Artículos de opinión y divulgación
Del empleo como problema, al paro como solución
Un economista nada sospechoso como H.G. Johnson decía hace quince años que la falta de puestos de trabajo tenía que atribuirse a una decisión deliberada de las autoridades económicas. Hoy día cabe reafirmar con todo rigor que la generalización del desempleo es una consecuencia inevitable de la política económica neoliberal aplicada con mayor o menor disciplina en los países avanzados. Como ha dicho Mishra, lo que ha sucedido es que el paro ha pasado de ser un problema a convertirse en la solución; una solución necesaria para hacer posible el profundo cambio en la distribución de las rentas a favor del beneficio que persiguen las políticas neoliberales. La estrategia neoliberal
Reformar Maastricht, pero no ir a peor
En las últimas semanas se ha puesto de manifiesto algo que ya había sido previsto por los analistas más críticos del proceso de integración europea: que el carácter deflacionista de la estrategia adoptada para lograr la convergencia no sólo era negativo desde el punto de vista del bienestar, sino que llegaría a paralizar el propio proceso de convergencia hacia la moneda única. La mejor prueba de ello es que ya en Alemania y Francia se han adoptado medidas de choque tendentes a hacer frente a la recesión. El origen de los problemas Desde mi punto de vista, lo lógico sería que a la actual situación se le hiciese
Los pecados capitales de la macroeconomía convencional
Una característica principal de las políticas económicas dominantes es que se aplican desde el autoconvencimiento de que nada es posible ni realizable fuera de los presupuestos que defienden sus partidarios. La lamentable época del pensamiento único ha tenido también su reflejo en la reflexión y la política económica: nada es eficaz más allá del mercado, los objetivos marcados son los categóricamente ineluctables y los instrumentos que se utilizan absolutamente imprescindibles. Verdaderamente, la fuerza de estas ideas ha sido tal y su capacidad de segregar convencimiento y legitimación tan alta que apenas si se ha dejado resquicio a los discursos alternativos. Y cuando éstos se han pronunciado, aunque fueran
Esperar mejores tiempos o forzar los cambios sociales?
Justo cuando toma posesión en España el primer gobierno estricta y globalmente neoliberal es más conveniente que nunca plantear cuál puede y debe ser una postura inteligente de la izquierda para lograr que, en el plazo más corto posible, se evite un deterioro del bienestar social y, por el contrario, se esté en condiciones de impulsar políticas económicas que permitan cambios efectivos y de progreso en el futuro. Para ello me parece que hay que superar en principio dos grandes peligros. El primero consistiría en plantar cara a la avalancha neoliberal que se avecina con la sola armazón del negativismo, brillante en las tribunas parlamentarias y en los titulares
El otro gobierno: grandes finanzas y bancos centrales
Una de las renuncias más notables y trascendentes que ha protagonizado en los últimos años la izquierda europea (por activa cuando se encontraba en el gobierno, y por pasiva cuando desde la oposición no asumió un claro rechazo) ha sido la concesión de una amplia autonomía a los bancos centrales. Gracias a su nuevo régimen jurídico, los bancos centrales pueden asumir el privilegio de decidir en un ámbito fundamental de la política económica sin necesidad de someterse a los controles y restricciones más severos que cualquier sistema democrático aplica a las instituciones que influyen en los destinos de las naciones. El régimen de autonomía tiene una explícita justificación
El empleo en la Unión Monetaria: la prueba del nueve
En los últimos días de junio se celebró en Florencia la Cumbre de los quince países pertenecientes a la Unión Europea. Días antes, el Presidente de la Comisión, Jacques Santer, había dicho que "la cumbre de Florencia debe ser al empleo lo que el Consejo Europeo de Madrid (cuando se bautizó al euro) fue a la moneda única". El propio Santer había advertido pocos meses antes que la situación de desempleo que afecta a 18 millones de europeos "no puede mantenerse por más tiempo, porque la coherencia de nuestro modelo de sociedad está en peligro", al mismo tiempo que decía que "el problema del paro nos abruma desde hace
La seducción neoliberal
La experiencia ya larga de aplicación de la política neoliberal en casi todos los países, con sus diferentes matices, nos permite caracterizar al neoliberalismo de fin de siglo con dos rasgos principales. En primer lugar, su evidente capacidad para lograr un amplísimo convencimiento y acuerdo en torno a sus postulados, a pesar de que constituyen un abanico bastante simple de lugares comunes que, a la postre, ni tan siquiera han sido llevados a la práctica. En segundo lugar, su no menos efectiva capacidad para afianzar el poder de los grupos sociales más privilegiados, a costa, sin embargo, de cargas sociales muy altas e incluso de fracasos igualmente evidentes en la
La izquierda y el gasto público
El gasto público ha sido reiteradamente reconocido por los economistas neoliberales como uno de los demonios a los que debe vencer la política de ajuste que proponen. Generalmente han sostenido su vibrante batalla contra los gastos de los Estado basándose en tres criterios. En primer lugar, porque se considera que es intrínsecamente perverso. En segundo lugar, porque suponen que el gasto público "expulsa" al gasto privado, es decir, que existiendo una masa de dinero para gasto dada, a mayor montante de gasto público corresponderá, lógicamente, una menor parte a la inversión privada que se reconoce como mucho más efectiva. Finalmente, porque tiende a generar déficit y se considera
1997: Los Presupuestos de la derecha
El ejercicio económico que acaba de comenzar será el primero en el que tendrán vigencia unos presupuestos elaborados por la derecha, después de los años de gobiernos presidido spor Felipe González. Aunque hay coincidencias significativas, destacan diferencias muy sustanciales. Lo primero que se pondrá de manifiesto a lo largo del año será que, como ya es bien sabido, no existen cuestiones de principio para la derecha y los poderes económicos cuando se habla de dinero. Ni se mantendrá la palabra dada en la campaña electoral (lo que, sin embargo, es un vicio general en nuestros regímenes demasiado partitocráticos), ni se podrá ocultar que los propios Presupuestos del Estado se
Miseria de la sabiduría económica
Hace algo más de veinte años, el profesor Rojo escribía en la página 59 de su libro "Renta, Precios y Balanza de Pagos" (Alianza, Madrid 1976) que "el crecimiento económico va acompañado de una paralela expansión de los activos y pasivos financieros, de los instrumentos financieros...Así se genera una superestructura financiera conexionada con la infraestructura constituida por la riqueza material del pais" (el subrayado es mío). La realidad, sin embargo, era bien distinta. Según Aglietta, de 1945 a 1970 el Produto Nacional de Estados Unidos aumentó el 190 por cien, la producción industrial el 200 por cien y el capital para la intermediación financiera destinada a invertirse en los distintos
Neoliberal a fuer de progresista
Es una constatación obvia que los postulados neoliberales han calado de manera profunda en el pensamiento más conservador de nuestras sociedades. En torno a ellos se mueven con la mayor comodidad los intelectuales, los políticos o economistas de derecha a la hora de prescribir soluciones con apariencia de eficacia global pero que termina por favorecer tan sólo a una parte muy pequeña de la sociedad. A nadie podrá sorprender que quienes, legítimamente desde luego y la mayoría de las veces de la manera más abierta, optan por sostener y defender un proyecto de sociedad conservador, esto es, comprometido con un orden económico ya dado y con unas condiciones de
Reforma laboral: ¿Qué puede haber cambiado?
Quien consulte las hemerotecas comprobará la opinión radical que los actuales líderes sindicales mantenían hace muy poco tiempo sobre el abaratamiento del despido y en general sobre la filosofía flexibilizadora que inspira las reformas laborales. De hecho, fue hace tres años cuando convocaron por esa causa nada menos que toda una huelga general contra el último gobierno de Felipe González. Sin embargo, ahora acaban de suscribir con la cúpula empresarial un acuerdo que no es sino un evidente paso más en el proceso de reforma estructural del mercado y de la legislación laboral que desde las posiciones más conservadoras se viene reclamando, y consiguiendo, en los últimos años.
El mercado y la democracia
Diferentes medios de comunicación se han hecho eco de unas declaraciones recientes de Felipe González sobre el neoliberalismo, el mercado y la democracia. Sin duda, su opinión será mucho más matizada que la recogida en los medios, pero como la intención de estas líneas es la reflexión más que la polémica, pueden utilizarse como una buena excusa para discutir sobre la idea que se le achaca y según la cual "no hay democracia sin mercado". Siempre es de interés discutir lo que pueden significar estos conceptos en nuestras sociedades modernas. Especialmente, ahora que quienes nos gobiernan parecen confundir la libertad de mercado con el entrar a saco en el mundo
La economía y la guerra
La guerra de Yugoslavia (¿qué calificativo utilizar para denominarla?) permite también poner de relieve la naturaleza singular de la relación que existe entre la guerra y la economía en nuestro mundo, relación, sin embargo, que ni es novedosa ni es ahora la primera vez que se manifiesta. Creo que pueden destacarse, al menos cuatro hechos relevantes. El primero de ellos es el oscurantismo absoluto que existe sobre su propio coste. Es curioso que lospolíticos neoliberales sean tan proclives a calcular lo que cuesta el sector público y sin embargo callen de forma estruendosa sobre los millonarios recursos que dilapida cualquier guerra, no sólo cuando se produce, sino cuando
La traición de los conceptos
La prensa, especialmente la más especializada, se ha hecho eco al inicio del verano de las palabras del secretario general de Comisiones Obreras en uno de los cursos de formación estival del sindicato. Según esas fuentes, Antonio Gutiérrez afirmó que Europa, con el veinticinco por cien del comercio internacional, debe tener una moneda única que le permita competir con Estados Unidos y Japón. La prensa económica suele recibir con satisfacción este tipo de declaraciones, calificadas como gratificantes por Cinco Días, por ejemplo. De hecho, suelen servir de fundamento para hablar de la "responsabilidad" o de la madurez de los dirigentes de nuestros sindicatos, toda vez que coinciden muy de
Francia: plan de choque contra el paro juvenil
El gobierno francés aprobó el pasado mes de agosto un plan de empleo juvenil de gran novedad y que quiere dar cumplimiento a una de las grandes promesas de la campaña electoral de Jospin en materia de empleo: crear masivamente puestos de trabajo para los casi 600.000 jóvenes franceses desempleados. El plan se propone la creación de 350.000 empleos en los próximos tres años para jóvenes entre 18 y 25 años y entre 25 y 30 si no han trabajado nunca. Los contratos que nazcan de este plan tendrán una duración de cinco años no prorrogables y llevarán consigo un salario de 131.000 ptas mensuales, de las cuales
Un Premio Nobel de economía diferente
El pasado año, el Banco Central de Suecia concedió el Premio Nobel de Economía a dos economistas norteamericanos, Merton, de la Universidad de Harvard, y Scholes, de la de Stanford. Una vez más, la ortodoxia académica que se desarrolla en las grandes universidades norteamericanas resultaba galardonada y sus puntos de vista elevados a las altares en donde se rinde culto a la sabiduría neoliberal más en boga. En aquella ocasión, el premio les fue concedido en virtud "de su destacada contribución al nacimiento de nuevos y sofisticados productos que han facilitado una gestión eficaz de los riesgos". Ambos economistas, inmediatamente después de recibir la noticia no dudaron en
Crisis económica, crisis de civilización
Hablar de la crisis económica "actual" se está convirtiendo en un ejercicio que se realiza cada vez más periódicamente. Hace treinta, cincuenta o sesenta años el fenómeno de la crisis económica era por definición episódico y sólo podía esperarse que llegara a producirse con gravedad después de largos periodos de crecimiento y expansión económica. La expansión era la norma y la crisis su excepción momentánea. Hoy día ocurre al revés. La fase expansiva de los ciclos económicos es muy corta y se ve interrumpida casi de manera constante por coyunturas de crisis, aunque, como señalaré después, la tónica de crecimiento muy débil durante la expansión permita ocultar su impacto verdadero.
Financiación autonómica: algo más que algunas cuentas
La discusión y posterior aprobación del nuevo sistema de financiación autonómica ha vueltoa poner de manifiesto que se trata de un asunto que los gobiernos terminan por abordar con perspectiva histórica, sino condicionados fundamentalmente por intereses a corto plazo y en función de la correlación de fuerzas existente en cada coyuntura. Eso suele provocar que el debate riguroso se sustituya por la controversia más oportunista y que la demagogia termine por ser el lenguaje común en un contexto de una gran confusión para el ciudadano corriente. O, incluso, como ha venido ocurriendo en las semanas anteriores, que no se respete ni el tradicionalmente incontestable poder de los números, pues
Cáritas, los pobres y la demagogia
Días pasados apareció en este diario un artículo de su habitual columnista Antonio Papell sobre la pobreza en España. En él se atacaba virulentamente a Cáritas a tenor de unos datos sobre el número de pobres existentes en España. Allí, entre otras cosas, se acusaba a Cáritas de "agrandar la magnitud de los problemas de los pobres", de "elevar el listón subjetivo de la necesidad", de esgrimir "virulentamnente cifras sin contrastar" con "una evidente intencionalidad política", con "clara función de proselitismo político" y "haciendo demagogia con la desgracia ajena". No me lleva ninguna inclinación religiosa para defender a Cáritas, pero me parece, como a Juan de Mairena, que
Gil y los demonios de la democracia
No tengo la menor duda sobre el significado político del partido de Jesús Gil. Su carencia total de ideas homologables a cualquier corriente seria de pensamiento social, su propia trayectoria penal personal, su flagrante falta de buenas maneras y su ostentoso mal gusto, su práctica tan cercana a las mafias cuando impone cláusulas económicas millonarias para garantizar lealtades, su populismo vacío y su hablar zafio no son sino la inequívoca expresión de un proyecto que utiliza la demagogia como arma política y la política como excusa para lograr rentabilidad económica y reconocimiento social. Pero su desprecio a la democracia y a las personas que no piensan como él y su

