El viaje
El sobresalto del despertador, lo puse nada menos que a las 5,40, me levantó de la cama con un dolor de cabeza que resultó ser tan fugaz que ni siquiera recuerdo que luego fuese consciente de haberlo sufrido. Quizá ni siquiera lo tuve, que fuese solo una protesta. Como esta vez el taxi llegó enseguida no tuve problema para subirme con tiempo suficiente en el tren, a pesar de que, sin que sepa bien por qué, me había retrasado bastante, hasta un límite que incluso estuvo a punto de preocuparme. Pero llegué y salí puntual para Madrid donde esta tarde tengo que presentar la propuesta de editorial de una revista a

