¿De dónde viene y qué hacer con la deuda?

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Publicado en Público.es el 26 de septiembre de 2014

Hay cuatro falsedades que se utilizan habitualmente para confundir a la población respecto a la deuda y para combatir a los movimientos y partidos progresistas.

La primera es que la deuda se origina porque la gente normal y corriente ha vivido por encima de sus posibilidades, lo que produce lógicamente un gran sentimiento de culpa y lleva a que la gente asuma que hay que pagarla sin rechistar.

La segunda es que la deuda pública se origina porque se realizan demasiados gastos sociales.

La tercera es que los gobiernos y los partidos de izquierda en general son los partidarios de aumentar siempre la deuda porque no ven peligro alguno en ello,.

La cuarta es la acusación de que los partidos o movimientos progresistas o de izquierda no pagan la deuda y provocan así problemas económicos mucho mayores.

Veámosla una por una Sigue leyendo

Rajoy vuela con Peter Pan

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En mi artículo de esta semana en El País Andalucía comento los últimos datos económicos y muestro una vez más que la recuperación económica de la que habla el gobierno no se ve por ningún lado. Está donde el País de Nunca Jamás de Peter Pan. Puede leerse aquí.

El triste futuro de Ana Patricia Botín

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Publicado en Público el 17 de septiembre de 2014

Todas las notas biográficas sobre la nueva presidenta del Banco de Santander coinciden en señalar prácticamente lo mismo: quien acaba de suceder a Emilio Botín con el mismo fundamento con que se hereda una corona es una persona extraordinariamente preparada, muy inteligente, culta y que conoce a la perfección los negocios de la entidad financiera que va a presidir (casi lo contrario, por cierto, de lo que se decía al principio de Emilito Botín).

Señalan igualmente que es sumamente poderosa. Incluso, antes de acceder a la presidencia del consejo de administración del Santander, una encuesta de la BBC la consideraba la tercera mujer más poderosa del Reino Unido, después de la reina y de la ministra del Interior. Ahora, ya encumbrada en el banco, la reconocen como la más poderosa de España y de la banca mundial. Sigue leyendo

El triste futuro de Ana Patricia Botín

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Publicado en Público el 17 de septiembre de 2014

Todas las notas biográficas sobre la nueva presidenta del Banco de Santander coinciden en señalar prácticamente lo mismo: quien acaba de suceder a Emilio Botín con el mismo fundamento con que se hereda una corona es una persona extraordinariamente preparada, muy inteligente, culta y que conoce a la perfección los negocios de la entidad financiera que va a presidir (casi lo contrario, por cierto, de lo que se decía al principio de Emilito Botín).

Señalan igualmente que es sumamente poderosa. Incluso, antes de acceder a la presidencia del consejo de administración del Santander, una encuesta de la BBC la consideraba la tercera mujer más poderosa del Reino Unido, después de la reina y de la ministra del Interior. Ahora, ya encumbrada en el banco, la reconocen como la más poderosa de España y de la banca mundial.

Es sin duda una mujer brillante, que lo ha tenido todo a su alcance, aunque sin duda también a cambio de muchas horas de trabajo y esfuerzo personal, y que posiblemente podría hacer o conseguir igualmente todo lo que se proponga. Pero que parece tener por delante un futuro muy triste.

Ha llegado al centro mismo del poder desde el que podría desplegar todo tipo de influencias para tratar de paliar gravísimos problemas sociales pero lo único que se propone, según  sus propias palabras en la primera asamblea de accionistas que ha presidido, es seguir la estela de su padre, hacer que el banco siga ganando cada vez más dinero.

Su futuro es triste, como presidenta de una institución tan poderosa, porque es triste convertirse en una mera expresión de los “espíritus animales” que según decía Keynes mueven la conducta que sostiene al capitalismo. Porque es triste la vida que se deshumaniza para responder solo al afán de lucro y para responder exclusivamente a la querencia de la que se jactaba el banquero Juan March: “A nosotros -decía- lo que nos gusta es ganar dinero, no tenerlo”.

Es triste que una persona tan inteligente, tan bien educada y tan poderosa no busque en un mundo tan dañado como este en el que vivimos otra cosa que hacer que su banco gane cada día más dinero sin mencionar cómo va a ganarlo y, por tanto, sin preocuparse sobre la forma en que se está dispuesto a incrementar la cuenta de resultados. Que le dé lo mismo que para ganar más dinero se recurra a paraísos fiscales y se sorteen por doquier las leyes y normas fiscales, que se pongan en marcha auténticos bancos a la sombra, que se engañe a los clientes, que se tenga que estar continuamente esquivando a la justicia (aunque sea por la vía de comprar a políticos y jueces para poder disimular lo que hay detrás de los negocios), que en lugar de considerar el dinero del que se dispone como la sangre esencial con la que puede funcionar una economía productiva y mejor se utilice como un fin en sí mismo, o mejor dicho, con el único fin de que el banco tenga más dinero cada día, para seguir ganando más a cada instante y solo eso. Que para ser cada día más rico se haga creer que se impulsa el saber y la difusión del conocimiento, teniendo en nómina a docenas de rectores y académicos, cuando al mismo tiempo se impide que circulen los libros si estos son críticos o desnudan las vergüenzas que hay detrás de la banca de nuestros días, como ocurrió, entre otros, con El o El botín de Botín, de Josep Manuel Novoa, en los que se muestra con detalle de dónde viene la riqueza y el poder de los ba Poder nqueros de postín, para qué se utiliza o a qué procedimientos se recurrió, sin ir más lejos, para fabricar el agujero de Banesto y quedárselo a precio de saldo.

La nueva presidenta del Santander lo ha dejado claro. No hay sitio para los sentimientos. Ni una palabra sobre los miles de personas que han perdido sus viviendas en manos de los bancos, sobre los parados o sobre los que cada vez tienen menos ingresos para que los acumulen personas como ella. Ni un segundo para otra preocupación que no sea la de engordar la cartera. La influencia, el poder, la inteligencia, el saber hacer, la experiencia de todo lo que ha pasado, la frustración, el desengaño y las pérdidas de miles de clientes y el sufrimiento de millones de personas que padecen la crisis que la banca ha provocado no significan nada para ella pues, según afirmó, se propone simplemente mantener “la trayectoria de éxito” mantenida por su padre. Nada más para los demás, pero nada menos para los banqueros.

Los análisis que se han realizado este verano parece que han demostrado, aunque se disimule, que al Banco de Santander no le salen del todo las cuentas. El simple afán de ganar dinero no da seguridad financiera ni solvencia y sus directivos han tenido que recurrir de nuevo a triquiñuelas contables para esquivar el peligro de no superar las pruebas de resistencia por falta de capital.

Para un banco es un problema no tener capital suficiente. Pero para la humanidad es una tragedia que el poder efectivo esté en manos de quien actúa como si no tuviera corazón o careciera de sentimientos.

El banquero que hablará de tú a Dios

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Publicado en Público.es el 10 de septiembre de 2014

El fallecimiento de cualquier ser humano es causa de dolor, sea quien sea, y cuando ha muerto Emilio Botín lo primero es manifestar sinceramente el pesar a su familia, hijos y allegados. Pero eso no puede quitar, tratándose de una figura tan relevante como él, que surjan al mismo tiempo otras reflexiones sobre su trayectoria como banquero. Es difícil olvidarse de que Botín refleja mejor que nadie en España el poder de una casta que actúa por encima del bien y del mal y que decide sobre los demás como si nada más que sus propios intereses fuese lo que hay que tener en cuenta.

Hasta en cuestiones aparentemente baladís, como las del protocolo, quiso imponer siempre Botín su impronta y privilegios para saciar su sed de poder y, a la postre, de dinero. Lo saben bien presidentes, ministros, rectores, magistrados, y hasta el propio rey. Su gabinete se encargaba manu militari de que el banquero compareciese siempre por encima de los demás aunque fuese ensombreciendo a quienes por rango y representación estaban muy por encima de él. Aquella foto junto a la Virgen del Pilar imponiendo un manto con el logo de su banco también lo dice todo.

¿Qué ocurriría si los españoles de a pie supieran con pelos y señales de dónde ha salido su fortuna y la de su banco, lo que Botín orquestó para acumular bancos, empresas, inmobiliarias, y para comprar a personas y políticos a su servicio? ¿Cómo reaccionaría si se enterasen de lo que hizo para quedarse con Banesto o cómo engañó a miles de personas con las cesiones de crédito?

Botín ha sido el paradigma de banquero causante de daños y de una crisis descomunal que sale de rositas de cualquier cosa que haga como muestra de que el poder es él y lo que representa, por encima de cualquier otra institución representativa. Ha sido la muestra palpable de que el sistema financiero actual y el capitalismo en general son cada vez más, o quizá ya definitivamente, incompatibles con la democracia y con la división de poderes.

Con el tiempo se supo que la entonces secretaria de Justicia y más tarde todopoderosa vicepresidenta del gobierno y hoy miembro del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, dio órdenes a la fiscalía para que no se actuara contra él y de él dijo el Tribunal Supremo que “su actuación transgrede la ética y repugna socialmente”, lo que al fin y al cabo es lo peor que puede decirse de uno. Y, desde luego, sin que nadie haya sido capaz de condenarlo por ese tipo de cosas que no tienen efectos simplemente estéticos o morales, sino económicos y patrimoniales muy graves para millones de seres humanos.

Ahora solo cabe esperar que Emilio Botín descanse en paz pero aquí abajo deja una estela de mal hacer, de impunidad y de crisis provocadas por la avaricia bancaria de los banqueros como él que produce sufrimiento y daño a millones de personas.

Dragui o el fracaso de Europa

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Publicado en Público.es el 6 de septiembre de 2014

Cuando hace poco más de dos años Mario Dragui puso fin a la especulación que hacía subir tan peligrosamente la prima de riesgo de varios países europeos, entre ellos España, fue aclamado como un héroe al conseguir frenarla con una simple frase: “Haré lo que sea necesario para salvar el euro, y será suficiente”. Yo escribí en este mismo diario que en lugar de aplausos merecía ser procesado porque acababa de demostrar que el Banco Central Europeo podía haber evitado el coste financiero tan impresionante que se estaba generando para los gobiernos y que toda Europa se encaminase de nuevo a la recesión y la crisis (Dragui debe ser procesado).

Ahora vuelve a pasar prácticamente lo mismo. Aplauden a Dragui y al Banco Central Europeo por ser valiente y colocar los tipos de interés en un nivel histórico, suponiendo que así van a facilitar que el crédito por fin fluya a las empresas y que eso permita levantar la economía europea. Pero otra vez se van a equivocar quienes tengan la ingenuidad de creer que las cosas van a ser así.

En realidad, esta medida in extremis del BCE es la manifestación palpable de su fracaso y el de toda la Troika a la hora de manejar la crisis.

La aplicación de políticas de austeridad cuando la economía carecía de alimentación en sus principales motores (el consumo, la inversión privada y las exportaciones) ha sido “procíclica”, es decir, ha agravado la falta de actividad y ha creado más cierres de empresas, más paro y más deuda, llevando a las economías a una nueva fase de recesión. Han querido aliviar los males del enfermo quitándole la vida y ahora se dan cuenta de que se les va sin remedio y aplican una medida que parece radical y contundente pero que sin lugar a dudas va a ser una vez más ineficaz. O mejor dicho, solo favorable a los grandes fondos especulativos que vienen apostando a la baja de tipos desde hace meses.

Será ineficaz, en primer lugar, porque las autoridades europeas no han hecho prácticamente nada por resolver el mal de fondo del sistema financiero  europeo que no es otro sino la quiebra generalizada de los bancos. Por tanto, cualquier dinero añadido que éstos reciban (tal y como ha venido sucediendo hasta ahora) solo será utilizado en una inmensa mayoría para tratar de sanear sus balances y aumentar artificialmente sus cuentas de resultados, tal y como viene  haciendo hasta ahora.

En segundo lugar, porque, aunque con esos tipos más bajo se consiguiera que los bancos aumentaran el crédito a empresas y familias, no se logrará que el coste efectivo de esta financiación sea suficientemente bajo cuando llegue a ellos. Los bancos, gracias a su impresionante poder de mercado, seguirán aplicando márgenes brutales que impedirán que se resuelva realmente el problema de la financiación al conjunto de la economía.

En tercer lugar, porque la carencia de ingresos (de clientes en las empresas y de renta disponible en las familias) les obliga a dedicarse preferentemente a reducir deuda (a “desapalancarse”, como se dice en la jerga). De modo que, mientras que no se tomen medidas que garanticen que la actividad real y la demanda efectiva aumenten para que así vayan ingresos suficientes a los bolsillos de empresas productivas y consumidores, las políticas de tipos de interés seguirán siendo inútiles para hacer que la economía europea levante el vuelo. Podrán llevar el caballo al agua, si acaso, pero no podrán hacer que beba.

Las autoridades europeas han hundido conscientemente a Europa con el único fin de salvar a bancos y grandes empresas y ahora no van a poder levantarla utilizando el mismo procedimiento.

Albert Einstein decía que “la locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”. Y eso es lo que les pasa a Dragui y al resto de autoridades europeas: están locos si se creen  que van a conseguir algo distinto haciendo lo mismo de siempre, poner más beneficios en la bandeja de la banca y las grandes empresas.

Europa necesita otra terapia diferente que no cabe en el marco del capitalismo neoliberal que promueven e imponen (por cierto, cada vez más antidemocráticamente) las autoridades europeas.

En primer lugar, es prioritario que se resuelva el problema de la deuda artificialmente generada por la política del BCE y por la acción especulativa de los fondos financieros. Todas las instituciones y políticas europeas funcionan para crear deuda (desde el mismo momento en que se impidió que el banco central financie a coste cero a los gobiernos -naturalmente bajo criterios estrictos de estabilidad a medio y largo plazo) y eso -junto al gran poder político acumulado por la banca- es la fuente de la actual crisis y de las que van a seguir produciéndose.

En segundo lugar, es imprescindible que se recupere la actividad real, los mercados de bienes y servicios, y para ello es obligado forzar un reparto diferente de la renta para que las empresas (y sobre todo las pequeñas y medianas) vuelvan a tener clientes en sus puertas y puedan contratar a nuevos trabajadores. La desigualdad creciente es la fuente de la actual recesión y no podrá evitarse que sea recurrente mientras no se la combata con decisión.

En tercer lugar, es necesario rectificar la orientación productiva impuesta en Europa en los últimos decenios reconduciendo la actividad sectorial, el modo de producir y consumir, y reforzando los mercados locales e internos para acabar con la estúpida estrategia de la competitividad que, como se ve día a día, no es sino una máquina de empobrecimiento mutuo.

España en manos de sinvergüenzas y ladrones

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Publicado en Público.es el 3 de septiembre de 2014

Ahora que el escándalo de Jordi Pujol y familia está en pleno apogeo conviene tener en cuenta que no nos encontramos ante un caso aislado sino ante una nueva expresión de auténtica corrupción sistémica.

Hace un par de años se publicó un libro titulado Oligarquía financiera y poder político en España (Arresta 2012) escrito por Manuel Puerto Ducet. A pesar de lo que pueda parecer por ese título, el autor no es un izquierdista ni un radical dirigente de Podemos empeñado en hundir la economía española a base de pedir justicia fiscal y democracia económica. Es un economista que trabajó como directivo en el banco que gestionaba inversiones vinculadas a fortunas tan singulares, según declara en el libro (p. 97), como las del rey Juan Carlos o las del teniente general golpista Miláns del Bosch. Sigue leyendo

Quién y cómo destruye empleo en España y quien y cómo puede crearlo

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Publicado en Público.es el 26 de agosto de 2014

Después de publicar mi anterior artículo (Propuestas que podría tomar Podemos y que aterrorizan a la casta) algunos economistas me han criticado afirmando que con esas medidas no se crea empleo, que es el primer y más importante problema que tiene nuestra economía. Llevan razón, pero creo que solo en parte. Es verdad que son propuestas simplemente dirigidas a que la ciudadanía esté bien informada sobre las causas de nuestro males económicos. Pero esto no es solo algo necesario en sí mismo, sino que también influye en nuestra capacidad de crear empleo, como mostraré enseguida. Sigue leyendo

Medidas que podría tomar Podemos y que aterrorizan a la casta

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Publicado en Público.es el 20 de agosto de 2014

Desde que Podemos entró en la agenda pública española se producen ataques continuados contra sus dirigentes, a los que de antemano se acusa de todo tipo de tropelías (incluso se ha dicho públicamente de ellos que fusilarían a sus adversarios, sin que ningún fiscal haya visto nada malo en esas acusaciones). Sobre todo, se vaticina que, si Podemos gobernase, la economía española se vendría abajo creando paro y pobreza, como si en los últimos años estuviésemos viviendo en la estabilidad, la abundancia y el pleno empleo y Podemos fuese un mero capricho que viniera a chafar su esplendor.

Yo creo que lo que ocurre en realidad es otra cosa. No tienen miedo de la formación que lidera Pablo Iglesias solo porque sepan que podría tomar medidas para acabar con los privilegios oligárquicos que provocan las crisis y el atraso económico. Lo que sobre todo les aterroriza es que Podemos encendieran las luces para que todos los españoles se enteren de cómo se han enriquecido quienes vienen detentando el poder político, judicial, económico y financiero en los últimos decenios gracias al dinero público y a su información privilegiada.

Tienen terror a que si gobierna Podemos se pudieran tomar medidas como las que propongo a continuación como ejemplo, y que de paso pido a sus dirigentes y círculos que las debatan y asuman como un compromiso firme ante la ciudadanía para las próximas elecciones.

- Evaluación de las privatizaciones de empresas y patrimonio publico realizadas por el PP y el PSOE para determinar su coste para el Estado y quién se ha beneficiado de ellas.

- Determinación del dinero efectivamente gastado en el rescate a la banca, el uso realizado de dicho dinero y los beneficiarios de la actividad del “banco malo” dedicado a gestionar sus activos inmobiliarios.

- Determinación de las causas reales que han provocado la desaparición del sistema de cajas de ahorros españolas, su coste para el Estado y la sociedad y quién se ha beneficiado de ello.

- Evaluación del fraude total cometido por las empresas eléctricas españolas y explicación en hora punta televisiva de los engaños y robos que hay detrás del recibo de la luz.

- Determinación del origen real de la deuda del estado español y de sus beneficiarios, con particular referencia al papel desempeñado por la banca en su incremento.

- Determinación y cuantificación de la financiación pública de los partidos políticos y de sus fundaciones, de la patronal y de los sindicatos, de los créditos que le han sido perdonados y de las fuentes y la cuantía de la financiación irregular que hayan recibido desde 1977.

- Determinación del origen de las 100 mayores fortunas de España.

- Evaluación de la naturaleza y efectos de la actividad en el extranjero de las grandes empresas multinacionales “españolas” con especial referencia de la desarrollada en América Latina.

- Evaluación de la apropiación privada y de la destrucción de recursos naturales y ambientales en España en los últimos años.

- Determinación de los perdedores y de los beneficiarios de las medidas “contra la crisis” que han tomado los sucesivos gobiernos desde mayo de 2010.

Las medidas que propongo estarían basadas en la creación de comisiones de investigación formadas por expertos y personalidades nacionales e internacionales independientes y reconocidos por su prestigio, legitimidad y solvencia. Y sus resultados y conclusiones se difundirían ampliamente en horas punta por TVE.

Podemos, valga la redundancia, puede hacerlo porque es la única fuerza política que hasta el momento está completamente libre de pecado y es sencillamente por eso por lo que ha puesto tan nerviosos a quienes tienen algo que ocultar. El voto de la gente le permitirá hacerlo y el tiempo nos dirá si lo consigue.