Seattle
Las autoridades norteamericanas se han encargado de difundir las imágenes adecuadas de la reciente cumbre mundial del comercio para que los espectadores la identifiquen con algaradas, roturas de cristales y violencia callejera. Televisión Española decía que se trataba de la última rebelión juvenil del milenio. La prensa especializada y los propios medios de más difusión interpretan que la reunión ha sido un fracaso porque se impuso la voz de los que protestaban y eso no puede sino sorprender sobremanera: los jóvenes melenudos le ganan a los circunspectos representantes de los intereses comerciales más poderosos del planeta. En realidad, la reacción contra las propuestas de los países ricos y la

