos Monedero se rió de mí cuando le escribí diciéndole que a mi juicio era un error identificar la casta con todo el PSOE andaluz. Yo lo sigo pensando y no sé si él seguirá riéndose de mí por ello.

En cualquier caso, el PSOE solo tiene el voto de uno de cada cinco electores. No es todo, ni mucho menos, por muy jubilosa y fuerte que se sienta Susana Díaz. En sus manos está no cometer el error de creer que eso es suficiente para sacar adelante a Andalucía. Lo mismo que digo que no se puede entender lo andaluz en blanco y negro, creo que sería una tragedia gobernar ahora en monocolor.

Finalmente, queda por ver si en una elecciones generales obtendría el PSOE este resultado y, sobre todo, si será capaz de alcanzarlo en toda España. A mí me parece, sobre todo esto último, francamente difícil.

El mayor descalabro político se lo lleva el Partido Popular, posiblemente, tanto por la desafección que origina su gestión de la crisis, por sus mentiras e incumplimientos, como por el trato de su gobierno a Andalucía. Y, desde luego, por el encumbramiento de Ciudadanos como alternativa antes la desafección. Pero no se puede soslayar que sigue teniendo bastante fuerza en las grandes ciudades, sobre todo de Andalucía oriental. No va a desaparecer del mapa.

Se confirma que Podemos es una fuerza en ascenso pero que depende mucho de la gestión que haga de su propio proyecto. Sus votantes más cercanos están decepcionados por mucho que se quiera disimular. No sirve de excusa que las convocatoria fuese adelantada: quien se propone gobernar a un país como España tiene que estar preparado siempre para eso y mucho más y además no había que ser un lince para saber que se adelantarían.

A mí más bien me parece que Podemos no ha querido jugar este partido. Pensando que no ganaría, parece que quiso evitar un resultado mejor que lo comprometiera demasiado con pactos y pronunciamientos en ese caso inevitables. El riesgo es que no parece fácil ganar unas generales (o incluso tener un resultado bueno en ellas) sin tener bastante más del 15% de los votos en Andalucía. Además, creo que es significativo que Podemos prácticamente no haya superado las primeras estimaciones de voto. Y no será fácil que las supere si no se abre más en lugar de enrocarse en sí mismo, en sus sectores más a la izquierda. No le bastará con llenar velódromos y, de momento, no creo que se pueda decir que haya conseguido hacer creíble el proyecto transversal que defienden sus dirigentes. El tiempo corre muy en su contra porque en política las oportunidades hay que cogerlas al vuelo.

Se confirma que Ciudadanos se hace un hueco importante en el panorama político español a través de Andalucía y que produce en la derecha el mismo tipo de terremoto que provocó Podemos en la izquierda. Pero es un error creer que todo su voto es de derechas.

Si en los próximos meses consigue extender y hacer creíble su discurso transversal puede consolidarse como un claro protagonista del mapa político y no solo agrandar el roto que le ha hecho al PP sino hacerle otro semejante a Podemos. Aunque también podría pasarle lo mismo que al partido de Iglesias pero por el otro lado: dejarse llevar en este caso por la extrema derecha que ya ha recalado allí.

Como en el caso de Podemos, su reto es consolidar un discurso más transversal y, sobre todo, hacerlo creíble.

Si entre ambos fueran capaces realmente de romper la dinámica clientelar y corrupta del bipartidismo dominante podría abrirse una nueva etapa de más aire limpio en nuestra vida política y de mejor democracia en España. Sería deseable.

Izquierda Unida no ha superado el reto de enfrentarse a ella misma. No entendió lo que se abría paso en España y ha llegado tarde a todo. Y sobre todo a la autocrítica. Cuando deje de hablarle solo a los suyos y sea capaz de entender que hay transformación y valores fuera de sus principios, cuando ya no necesite ponerse continuamente a ella misma certificados de autenticidad, y cuando deje a un lado el cainismo fratricida, podrá ser la ejemplar fuerza transformadora que muchos deseamos que sea.

Todo esto me lleva a ratificar las ideas que defendía en un artículo publicado en la edición andaluza de El País la semana pasada (Hay que ponerse de acuerdo).

A mi juicio, los grandes problemas de las naciones (como los que tenemos ahora en España y Andalucía) casi nunca pueden resolverse por un grupo social en exclusiva o en su solo interés y, mucho menos, por un único partido o gobierno.

En Andalucía, y creo que se podría decir casi lo mismo para toda España, tenemos que erradicar la corrupción, reformar la Administración y ponerla de nuevo en marcha, hacer frente a un entorno adverso y combatir la desigualdad, acabar con nuestro conformismo, lograr que demasiadas cosas e instituciones funcionen de otro modo para crear más empresas, empleo y riqueza que se quede aquí. Y, sobre todo, hay que devolver la confianza a la gente, demasiado harta de las instituciones y partidos de siempre pero no dispuesta a echarse sin más en brazos de otros nuevos o de remozadas marcas blancas de los viejos.

Yo creo que todas esas son metas inalcanzables para un partido en solitario. Como decía en ese artículo, se necesita sacrificio común y no solo de unos pocos, convicción generalizada y mucha más fuerza y voluntad de la que puede proporcionar un gobierno monocolor o el mero pacto por el poder entre partidos.

Mi reflexión sobre las elecciones andaluzas

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1. Se confirma que el PSOE es un partido que tiene más aprecio en Andalucía que el que muchos creen. Con todos sus defectos y a pesar de los escándalos que ha producido su gestión en los últimos años sigue siendo un hecho que una parte importante de la población andaluza le reconoce el valor de haber creado el estado de bienestar y de haberlo defendido mientras que la derecha lo desmantela en otros lugares. Se han vuelto a equivocar quienes en Andalucía presentan su oferta electoral como un proyecto contra el PSOE. Y se volverán a equivocar quienes lo tratan como un partido de derecha. Tiene el voto de uno de cada cinco electores. Cometería un grave error si cree que eso es suficiente para sacar adelante a Andalucía. Sigue leyendo

El paro es inevitable dentro del euro

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Publicado en Público.es el 7 de marzo de 2015

Una pregunta crucial para la economía española es por qué sufrimos un nivel de paro mucho más elevado que el resto de las economías de nuestro entorno.

Evidentemente, se trata de una pregunta que no tiene respuesta unívoca ni simple pues sin duda hay muchos factores que hacen que nuestro desempleo sea tan elevado y permanente que ni siquiera en etapas de alto crecimiento se reduce a los niveles del entorno.

Puede aceptarse que los economistas más convencionales tengan una parte de razón cuando señalan que nuestro mercado de trabajo tiene limitaciones importantes debido a rigideces provocadas por la política de fijación salarial, por los tipos de contratación, por la discriminación o incluso por factores como la movilidad o la política de horarios. Pero es imposible que esas circunstancias, incluso si fueran más exageradas que en otros países, que no está claro que lo sean, expliquen por sí mismas nuestra brecha en desempleo con países vecinos.

En mi opinión, es más realista pensar que nuestro alto nivel de paro se debe en mayor medida a la debilidad de nuestro mercado interno. Soy de los que piensa que la componente keynesiana (que dice que el paro lo produce una insuficiencia de demanda de bienes y servicios) es más determinante de una tasa tara de paro elevada que la explicación liberal (que considera que las rigideces en el mercado de trabajo originan salarios demasiado elevados que son los que provocan el desempleo de modo que este es, por tanto, voluntario, pues desaparecería automáticamente si los trabajadores aceptasen salarios más bajos).

Incluso creo que el paro tiene que ver, como señaló hace muchos años Michael Kalecki, con razones políticas: le conviene a grandes empresarios porque gracias al desempleo tienen más poder de negociación frente a los trabajadores. E incluso con otros rasgos estructurales de la economía capitalista que aquí no puedo desarrollar.

En cualquier caso, junto a estas causas tan rápidamente apuntadas, quisiera comentar aquí otra explicación del paro tan elevado que tenemos y que nadie quiere escuchar en España porque está relacionada con nuestra pertenencia al euro.

En los últimos años, desde que entramos en la Unión Europea y más concretamente en la unión monetaria, España viene registrando un empeoramiento constante de nuestra balanza de pagos, con déficits y deuda exteriores muy elevados e incluso con voluminosas salidas de capitales. Nuestro país solo ha tenido superávit por cuenta corriente en 2012 y 2013, y en su mayor medida por la caída de las importaciones, mientras que ha registrado déficits en torno al 10% del PIB en los años anteriores a la crisis. Según el FMI, España (con 1,4 billones de dólares) es el segundo país del mundo con más deuda exterior, tras EE UU (con 5,5, billones), pero la deuda estadounidense representa el 34% de su PIB, y la nuestra el 103%.

Podría decirse que las condiciones en que entramos en la UE y en el euro y la configuración política e institucional de ambos nos provocan una especie de crisis de balanza de pagos continuada. Y ante esta situación, cualquier economía tiene dos posibles respuestas para mejorar su saldo exterior. Una, es el ajuste en el tipo de cambio de su moneda mediante la devaluación y la otra es la reducción de los costes salariales.

Todo el mundo sabe que al formar parte de una moneda única, España no tiene posibilidad de recurrir a la primera vía y que ha debido de hacer una constante devaluación salarial con la excusa de que nuestra economía debe ser más competitiva para poder hacer frente a su crisis de balanza de pagos.

Pues bien, el investigador del banco francés Natixis Patrick Artus ha demostrado que si el ajuste ante problemas de balanza de pagos se realiza mediante devaluación salarial (como viene ocurriendo en España) el paro aumenta en mayor medida y durante más tiempo que si el ajuste se realiza por la vía de ajustes en el tipo de cambio (Le rôle du taux de change dans les sorties de crise des balances des paiements).

Este economista ha comparado las experiencias de países que adoptaron ajustes mediante el tipo de cambio (España e Italia en 1992-93, México en 1994, Corea y Tailandia en 1997, Brasil en 1998 y Argentina en 2001) con otras de ajuste vía salarial (España, Italia, Portugal, Grecia, Irlanda en los últimos años y Alemania tras 1990) y sus conclusiones son evidentes.

En principio, ambas vías de ajuste tienen dos efectos iniciales que podría pensarse que deberían suponer un impacto semejante sobre el desempleo. Uno positivo, el aumento de la competitividad por la vía de los costes que mejora el comercio exterior. Y otro negativo, la disminución de la renta real al aumentar el precio de las importaciones o bajar las rentas salariales.

Sin embargo, los datos demuestran que cuando se produce el primer tipo de ajuste (mediante tipo de cambio) se produce un alza subsiguiente en el nivel de paro que es relativamente baja y transitoria, pues vuelve a reducirse en uno o dos años. Es decir, que el primer efecto positivo predomina sobre el segundo negativo. Sin embargo, cuando el ajuste es mediante recortes salariales, el alza del paro es más mucho elevada y se mantiene al menos durante cinco o seis años. El efecto negativo se sobrepone al positivo.

Las razones que, según Artus, producen este diferente efecto se pueden entender fácilmente.

En primer lugar, que la devaluación salarial afecta mucho a la demanda interna y eso reduce el nivel de actividad y las ventas de las empresas.

En segundo lugar, que el ajuste mediante el tipo de cambio afecta a todos los sujetos económicos mientras que el ajuste salarial se centra solo en los asalariados.

Además, señala que si hay rigidez en los precios de venta de las empresas (como ocurre en España) y no bajan cuando se reducen los salarios, resulta que el ajuste salarial a la baja no se traduce en más competitividad sino solo en mayor rentabilidad. Mientras que un ajuste mediante el tipo de cambio abarata inmediatamente nuestras exportaciones y las hace más competitivas.

En resumen, resulta que nuestra pertenencia al euro tiene dos consecuencias tan negativas como inevitables en las condiciones en que la moneda única está diseñada.

Por un lado, la existencia de profundas asimetrías que no se quieren abordar ni resolver y que producen déficits y deuda exterior en las economías periféricas como imagen refleja de los superávits de las economías más potentes (tal y como muestra la gráfica de abajo).

Por otro, la imposibilidad de recurrir a otro tipo de ajuste que no sea la devaluación salarial para hacer frente a la degradación de las relaciones de intercambio de los países deficitarios, como España. Un ajuste, sin embargo, que a la postre no ajusta puesto que deprime la demanda interna, disminuye las ventas, aumenta el paro y debilita profunda y estructuralmente a la economía. Aunque eso sí. El gran poder de mercado que tienen las grandes empresas españolas les permite no trasladar la devaluación salarial a los precios y aumentar su rentabilidad.

La conclusión es clara. Si seguimos perteneciendo a un euro que no afronta ni resuelve la asimetría entre las distintas economías, y más concretamente entre España y Alemania que en términos de comercio exterior se comportan como una imagen de espejo, estaremos condenados a utilizar un mecanismo de ajuste que provoca paro y con él todos los efectos desastrosos que lleva consigo. La entrada mal negociada en la UE y el error de entrar en un euro diseñado para fortalecer a una economía superavitaria como Alemania que por definición ha de generar déficit en las demás nos enferma la balanza de pagos. Pero el remedio, el ajuste salarial, es peor aún que la enfermedad.

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Colaboración con fuerzas políticas (2)

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Hace unos días comenté en esta web que la candidata Teresa Rodriguez me había pedido colaboración para elaborar el programa económico de Podemos en Andalucía. Como tengo entendido que se presenta mañana 27 de febrero quiero decir que, por razones que desconozco, mi única colaboración ha consistido en proporcionarle algunos documentos escritos por mí en los últimos años. Ni he tenido más participación ni siquiera he visto borrador alguno. Deseo y espero que lo que hayan elaborado sirva para sacar a esta tierra a la que amo de su atraso secular.

Alemania solo busca su nueva Europa

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Publicado en Público.es el 23 de febrero de 2015

Los medios de comunicación y los centros de poder económico y político de Europa tratan de hacer creer que las dificultades para llegar a un acuerdo con Grecia provienen de las exigencias y de las malas prácticas de este país y que es la posición del nuevo gobierno heleno lo que justifica que sea tratado con intransigencia por sus socios europeos, con Alemania a la cabeza.

Lo cierto es, sin embargo, que Grecia ha cumplido a rajatabla las imposiciones de la Troika pero que éstas se han mostrado como un completo fracaso para recuperar la economía, disminuir la deuda y mejorar la vida de las personas, lo que justificaría que se iniciara un camino diferente.  Además, lo que está planteando el nuevo gobierno no es sino tratar de encontrar fórmulas que permitan hacer frente a estos problemas de una manera más efectiva y no haciendo oídos sordos a los compromisos anteriores sino replanteándolos. Y a ello se une que lo que necesita Grecia para salir adelante es un montante de recursos o una generosidad de los demás realmente ínfimos si se comparan con los que se han dedicado hasta ahora a los bancos o incluso a economías mucho más prósperas como la alemana. Tanto es así, que hasta alguien tan poco sospechoso de simpatías con Syriza como el presidente Obama ha manifestado que lo razonable sería no presionar tanto a Grecia y ayudarle a recobrar el crecimiento para que pueda salir de su situación.

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